Distraen al dependiente y roban en Granada una guitarra «muy especial» valorada en 1.300 euros

La cámara de seguridad captó todo el robo. En pequeño, la dueña de la tienda muestra el modelo de la guitarra robada. / J. E. C.

Las cámaras del local, ubicado en el centro de la ciudad, grabaron cómo una de las mujeres saca el instrumento del escaparate y sale caminando

José E. Cabrero
JOSÉ E. CABREROGranada

Jueves a media tarde. Dos mujeres entran en La Guitarrería Miguel Ángel Bellido, en Ancha de la Virgen. Una de ellas, morena, ronda los 50 años. La otra, rubia, es algo más joven. Mantienen una charla animada, divertida, mostrando no tener ningún conocimiento especial sobre guitarras. El dependiente les pregunta si desean algo. La morena le dice que sí, que cree que esta guitarra le puede gustar a su marido; la rubia pregunta el precio de otra y se pone a hablar por teléfono. Finalmente, se acercan las dos mujeres al mostrador y se interesan por las limas. «¿Cuánto valen?», pregunta la morena conforme saca un billete de 50 euros. Un segundo antes de cobrar, la mujer agarra el paquete de limas, se queja de que es muy caro y, como sin querer, lo tira al suelo, esturreando las limas por el suelo. Mientras recogen, la rubia se acerca tranquilamente al escaparate, agarra una guitarra, la saca, abre la puerta y se marcha como si no hubiera pasado nada.

Era un golpe premeditado. Pensado al milímetro: distraer, confundir, robar. Lo que parece que no sabían, claro, es que había una cámara de seguridad grabándolo todo.

Aquella no era una guitarra cualquiera. Sólo hay dos en el mundo como esa, el modelo Córdoba Nitro Naranja, valorado en 1.300 euros. Una de ellas estaba en el escaparate y, la otra, sigue en el interior de la tienda, junto a María Eugenia Roldán, la dueña: «Estas guitarras se terminaron hace muy poquitas semanas. Es un instrumento muy identificable: el color, la boquilla, el tono... Es muy especial».

La última hora de Granada

Roldán denunció el robo a la Policía Local aquella misma tarde. «Vinieron tres agentes al momento y estuvieron dando vueltas por la calle para ver si la localizaban. Pero no. Estaba muy pensado. Era muy raro una mujer andando por la calle con una guitarra. Desaparecieron muy rápido».

La investigación sigue abierta.