Renovarse o perder en Le Mans

Marc Márquez. /
Marc Márquez.

La prueba francesa llega tras la ampliación de contrato de Márquez y con el Mundial de MotoGP contra las cuerdas

MIGUEL SESÉMadrid

Marc Márquez lo tiene todo hecho hasta 2016, al menos en el aspecto contractual. Su reciente renovación por dos temporadas con HRC tranquiliza a todos en la fábrica de Nakamoto y abre la veda en lo que a revisiones de contratos se refiere. Con el Gran Premio de Le Mans de MotoGP en el horizonte, los focos apuntan ahora a Lorenzo y Pedrosa, aunque con sensaciones encontradas. La sensación es que Honda, que quiere a Jorge, se lo pensaría dos veces antes de meterlo en el mismo garaje que a Marc, además de que tendrían que hacer frente a dos de los tres sueldos más altos de la parrilla. Dani, por su parte, cuenta a su favor con el beneplácito del 93, nuevo capo de la marca, para ganarse un nuevo contrato, pero ya hay quien mira de reojo su largo palmarés sin guinda en la escudería con la mejor moto. Valentino Rossi, el cuarto jinete en discordia, defiende los ceros de su contrato gracias al arrollador marketing que arrastra consigo, algo que le permite escuchar casi cualquier oferta con la seguridad de que, a pesar de que los resultados ya no son los que eran, su vertiente comercial le permite hacerse con el manillar que desee.

En este ambiente llega el GP de Francia, quizá el epílogo a un Mundial al que el rendimiento del binomio Márquez-HRC ha dejado sin emoción en apenas cuatro pruebas. 100 puntos son los que alcanza ya el de Cervera, con un colchón comodísimo respecto a sus perseguidores. Las últimas pruebas realizadas en Jerez no hicieron sino refrendar las sensaciones vividas en la carrera. Por si fuera poco, Pedrosa, al igual que Bradl, no llega al cien por cien debido a que ha aprovechado las dos semanas sin motos para operarse del antebrazo. La victoria de Márquez corre peligro de ser por aplastamiento, aunque en una demostración de tener la cabeza fría y de ir paso a paso. «Si vas con la mentalidad de ganarlo todo, no ganarás el Mundial», afirmó. Pero que nadie se engañe. Entre sus ideas no pasa otra que salir de Le Mans con 125 puntos y el campeonato sentenciado.

Para buscarle una alternativa a Marc hay que irse a las Yamaha oficiales, o a Aleix Espargaró, que sigue debatiéndose entre grandes resultados en los días previos, y resultados discretos en las clasificaciones y la carrera. Entre los diapasones, agazapados y con pocas balas, Lorenzo y Rossi necesitan ya de un golpe de autoridad para que los fanáticos se esperancen en algo que hoy por hoy es irreal: disputarle el título al box de al lado. Valentino marcha por delante de su compañero en la general, y desembarca en el mítico circuito francés después de un extraordinario podio en Andalucía. Lorenzo sigue sin encontrar el punto que le haga igual de competitivo que siempre, y las condiciones en su fábrica no son las idóneas para que recupere la concentración perdida. Tras ellos, las Ducati se desviven por entrar pronto en la categoría Factory 2, sinónimo de éxitos, mientras que las Honda secundarias decepcionan junto a las Tech 3, necesitadas de un paso adelante de Smith y Pol Espargaró.

Rabat busca volver al podio

En Moto2 Tito Rabat quiere volver al cajón. Su cuarta plaza en Jerez permitió que el finlandés Kallio se le acercase en la general a menos de una carrera de distancia. El piloto español, sin embargo, es el que mejores sensaciones transmite de la categoría. Ojo a Maverick Viñales, tercero y que no quiere descolgarse.

En Moto3 se perfila un duelo entre Jack Miller y Romano Fenati. La categoría, habitualmente plagada de pilotos nacionales en los primeros puestos, pasa ahora por una fase en la que australiano e italiano le han ganado terreno en los primeros compases. Sin embargo, esto no ha hecho más que empezar y los pilotos del Estrella Galicia Álex Rins y Álex Márquez, acompañados del incombustible Efrén Vázquez, todavía pueden meterse en la lucha.