Los honores de la granadina Belén Arrojo

Los honores de la granadina Belén Arrojo

La escolta-alero será la única representante de la provincia en la Liga 1, la máxima categoría nacional

SERGIO YEPES

«Yo no he tenido la vida propia de una chica de mi edad. Desde pequeña dejé atrás muchas cosas, como la familia o los amigos. Y eso a veces lo piensas, porque es muy duro. Pero también es cierto que con el paso del tiempo pude conseguir algunas otras cosas que seguro que todo el mundo querría tener». A las mismas puertas de iniciar la que será su séptima experiencia consecutiva en categoría sénior, Belén Arrojo ha encontrado una recompensa en forma de honores a la fuerte inversión personal que estuvo dispuesta a realizar hace ya la friolera de siete años, cuando sólo tenía catorce. Y es que después de decidirse a salir de casa y enrolarse en el proyecto del Siglo XXI -alumbrado en Barcelona por la Federación Española con objeto de potenciar el baloncesto femenino- vino experimentando en los últimos tiempos un crecimiento exponencial que también tendrá trascendencia en la temporada 2016/17. Y ya no sólo porque se tratará de la única granadina que competirá en la Liga 1 -la máxima división española- sino porque incluso será un valor a a tener muy en cuenta por el combinado nacional absoluto. Y es que a pesar de que la escolta-alero del Cadí La Seu de Lérida no formó parte finalmente de la selección española que conquistó la medalla de plata en los Juegos de Río, sí que es cierto que es seguida de cerca por el seleccionador Lucas Mondelo, quien de hecho ya la convocó para comenzar a preparar el preolímpico celebrado en Francia en junio.

«Aceptar la beca de cuatro años que me concedió el Siglo XXI fue una decisión difícil para mí, que era sólo una niña, y también para mis padres, que vieron a su hija marchar en plena adolescencia. Y aunque la verdad es que el primer año fue duro, sobre todo en asuntos relativos a la adaptación, tengo claro que si no hubiese aprovechado esa oportunidad no habría llegado a convertirme en la persona y la deportista que soy ahora», resume Belén Arrojo al referir aquel ciclo que tuvo su punto neurálgico en la residencia Joaquín Blume. Esa misma en la que no sólo completó el tramo formativo que va desde tercero de la ESO a la Selectividad sino en la que también aprendió valores «como el respeto, la constancia y el esfuerzo» que le fueron muy útiles en la paulatina escalada hasta la élite que fue protagonizando. Porque si llamativo resultó que con sólo 14 años comenzase a frecuentar las categorías inferiores de la selección española -con las que obtuvo un total de cuatro metales- no lo fue menos que a los 15 ya estuviera jugando con chicas bastante mayores en la Liga 2 sénior. «Todo fue muy rápido pero también costoso», dice Arrojo al repasar la vertiginosa trayectoria que una vez finalizada su estancia en Barcelona le hizo desfilar por el Ciudad de Burgos -con quien debutó en la élite a los dieciocho años- o incluso en el Mann- Filter Zaragoza hasta así hacerla desembocar en el punto actual. Ni más ni menos que el de encontrarse a las puertas de disputar la cuarta temporada en la Liga 1 española siendo consciente perfectamente de la realidad del equipo en el que milita y también la suya particular.

«El objetivo que tenemos en el Cadí -el equipo representativo de un municipio llamado Seo de Urgel que está en los pirineos catalanes- es el de clasificarnos para los 'play off' por el título, que es algo para lo cual deberíamos acabar la Liga entre las cuatro primeras. Aunque también quisiéramos jugar la Copa del Rey», advierte mientras admite que en el plano personal tiene margen de crecimiento. «Mi meta es seguir mejorando. Sobre todo, en el lanzamiento exterior», dice con una poco disimulada humildad que podría jugar en favor de su progresión y de su definitiva consolidación en el combinado español, algo para lo que tiene instrucciones claras.

Carrera universitaria a distancia

«El seleccionador nos dice a las jugadoras como yo que sigamos trabajando duro porque es difícil hacerse un hueco», afirma con la satisfacción que ya le reporta el haber compartido vestuario con baloncestistas de la talla de «Anna Cruz o Marta Xargay». Pero también con la sensación de que por mucho que lograse equipararse a las jugadoras que han venido actuando en Minnesota Lynx y Phoenix Mercury, su futuro profesional lo debe encauzar por otros derroteros.

«El baloncesto femenino vive una época de crisis por la falta de patrocinadores. Y eso hace que los sueldos den para poco más que para cubrir gastos», subraya para acabar justificando que pese a la proyección que se le adivina siga teniendo los pies en el suelo y curse a distancia la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

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