El detenido también abrió fuego contra la compañera del guardia civil muerto

El 'Kiki' tras ser detenido el lunes por los agentes de la Guardia Civil./PEPE MARÍN
El 'Kiki' tras ser detenido el lunes por los agentes de la Guardia Civil. / PEPE MARÍN

Los agentes encontraron documentación del 'Kiki' abandonada en su huida, junto al botín del bar robado y un arma de fuego

José Ramón Villalba
JOSÉ RAMÓN VILLALBA

El detenido por el homicidio del guardia civil José Manuel Arcos ha cumplido ya dos noches en los calabozos de la Comandancia después de ser arrestado sobre las 9.25 horas del lunes en la rotonda que une la carretera de Huétor Vega con el centro comercial Serrallo. Este delincuente común decidió llevarse el arma reglamentaria del agente asesinado después de presuntamente descerrajarle un disparo en la ingle que acabó con la vida del guardia. Pero no se conformó con eso. Este periódico ha conocido que también abrió fuego contra la compañera de patrulla del agente, a quien disparó, al menos, dos veces antes de darse a la fuga. La suerte y la pericia de la guardia civil permitió sortear las balas disparadas con el arma reglamentaria del agente asesinado. Este malhechor estaba a tan sólo cincuenta metros cuando le disparó. Ella respondió al tiroteo pero sin lograr alcanzarle.

La pistola se la arrebató el detenido al guardia asesinado después de dejarlo moribundo tendido en el suelo del parque de Huétor Vega, ubicado entre las avenidas Doña Juana e Ingeniero Santa Cruz. Se la llevó y la escondió debajo del asiento del copiloto del segundo vehículo que robó en la localidad hueteña la misma mañana del lunes, poco antes de ser arrestado. La furgoneta modelo Nissan Kubistar fue su perdición, porque él mismo se delató cuando los guardias apostados en el control de la rotonda próxima al centro comercial Serrallo lo obligaron a bajarse y abrir las puertas traseras del vehículo. Introdujo una llave sin éxito porque no sabía o no podía hacerlo. En ese momento, los agentes comprobaron que la foto que tenían en los teléfonos móviles del presunto autor del homicidio coincidía con la persona que tenían en ese momento retenida. Poco después, tras registrar la furgoneta -propiedad de un vecino de Huétor Vega dedicado a la hostelería- los investigadores encontraron el arma utilizada para matar al guardia José Manuel Arcos.

La pregunta obligada es cómo a las cinco de la mañana la Guardia Civil ya sabía quién era el autor del robo de Las Gabias y del homicidio del guardia civil. El 'Kiki', alias de este delincuente común, había arrojado una mochila en su fuga con el dinero robado en el bar de Las Gabias, junto a un subfusil. Pero también dejó documentación propia donde aparecía su nombre y dirección, seguramente en el primer coche robado.

A partir de ese momento, la Guardia Civil montó la operación 'jaula' para cerrar los municipios de Cájar, Huétor Vega y Monachil con la idea de evitar que saliera de la zona e ir ganando tiempo para detenerlo. El arrestado tenía dos domicilios, uno en Cájar y el otro en la capital granadina, concretamente, en la calle Rey Badis.

72 horas

Los investigadores de la Guardia Civil mantienen en los calabozos al 'Kiki'. La Policía Judicial del instituto armado agotará las 72 horas de detención que la ley les permite para instruir el atestado correspondiente antes de ponerlo a disposición judicial con los cargos de homicidio -agravado por tratarse de un agente de la autoridad-, robo con violencia, porque venía de presuntamente violentar un bar de Las Gabias para llevarse la recaudación de la máquina tragaperras, el doble robo de un par de vehículos -uno para desvalijar el bar y el otro para huir-, resistencia a la autoridad y tenencia ilícita de armas porque abandonó una mochila con un subfusil, entre otros posibles cargos.

Todo apunta a que el detenido comparecerá ante el juez este jueves a primera hora, poco antes de que se cumplan las 72 horas de arresto en los calabozos de la Comandancia de la Guardia Civil de Granada donde se encuentra ingresado desde el lunes.

Juan Antonio M. G. tiene un amplio currículo delictivo que comenzó a cultivar a edades muy tempranas. En los archivos policiales constan más de 25 detenciones, catorce de ellas con la Guardia Civil y la decena restante con Policía Nacional y Policía Local. Sus entradas y salidas de prisión han sido constantes, de hecho estaba en la calle desde hace un año después de que abandonara la prisión en 2017. Ahora se enfrenta al delito más grave: homicidio.

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