Kipchoge no encuentra rivales

Jesús España se impone en la prueba de 5000 metros del Campeonato de Europa de selecciones. /
Jesús España se impone en la prueba de 5000 metros del Campeonato de Europa de selecciones.

El atleta keniata, máximo favorito en la prueba de maratón, impone su ley en Río con una victoria incontestable.

COLPISA

El maratón lleva años convertido en un coto privado de los atletas del valle del Rift, pastores criados a más de 2.000 metros de altitud y acostumbrados a cubrir grandes distancias desde niños, incluso para ir al colegio. Kenianos de la tribu kalenjin, etiopes de la aldea de Arsi, algún ugandés como Stephen Kiprotich, campeón olímpico en Londres... Su relación estatura-peso y su capacidad aeróbica, que ya fueron analizadas y comparadas en la década de los noventa por el fisiólogo sueco Bengt Saltin, les convierte en imbatibles. Sucede en todos los grandes maratones que se disputan a lo largo del año y volvió a demostrarse ayer en los Juegos de Río, donde el keniano Eliud Kipchoge impuso su ley con la autoridad que se presumía. Segundo fue el etiope Felisa Lilesa y tercero el norteamericano Galen Rupp. Plata en Londres en los 5.000 metros por detrás de su compañero de entrenamientos Mo Farah, el fondista de Portland se coló contra pronóstico en la fiesta africana.

Kipchoge no tuvo rival en una prueba que comenzó y terminó en el famoso Sambódromo de Río, esa cadena de graderíos, unos enfrente de los otros, cuyo diseño le debó llevar a Óscar Niemeyer el tiempo de tomarse un café. La lluvia se agradeció tras la escabechina que fueron los 50 kilómetros marcha. Sirvió para refrescar el bochorno reinante en las calles de la ciudad olímpica, donde las medidas de seguridad se extremaron como nunca a lo largo de los 42,195 kilómetros del recorrido y, especialmente, en sus tramos más emblemáticos como el propio Sambódromo, la Avenida Presidente Vargas, los alrededores de la iglesia de la Candelaria y el Museo del Futuro, obra de Santiago Calatrava.

Si una estructura narrativa tiene desarrollo, nudo y desenlace, en los maratones sucede lo mismo. El desarrollo son los primeros 20 kilómetros, donde se hace la primera criba. En este caso, entre los 154 participantes. Si el ritmo no es exagerado, a llegar a ese punto cercano al ecuador de la carrera la cabeza la puede formar todavía un grupo nutrido. Es lo que sucedió en Río. Hasta veinte atletas estaban al frente de la carrera, por cuyos primeros lugares nunca aparecieron los españoles Carles Castillejo y Jesús España. Acabarían en los puestos 49 y 65, respectivamente. Javier Guerra no tomó la salida tras sufrir hace diez días una tromboflebitis.

El nudo se suele prolongar entre los 20 y los 35 kilómetros, cuando llega el famoso muro. Esta vez, sin embargo, Eliud Kipchoge decidió adelantar un poco el desenlace. Aumentó el ritmo y, a partir del kilómetro 32, ya sólo pudieron seguirle Lilesa y Rupp, que volvía a ponerse bajo los focos después de pasar un 2015 complicado a raíz de las acusaciones de dopaje a su padre deportivo, Alberto Salazar, técnico también de Mo Farah. Un nuevo acelerón imperceptible del keniano en el kilómetro 34 acabó resolviendo el misterio, si es que había alguno. Kipchoge, que en las dos últimas temporadas se ha mostrado casi intratable en los grandes maratones -ha ganado en Rotterdam, Chicago, Berlín y dos veces en Londres- y se presentaba en Brasil con la mejor marca del año (2.03.05), enfiló hacia el título olímpico. Luego se lo dedicaría a la memoria de su único compatriota que ha subido también a lo más alto del podio en el maratón de unos Juegos, Samuel Wanjiru, oro en Pekín, fallecido tras caerse de un balcón en 2011.

Kipchoge firmó un tiempo de 2.08.44. Felisa Lilesa, que defendió sin problema su plata, entró a un minuto y diez segundos y Galen Rupp, a uno y veintidós. El eritreo Ghirmau Ghebreslassie, que con 19 años se proclamó campeón del mundo en Pekín en 2015, sólo pudo ser cuarto. Por detrás, muy lejos, acabó entrando un grupo de favoritos que ayer estuvieron muy lejos de su mejor nivel. Atletas como el último campeón olímpico Sthepen Kiprotich, los etiopes Tesfaye Abera o Lemi Berhanu, o los keniatas Stanley Biwot y Wesley Korir.