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Las cuentas pendientes del Cholo

Zinedine Zidane y Cholo Simeone, técnicos de Real Madrid y Atlético.
Zinedine Zidane y Cholo Simeone, técnicos de Real Madrid y Atlético. / AFP
  • El técnico del Atlético se equivocó en las dos finales y la eliminatoria de cuartos perdidas en Champions ante el Real Madrid

Si bien es justo hablar de Diego Pablo Simeone como el técnico que devolvió al Atlético el gen competitivo, especialmente ante un Real Madrid que llevaba casi tres lustros paseándose en los derbis, también lo es hacerlo del lunar que el conjunto blanco ha supuesto en la trayectoria del preparador argentino en el banquillo del Vicente Calderón. Y es que, en cinco años y medio, el ‘Cholo’ ha situado al equipo del Manzanares entre la ‘jet set’ del fútbol europeo, superando a gigantes de la talla de Bayern de Múnich, Juventus, Chelsea o Barcelona. Sin embargo, ha sido su vecino de Concha Espina quien le ha impedido levantar la Champions: hasta en dos ocasiones se impuso el Real en la final, y en una tercera la eliminación llegó en cuartos.

Para encontrar el comienzo de la pesadilla del Atlético con el Real Madrid en la Champions hay que remontarse a 2014, 24 de mayo, en el Estadio de la Luz de Lisboa. El escenario, de obligado peregrinaje para la afición merengue desde aquel día, es también el recuerdo más oscuro de otra hinchada, la colchonera, que ya se veía campeona de Europa y en un segundo transformó las lágrimas de alegría en tristeza.

Tres años después aún se le recuerdan a Simeone dos de sus decisiones más controvertidas como entrenador, que quién sabe si hubieran cambiado o no la historia de no tomarse, pero ahí quedará siempre la duda. La primera fue alinear de inicio a Diego Costa, renqueante de una lesión muscular, que había probado de todo –placenta de yegua incluida– para llegar a la cita. El delantero hispano-brasileño no duró más de tres carreras sobre el césped, y a los nueve minutos tuvo que retirarse cojeando, limitando el margen de maniobra del ‘Cholo’ desde el banquillo.

Con todo, el Atlético se plantó en el descuento de la final con la copa en el bolsillo, gracias a un gol de Godín y tras soportar un chaparrón de ocasiones blancas. El desenlace, marca de la casa de Sergio Ramos, es de sobra conocido. Igual que el desconcierto rojiblanco, jugadores incluidos, cuando Simeone retiró a su bastión más importante en el juego aéreo como era Raúl García para dar entrada a José Sosa a falta de 25 minutos.

A partir de entonces, el miedo se pegó al cuerpo del preparador argentino cuando el Real Madrid estaba enfrente. La temporada siguiente, el azar quiso que el Atlético y el ‘Cholo’ pudieran cobrarse venganza de sus vecinos en cuartos de final. Tras un encuentro de ida sin goles en el Vicente Calderón, Simeone planteó una vuelta con el mismo objetivo en el Santiago Bernabéu. Pasaron los minutos y no solo no llegaron los goles, sino que el equipo rojiblanco apenas gozó de ocasiones para marcarlos. Expulsado Arda Turan, y con la prórroga en el horizonte, ‘Chicharito’ Hernández marcó el tanto de la victoria madridista.

Once meses después, el 28 de mayo de 2016, Atlético y Real Madrid volvieron a encontrarse en el último escalón por la Champions, esta vez con San Siro como escenario. En Milán, y tras lograr la difícil empresa de remontar el 1-0 inicial de Sergio Ramos, Simeone volvió a echar atrás a su equipo cuando el partido pedía hincarle el diente a los blancos. Los penaltis le quitaron la copa que no se atrevió a ganar con el balón en juego.

Di Stéfano y Puskas, también pesadillas

El único precedente de derbi en Liga de Campeones antes de la llegada de Simeone al banquillo del Atlético tuvo lugar en 1959, en semifinales. Entonces no se disputaba prórroga y los goles fuera de casa no valían doble, y en caso de haberlo hecho el conjunto rojiblanco hubiera sido finalista. Tras el 2-1 de la ida en el Santiago Bernabéu y el 1-0 de la vuelta en el Metropolitano, se disputó un partido de desempate en La Romareda. Alfredo Di Stéfano adelantó al Real Madrid, Enrique Collar firmó la igualada poco después, y Ferenc Puskas decantó la balanza del lado blanco, que dos semanas después levantaría su cuarta Copa de Europa ante el Stade de Reims.

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