El detalle con el que 'El Kiki' se delató en el control policial

Tres guardias reducen al detenido junto a la rotonda del Serrallo con Huétor Vega. /PEPE MARÍN
Tres guardias reducen al detenido junto a la rotonda del Serrallo con Huétor Vega. / PEPE MARÍN

Su comportamiento al bajar de la furgoneta llamó la atención de los agentes

JOSÉ RAMÓN VILLALBAGRANADA

La foto de Juan Antonio M. G., un activo delincuente granadino, se había distribuido poco después de que asestara un disparo mortal a un agente de la Guardia Civil en la localidad de Huétor Vega. 'El Kiki', mote con el que se le conoce, escapaba tras robar en un bar cuando fue interceptado por una pareja de agentes. Aunque intentó acelerar, tras toparse con los guardias paró el coche y se bajó. Pero al ver que iba a ser detenido se escapó y protagonizó después un forcejeo con el agente al que logró dispararle. Un impacto de bala que resultó mortal.

'El Kiki' abandonó el coche con el que había perpetrado el robo en Las Gabias y robó una furgoneta de un hostelero de Pinos Genil. Tras el intercambio de disparos (la guardia le disparó también, aunque sin alcanzarle), el delincuente arrojó a una casa cercana la mochila en la que portaba un subfusil y el dinero que había obtenido en el robo del bar.

En la nueva furgoneta emprendió una segunda huida, esta vez ya no sólo por robo sino también por el homicidio del agente. Su escapada iba a durar poco. El gran despliegue de agentes de la Guardia Civil, apoyado por Policía Local, cerró durante horas el arco sur del Área Metropolitana. En uno de esos controles, pararon la furgoneta en la que viajaba Juan Antonio M. G. La revisión de los vehículos se hacía uno a uno. Los guardias que estaban apostados en la rotonda que une Huétor Vega y la capital, agente del puesto de Albolote, hicieron bajar al ocupante de la furgoneta Nissan Kubistar de color blanco. Le pidieron que abrieron la puerta trasera del vehículo para inspeccionar el anterior, pero el conductor no pudo. No sabía cómo se abrían las puertas traseras porque acababa de robar el transporte.

Ese detalle fue el que le delató de inmediato. Los agentes lo inmovilizaron mientras revisaban la foto distribuida del delincuente. Su imagen había cambiado ligeramente desde entonces, ahora aparece más delgado y envejecido. Pero no había duda. Al registrar el vehículo hallaron además el arma reglamentaria del guardia civil, con la que le hizo el disparo mortal.

Juan Antonio M. G. había salido de prisión en 2017 tras pasar seis años encerrado. Allí cumplió distintas condenas por robos y atracos.

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