España emociona en plata

El equipo español de gimnasia rítmica, durante la final. /
El equipo español de gimnasia rítmica, durante la final.

Veinte años después del oro en Atlanta'96, la rítmica española reivindica su lugar en el podio olímpico

LAURA MARTA

De los dolores del día a día ya ninguna se acordaba. No al menos ayer, con el sabor dulce de una plata ganada con pasión y fuerza en el Rio Olympic Arena. Una plata para presumir de gimnasia rítmica española después de 20 años de sequía olímpica. Aquellas gimnastas de oro de Atlanta96 vuelven a sonreír ahora. Lo hacen en los rostros de Alejandra Quereda, Artemi Gavezou, Sandra Aguilar, Lourdes Mohedano y Elena López. Dos generaciones unidas por un reto, una ilusión, un éxito olímpico y una flor de edelweiss que las de Atlanta entregaron a las de Río. Un símbolo de unión en el esfuerzo diario y en la recompensa olímpica.

Habían sido muchos años en barbecho. Dificultades internas, lesiones, cambios de seleccionadores Una lamentable situación que derivó en una pérdida de peso en la gimnasia rítmica mundial. En aquel último oro internacional, en la Copa del Mundo de Sevilla, estaba Sara Bayón, quien después de retirarse de la gimnasia volvió a darlo todo por ella como entrenadora. Junto con Anna Baranova entró en la Federación en 2005, aunque de nuevo problemas internos terminaron con ambas fuera del equipo. Una ausencia que finalizó en 2011, de vuelta juntas de la mano porque la bielorrusa forma un perfecto tándem con la palentina. Juntas encontraron a un grupo de chicas dispuestas a brillar por su país, con todo lo que significa de dureza, exigencia y sacrificio. No pudo ser en Londres, donde la mejor trayectoria de Italia las privó del podio.

Sufrida espera

Se conocen desde niñas, por lo que la comunión es total. Gavezou, que llegó de Grecia en 2013, completó el puzle. Compenetradas a la perfección, comenzaron una senda de éxitos internacionales que desembocó ayer en el premio de la plata. «A disfrutar», dijo Mohedano antes de poner el primer pie sobre el tapiz. Lo hicieron. Con un público entregado desde el primer día y que ya antes de aterrizar las daba por favoritas. «No me ha pasado en ningún otro país. Y me quedo con el saber estar y la calma con la que lo han llevado las chicas. Que todo el mundo te diga que vas a ganar no es fácil de gestionar y ellas lo han hecho a la perfección», explicó ayer Bayón.

La grada y los jueces celebraron el ejercicio de cintas de las españolas hasta llevarse la mayor ovación y la mayor nota. Ni la humedad que hacía las cintas más pesadas y más fáciles de enredar ni abrir la jornada las distrajo un ápice de su objetivo: disfrutar. Tuvieron tiempo de sufrir mientras los demás países intentaban alcanzar su 17.800. En la primera rotación Bulgaria y Rusia acecharon, pero ninguno lo consiguió. España estaba un paso más cerca de las medallas.

Volvieron a salir primeras en el ejercicio mixto. Su pasión y su garra, los toques de Rafael Amargo en una coreografía que apenas llevaban unos meses ensayando, la guitarra española como banda sonora Con esos elementos firmaron otra grandísima nota con la que seguían soñando, a pesar de no aumentarla con respecto al día anterior. Ya sentadas esperando el veredicto, comenzaron a sentir más nervios que sobre el tapiz. ¿Podrían ser oro?

Rusia les despejó las dudas pocos minutos después. No. Rusia, imperial desde Sídney 2000, realizó un ejercicio mixto perfecto con una combinación de elementos que superaba en dificultad al español. Las pupilas de Irene Vílner recuperaban el puesto que España les había arrebatado en la preliminar y subían, por quinta vez consecutiva en unos Juegos Olímpicos, a lo más alto del podio. Pero aún quedaba sufrimiento que pasar, pues Bulgaria, sexta en Londres, ha dado un salto de calidad en este ciclo olímpico que en el segundo ejercicio las impulsó a igualar la nota española.

Solo la mayor puntuación en la ejecución del primero dio la plata a España. Merecidísima recompensa a cuatro años de sufrimiento diario. «Qué distinto de Londres a ahora, ¿eh?», sonreía Bayón. Con ella, Quereda, Mohedano, Aguilar, Gavezou y López. Y también Marta Baldó, Estela Giménez, Lorena Guréndez, Tania Lamarca, Nuria Cabanillas y Estíbaliz Martínez, aquellas chicas de oro de Atlanta96. La flor de edelweiss ya es una plata.