La exitosa regeneración lusa

El banquillo luso celebra el pase a la final. /
El banquillo luso celebra el pase a la final.

La irrupción de perlas como Renato Sanches, Joao Mario, William Carvalho o André Gomes rejuveneció a una selección ahora con 27 años de media

IGNACIO TYLKOMadrid

Cuesta creer que Portugal haya realizado una renovación sustancial de su plantilla cuando se observa que entre los 23 elegidos para la Eurocopa de las sorpresas aparecen aún nueve hombres por encima de los 30 años. Sobre todo en defensa, dpmde compiten ilustres veteranos que se las saben todas como los centrales de Mónaco Ricardo Carvalho, ya con 38 años y en el declive de su carrera, o el madridista Pepe, con 33 primaveras a sus espaldas y sus músculos ya desgastados por tantas temporadas de esfuerzos al máximo nivel de exigencia físico y mental. También están bien curtidos centrales José Fonte, aunque ha rendido bien en el Southampton. No digamos ya Bruno Alves y los laterales Vierinha y, sobre todo, Eliseu.

 Y si se analiza el elenco de delanteros, también se debería concluir que el grupo de Fernando Santos está mayor y desgastado. Así siguen los Ricardo Quaresma, que tras una dilatada carrera como extremo continúa dando que hablar en el Besiktas y como revulsivo en las 'Quinas'; Nani, fichado del Valencia al Fenerbahce con 29 años, aunque por lo extensa y prolífica de su trayectoria y sus inicios tan tempraneros parecería que tiene varios más; y el madridista Cristiano Ronaldo, la gran estrella y el alma del equipo, ya con 31 años.

 Sin embargo, la selección lusa se ha presentado contra todo pronóstico en la gran final de la Eurocopa, que se celebra este domingo en el Stade de France de Saint-Denis, con un equipo de 27 años de media, una edad ideal. Fue Fernando Santos, experimentado técnico de 61 años, al que se le ha comparado con Vicente del Bosque, el que entendió que hacía falta rejuvenecer a un equipo con un viejo motor que gripó conducido por Paulo Bento, destituido tras caer frente a Albania en la fase de clasificación.

Las joyas de la sub-21

 El preparador lisboeta estuvo muy atento el pasado verano al desempeño de la sub-21 portuguesa en la Eurocopa de la categoría, disputada en la República Checa. La generación del 92, con varios integrantes del 93 y alguno suelto de años posteriores, perdió la final de manera sorprendente ante Suecia, pero el seleccionador de la absoluta apuntó en su agenda el nombre de algunas perlas con las que pensaba contar de cara al campeonato francés de este verano.

 Sólo ha transcurrido un año desde ese certamen y varios de aquellos jóvenes que deslumbraron en la cita checa son hoy piezas clave de Portugal en la Eurocopa, tal y como había predicho el seleccionador. Cuatro que estuvieron allí con la sub-21 compiten en la absoluta: el lateral izquierdo Raphael Guerreiro, fichado por el Borussia de Dortmund procedente del Lorient por 12 millones; el mediocentro defensivo William Carvalho, ausente por sanción en la semifinal de Lyon ante Gales; el versátil y desequilibrante volante Joao Mario, como el anterior a un gran nivel este curso en el Sporting lisboeta; y el enganche Rafa Silva (Braga). Y los tres primeros son, además titulares indiscutibles.

 Pero el caso más llamativo es el de Renato Sanches, de sólo 18 años aunque las malas lenguas dicen que tiene 23 ó 24 porque sus padres le inscribieron con cinco años de retraso en el registro civil. El centrocampista de origen caboverdiano hace apenas ocho meses jugaba con la sub-19 lusa y ahora ha convencido de Fernando Santos. Revolucionó a su equipo cuando entró en la segunda parte del choque de octavos ante Croacia, brilló y marcó un golazo en cuartos ante Polonia y ya estuvo más apagado contra los galeses pero repitió como titular.

 «En estos torneos hay que tener paciencia con los jóvenes. Al principio les cuesta y necesitan un tiempo. Pero según avanza la competición se va viendo su verdadero nivel», dijo el seleccionador antes de medirse a Polonia. Su predicción se cumplió. Esa dosificación de minutos y de presión tiene a Renato como símbolo del éxito. Empezó jugando a ratos, pasó a ser un relevo decisivo y luego ya determinante. El nuevo jugador del Bayern de Carlo Ancelotti, club que pagó al Benfica por esta joya nada menos que 35 millones fijos y hasta 45 en variables, ya suma dos premios como mejor jugador en los seis partidos celebrados.

 El necesario relevo generacional ha motivado que clásicos como Beto, Joao Pereira, Coentrao, Meireles, Veloso, Almeida o Hélder Postiga hayan desaparecido con respecto al Mundial y otros como Eduardo, Bruno Alves o Moutinho sean ya suplentes. Además de los ya referidos, sobresalen otros jóvenes destacados como el pivote defensivo del Oporto Danilo Pereira y, sobre todo, el valencianista André Gomes, a quien con 22 años parece que se le rifan varios grandes de Europa. Es puro talento, aunque le faltan liderazgo y continuidad.

 A diferencia de lo que ha ocurrido en otras selecciones, con el ejemplo de España y de las decisiones de Vicente del Bosque bien presente, los jóvenes de Portugal si han derribado la puerta para pedir paso y seguir a Cristiano Ronaldo, su caudillo, en busca del primer título luso de la historia.