El piragüismo brilla por España

Craviotto, durante una prueba. /
Craviotto, durante una prueba.

16 medallas de las 145 totales han llegado desde la piragua, solo tres menos de las que ha aportado la vela

EMILIO V. ESCUDEROrío de janeiro

En Montreal 1976, la vela y el piragüismo lograron las dos únicas medallas para España en los Juegos. Dos metales plateados que se celebraron por todo lo alto en el país. Eran otros tiempos, en los que subir al podio era una proeza para el deporte español. Estos dos deportes, de los que apenas se tenían referencias, se situaron en el centro de la actualidad y comenzaron, sin saberlo, una rivalidad que dura hasta hoy en día. Porque la vela ha sido desde entonces el surtidor principal de medallas del deporte español. Desde su despegue en Barcelona -donde se consiguieron cuatro oros y una plata-, los barcos han traído del mar 19 metales para el país. Más que ningún otro deporte, aunque en Río no han podido mantener la racha. Su tropiezo lo ha aprovechado la piragua, cuatro medallas en Brasil con la conseguida el sábado por Craviotto, para acerarse mucho en el medallero histórico español.

El vivero más importante de los Juegos de Río para España tiene su origen en el agua y en el esfuerzo constante. Un deporte olímpico relativamente nuevo en España cuyo secreto desvela para este medio Juan José Román Mangas, presidente de la federación. «Creo que la clave del éxito del piragüismo español es que hemos madurado como deporte. Ahora se trabaja con mucha más intensidad en el alto nivel», señala.

Desde esa primera medalla del K4 en 1976 no todo han sido alegrías. Hubo una sequía de 16 años que hizo reflexionar y sentar las bases del futuro. «Las medallas no salen de debajo de las piedras. Se hace un trabajo importante de cantera que no se ve y luego los mejores jóvenes pasan a formar parte de los equipos nacionales», apunta el dirigente.

De las 145 medallas que acumulaba España en los Juegos tras la medalla del baloncesto femenino, 16 han llegado desde la piragua, solo tres menos de las que ha aportado la vela. «No hay ninguna clave del éxito. Sólo el trabajo de los entrenadores y la dedicación de los deportistas. Es un orgullo, sobre todo después del ajuste de presupuesto que ha obligado la crisis de los últimos años», indica Mangas.

Recorte de las subvenciones

Fueron los propios deportistas los primeros que entendieron esa situación de necesidad. Tocaba ajustarse el cinturón y trabajar con el mismo esfuerzo. «A pesar de los recortes, la federación ha sabido gestionar el dinero de la mejor manera posible. Se ha trabajado bien con los técnicos. Se les ha cuidado. Yo, por ejemplo, tengo el mejor a nivel internacional, que es Miguel García, Y eso creo que hay que tenerlo en cuenta y seguir por ese camino. Cuidar bien a los técnicos y la base es el camino del éxito», reconocía Saúl Craviotto con su segunda medalla olímpica en el cuello.

El campeón se refiere al recorte de casi un cincuenta por ciento que ha sufrido su federación desde 2009 y que ha obligado a la federación a preparar el año olímpico con un presupuesto de 2,8 millones de euros. «Toca hacer cabriolas para que todos estén contentos. La mayor parte se dedica al alto nivel, pero no podemos hacer todas las competiciones internacionales que nos gustaría», lamenta el presidente, al tiempo que destaca la inversión en formación para evitar que jóvenes talentos se pierdan por una temporada de malos resultados.

Con esa fórmula de cantera y trabajo constante, el piragüismo se ha situado a la vanguardia de los deportes olímpicos en España, por delante de potencias como el tenis o el atletismo. «No es cuestión de talentos aislados como David Cal o Saúl Craviotto. A Río, todos los deportistas que han venido lo han hecho con opciones de ganar y eso solo se consigue haciendo bien las cosas», presume, convencido de que el futuro, a pesar del cambio de categorías y distancias que habrá en Tokio, será también igual de brillante.