Los pilotos fuerzan el cambio del diseño de Montmeló

La famosa chicane. /
La famosa chicane.

Márquez marca el mejor crono y Viñales acaba irritado por la política de neumáticos

BORJA GONZÁLEZCircuito de Montmeló (Barcelona)

«La semana pasada en Mugello ya muchos pilotos querían que se hiciese la chicane estándar, la de la F1, pero nos dijeron: el viernes probáis y el viernes por la tarde decidimos juntos». Dicho y hecho. Como había comentado Valentino Rossi justo antes de la celebración de la Comisión de Seguridad de los viernes -una reunión fija creada a raíz del accidente mortal de Daijiro Katoh en 2003 y en la que los pilotos de MotoGP discuten con Dorna y la Dirección de Carrera del Mundial todo lo relacionado con la seguridad- los protagonistas hablaron y pidieron un cambio en una chicane diseñada tras el incidente de 2016 que costó la vida a Luis Salom, una modificación en modo de parche forzada por la imposibilidad de alejar el muro y la tribuna de esa parte circuito catalán y que no ha convencido a casi ninguno de los competidores del campeonato, por su configuración y también por el cambio de asfaltado que implica.

«No me gusta la chicane», había dicho Rossi, que desde la famosa polémica de Sepang con Marc Márquez apenas se había dejado ver por una Comisión en la que siempre había hecho valer la fuerza de ser quien es. Un poder que en Montmeló tuvo su efecto en una decisión casi mayoritaria. «Para mí una chicane así no está al nivel de MotoGP, porque no es parte del circuito, es sólo un trozo de asfalto puesto entre dos circuitos. El trazado de F1 es difícil de usar porque es peor que el circuito normal, pero es un circuito, tienes asfalto normal, un único tipo de asfalto que seguir, la chicane es estrecha pero tiene peralte, puedes meter la moto de manera más natural. Esta de ahora no es de circuito, para mí es peligrosa, porque si hay una caída la moto se queda en medio».

Y ese peligro se vivió durante el segundo entrenamiento libre del día en MotoGP, con las caídas de Álvaro Bautista como de Loris Baz. En el caso del francés, su moto se quedó en medio de la trazada en un momento de mucho tráfico, lo que casi provoca más de un accidente. «La chicane se ha hecho para aumentar la distancia con el muro, que antes eran dos o tres metros y que ahora es mucho más, pero el problema de que se pueda cerrar la dirección de delante, caer y quedar en mitad de la pista, sigue igual», había apuntado Jorge Lorenzo al concluir la jornada.

Y es que el campeonato del mundo de motociclismo es una de las pocas competiciones a nivel mundial en las que la voz de los protagonistas tiene un peso tan relevante como para provocar este tipo de cambios. Es más, los pilotos de MotoGP fueron unánimes también al pedir el reasfaltado del circuito y al solicitar un cambio estructural para 2018 que obligue a aumentar la distancia entre la tribuna y la chicane, desplazando también el muro. Una petición en forma de ultimátum cuyo efecto se constatará en breve. Y es que, después de un arranque en mojado, la jornada tuvo en ese nuevo punto su principal atractivo.

Un día en el que Márquez terminó con el mejor crono -en realidad anularon su vuelta más rápida del día por haberla hecho mientras ondeaban las banderas amarillas por la caída de Baz-, más de dos décimas mejor que Lorenzo, que sumó a este buen registro uno de los mejores ritmos de carrera en otra jornada en la que los neumáticos acapararon gran parte de los dolores de cabeza de los diferentes equipos.

«Así como en Mugello o en otras ocasiones dije que no hay que ser resultadista, ahora que he hecho segundo tampoco me ilusiono porque lo más importante son las sensaciones encima de la moto. No han sido malas, pero tampoco perfectas». Ducati corroboró este buen resultado con el cuarto puesto de Andrea Dovizioso y el quinto de Danilo Petrucci, más la presencia de Álvaro Bautista entre los ocho primeros.

El que sufrió más de la cuenta fue el líder, Maverick Viñales, decimosexto al final de la jornada y muy irritado con la política de neumáticos. «Deberían ir bien en todas las carreras», afirmó tras su peor entrenamiento del año. «No tienen que compensar ni que a una moto le vaya bien o no. Tienen que hacer una goma que le vaya bien a todos y con la que todos podamos dar nuestro cien por cien cada fin de semana. Luego entra que la moto funcione mejor en un circuito o en otro, pero el grip tiene que ser el mismo. Y, sinceramente, hoy no había grip. Era como si llevara unas gomas con treinta vueltas en la moto. Nunca me había pasado algo así».