El recibimiento más despreciable

La pancarta de la verguenza. /
La pancarta de la verguenza.

Los radicales del Lieja dieron el pasado fin de semana uno de los ejemplos más crueles de violencia en las gradas, un hecho que impactó al fútbol europeo

ISAAC ASENJOMadrid

Son el rostro violento y pasional del fútbol. Un sinsentido para el deporte y una verguenza para toda la sociedad. Los 'hooligans' agradecen la lealtad de un jugador con la inmortalidad, siendo venerados hasta más allá de la retirada; sin embargo, la traición cuenta con un desprecio y humillación que en ocasiones puede sobrepasar los límites. Esta clase de 'aficionados', no entiende de razones por su pasión a unos colores y como ejemplo, lo visto en el campo del Standard de Lieja este pasado fin de semana, un hecho que impactó al fútbol europeo.

No hubo perdón para Steven Defour. 'Rojo (colores del club) o muerte' citaba una pancarta en la grada de los radicales del Lieja (Ultras Inferno 1996). Uno de los recibimientos más hostiles que se recuerdan. La bienvenida para el futbolista del Anderlecht fue ver un enorme mosaico que mostraba el dibujo de un hombre enmascarado (que imitaba a Jason Voorhees, protagonista de la serie cinematográfica de terror Viernes 13) sosteniendo una espada ensangrentada en una mano y, en la otra, la cabeza del excapitán y antiguo ídolo del equipo con el que fue dos veces campeón de la Jupiler Pro League (liga belga).

Un hecho injustificable y condenado desde todas las partes de Bélgica a través de las redes sociales. a ley del fútbol belga prevé multas de 250 a 5.000 euros ante este tipo de hechos, así como la prohibición de acudir a los estadios de tres meses a cinco años. Sanciones a las que se exponen los autores de la pancarta contra Defour. La polémica ha sobrepasado lo deportivo y el alcalde de Lieja anunció además que estudia presentar una denuncia contra los responsables por incitación al asesinato y al odio.

El jugador no soportó la presión. Cada vez que le llegaba el balón, los insultos impedían escuchar nada más. Su cabeza estaba fuera del partido. Terminó siendo expulsado por dar un balonazo a la grada en la que se concentraban los gritos contra él. Él no quiso salir, sabía la que le esperaba. Los jugadores le recriminaron al árbitro su acción y la grada comenzó a lanzar objetos; incluidas algunas sillas. Terminó abandonando el encuentro aplaudiendo irónicamente a los espectadores.

Defour jugó en el club entre 2006 y 2011. Dedicó goles y celebró triunfos. Se acercaba habitualmente al fondo donde éstos se ubican y llegó a compartir con ellos grada en el 'Maurice Dufrasne' de Lieja. Era considerado un ultra más por los radicales belgas, que no han podido soportar verle jugando en su estadio con la camiseta del eterno rival. El duelo es considerado más que un simple partido de fútbol. Un duelo histórico, político y cultural, con mentalidades enfrentadas.

Antecedentes en Rusia

El Zenit San Petersburgo fue sancionado en 2008 con un partido a puerta cerrada en su propio estadio debido a los insultos proferidos por sus aficionados contra el mítico portero soviético Lev Yashin, apodado la 'Araña Negra'. Los ultras del equipo ruso desplegaron una pancarta con connotaciones agresivas: 'Tu Yashin murió, tu Dinamo morirá también', decía el mensaje que enarbolaron en el estadio.

Yashin, que militó durante casi toda su carrera en el Dinamo (1949-71) con el que conquistó cinco ligas soviéticas, es el único portero que ha recibido el Balón de Oro al mejor jugador del continente (1963). Además, fue campeón olímpico con la URSS en 1956, campeón de Eurocopa en 1960 y subcampeón continental en 1964.

Recibimientos hostiles

En la retina de los aficionados al fútbol todavía se recuerdan los reencuentros de Mijatovic con Mestalla, Rivaldo con Riazor o Figo con el Camp Nou. Éste último con una inolvidable pitada y cochinillo sobre el campo incluido.

El caso de Mijatovic, por el que el Real Madrid pagó 1.250 millones de las antiguas pesetas al Valencia, es llamativo ya que el montenegrino fue el héroe de la séptima Copa de Europa del conjunto madrileño. El delantero era el ídolo de la afición de Mestalla y ésto supuso algo más que una traición. Tuvo que irse del estadio escondido después de sufrir incontables insultos sobre el terreno de juego.

Diego Costa es otro de los que saben lo que es un recibimiento hostil. El delantero del Chelsea sufrió de lo lindo ante el público del Arena Fonte Nova de Salvador en el pasado Mundial de Brasil durante el duelo que enfrentó a España y Holanda. Al hispano-brasileño se le recriminó durante todo el choque que eligiera los colores de 'La Roja' en lugar de la 'Verde-amarela'.

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