Adiós a Valenzuela: «Hoy despedimos a una persona trabajadora, honesta y, sobre todo, de una grandeza humana única»

Adiós a Valenzuela: «Hoy despedimos a una persona trabajadora, honesta y, sobre todo, de una grandeza humana única»

Jesús Valenzuela, concejal del Ayuntamiento de Granada con el 'tripartito' entre 1999 y 2003 y antes alcalde de Alquife y delegado de Turismo de la Junta, ha fallecido este miércoles

Sarai Bausán García
SARAI BAUSÁN GARCÍAGRANADA

«Ha sido un gran impacto porque no había ningún antecedente y no pensaba que le podía pasar algo así ahora. Nos ha pillado a todos con el paso cambiado. Era una persona muy querida y por ello ha sido un golpe duro«. El fallecimiento de Jesús Valenzuela Ruiz, antiguo concejal del Ayuntamiento de Granada con el tripartito ente 1999 y 2003 y exalcalde de Alquife, ha calado hondo en el panorama político de la provincia. José Moratalla, exalcalde de Granada, ha sido una de las personalidades que compartió parte de su vida profesional y personal con el «carismático» Valenzuela, a quien define como una persona «única, luchadora, trabajador y solidario».

Y es que Granada ha perdido este miércoles una las sonrisas más amplias de la política granadina y uno de los dirigentes más peculiares de los últimos treinta años en la provincia. Su verdadera profesión era la de enfermero, oficio al que retornó tras dejar la política después de una incursión en 2011 para ser candidato a la alcaldía de la capital granadina por el Partido Andalucista, sus siglas de toda la vida. En 2015 cerró su etapa política después de presentarse también a la alcaldía de Guadix y quedarse a las puertas. En su primera pausa tras dejar el gobierno de Granada en 2003 se había embarcado también en una aventura ajena a su oficio y a su faceta política: abrió un negocio, Las Tapas de Valenzuela, de donde extrajo una de sus curiosas ocurrencias para aplicar a su vertiente política: los 'chotomitines', idea que 'patentó' en su campaña electoral como aspirante a la alcaldía granadina en 2011. Valenzuela se colocaba un delantal, cocinaba choto en un perol y al mismo tiempo ofrecía un mitin a quienes se acercaban a escucharle o, algo más habitual, a probar su buena mano con la cocina.

«Era un hombre que rebosaba vitalidad y que se había jubilado hace poco. Era muy cercano, humano, entregado y siempre, siempre, tenía una sonrisa y una disposición única para colaborar con quien lo necesitara«, explica Moratalla. Su relación con Valenzuela no se circunscribió únicamente a su trabajo en el consistorio granadino: »Mi recuerdo de él tiene una doble vertiente: desde el punto de vista humano éramos amigos de hace mucho tiempo, antes de haber tenido ninguna relación en el Ayuntamiento, porque él era ATS y yo médico. Luego, tuvimos relación siendo yo alcalde y el concejal, y ahí vi más de cerca la grandeza humana que tiene«.

Encontronazos

«Alguna vez tuvimos algún encontronazo desde el punto de vista político, pero como persona humana era un hombre entrañable, un buena amigo y un gran servidor de la causa de Granada más allá de la política de cada partido», señala el exregidor. Hoy, esos encontronazos se han disipado y solo queda en su recuerdo los momentos vividos con ese compañeros «tal entrañable». «Siento de verdad esta pérdida».

Este carácter «peleón» que indica Moratalla lo reseñan también Juan Ramón Ferreira y Jaime Sánchez Illescas, que formaban parte de la oposición durante el periodo de tripartito. «Mis inicios con él fueron complicados porque fue quien nos quitó la llave del gobierno en Granada. Se convirtió en una de las personas menos apreciadas por el PP por eso mismo. Pero a pesar de los encontronazos que tuvimos, que fueron muchos porque éramos ideológicamente distintos, le guardo mucho cariño», explica Illescas. Tal y como él indica, en la figura de Valenzuela había que distinguir entre la persona y el personaje: «Por un lado estaba él como político, que es donde chocábamos más. Y luego estaba la persona, donde era fácil identificarse con él y guardarle aprecio. Supongo que todo el mundo habrá dicho lo mismo porque es como era, pero era alguien afable, amable, cariñosa y trabajadora».

Lo mismo opina Juan Ramón Ferreira, que explica que «a base de mucho discutir se forjó una amistad». «No sabía que estuviera mal. Ha sido un disgusto porque no nos lo esperábamos nadie. Era amable, cordial, bueno, sencillo y siempre tenía el compañero en la boca. Ha sido un golpe duro».

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