«No me dejaron usar el audífono para las pruebas de las oposiciones de Música y me han suspendido»

«No me dejaron usar el audífono para las pruebas de las oposiciones de Música y me han suspendido»
ALFREDO AGUILAR

Aspirantes a las pruebas de maestro de Música denuncian que uno de los tribunales ha calificado «de forma injusta y con notas bajas» a la mayoría de participantes

Sarai Bausán García
SARAI BAUSÁN GARCÍAGRANADA

Antonia pensaba que esta sería al fin su oportunidad. Que después de dar clase durante años y de prepararse para las oposiciones conseguiría una de las ansiadas plazas a maestro que se han repartido hoy en toda Andalucía. «Salí pensando, 'esta es la mía'. De aquí salgo con una plaza, seguro. Pero me equivoqué», dice la mujer que hizo sus pruebas en Granada. El tribunal le suspendió con menos de un cuatro la segunda prueba, con lo que la posibilidad de alcanzar ese puesto fijo volvía a alejarse de ella un año más.

Pero ese no es el único recuerdo amargo que esta mujer guarda de las oposiciones. Según explica, se presentó a una de las plazas del turno de reserva de discapacidad para la Especialidad de Música. Ella cuenta con una discapacidad auditiva que le obliga a llevar audífonos para poder oír adecuadamente. Además, sufre de acúfenos, por lo que si no lleva estos audífonos especiales que también eliminan el pitido constante que escucha su día a día se convierte en un martirio. Tenía permiso de la Junta de Andalucía para poder acudir a los exámenes para las posiciones con estos aparatos y se lo habían concedido. Pero, cuando fue a realizar la primera prueba, según indica, el presidente de su tribunal le dijo que no podía. «Son órdenes», decía el profesional, según el discurso de la opositora. «No me dejaron usar el audífono para las pruebas de las oposiciones de Música y he acabado con un suspenso en la segunda parte«, afirma.

«En el examen escrito al final me dijeron que lo dejara sobre la mesa y me lo pusiera de vez en cuando, pero esto no funciona así, el pitido aparece cada vez que me lo quito», dice esta mujer. A pesar de esto, consiguió una calificación de notable en su examen, «aunque acabé mareada y con muy mal cuerpo». »Para la prueba oral me dijeron que no podía llevar el audífono para el momento anterior a la prueba en el que me preparo la exposición, mientras que para la exposición en sí, sí. Pero claro, si yo me preparo algo sin audífono, luego tengo que hacerlo también sin el aparato porque si no me siento rara y no me sale igual«, indica. A pesar de ello, después de su exposición salió pensando que lo había hecho bien y que al fin la plaza sería suya. Pero, al ver la calificación, su nota era de un 3,9. Tal y como ella y otros aspirantes han explicado a este periódico, esta bajada de notas cuando pensaban que habían salido bien ha sido generalizado en el tribunal al que todos corresponden, el número 8 de la especialidad de Música, por lo que piden una explicación de a qué se ha debido.

Suspenso con un pie dentro

«Yo era el rival a batir en las oposiciones porque tenía un baremo de 9,683 y con sacar un cinco ya tenía mi plaza. Creía que después de siete convocatorias y nueve años trabajando, esta sería mi oportunidad, pero me han puesto un 1,56 en la programación y un 2,35 en la unidad didáctica», explica Marcos, un opositor que se presentaba mediante el régimen general, es decir, sin ser del turno de reserva de discapacidad. Ninguno de los nombres que aparecen en esta información es el real de los protagonistas, ya que, aunque dicen que presentarán sus quejas en Educación y se plantean llevar a los juzgados estas «irregularidades» en la evaluación, prefieren mantenerse en el anonimato. Desde la Consejería, por su parte, aseguran que por el momento no han recibido quejas.

Tanto Marcos como el resto se dirigieron a su tribunal para preguntar por qué el número de personas que habían obtenido plaza era tan escaso y que la mayoría habían suspendido y se habían quedado fuera de la selección a pesar de tener «muy buenas notas» en la primera parte. «Pero nadie nos decía una causa concreta, ni nada claro. Simplemente nos ponen excusas vacías que sabemos que no tienen sentido». A Olga le dijeron que fue por llevar una partitura imprimida, «cuando se puede hacer y en caso de que no deberían bajarme como mucho un punto, no seis o siete como ha hecho». A otros de sus compañeros le han echado atrás sus notas por llevar cartulinas o por no especificar algún asunto concreto en la exposición oral. «No te dejan claro por qué te han bajado la nota. Muchos nos veíamos ya dentro, salimos contentos, pensando que lo habíamos clavado, pero miras tu nota y te das cuenta de que te han dejado fuera, pero no por tu culpa, sino porque a un tribunal le ha apetecido cargarse a muchos de sus aspirantes, sin saber por qué lo hace», dice Javi.

Antonia está decidida a presentar un recurso contencioso administrativo porque ha habido «una clara discriminación, sobre todo a los opositores que nos presentábamos por el turno de discapacidad». «El presidente nos había suspendido antes incluso de ver nuestras exposiciones para favorecer a los del turno general. Si nos suspendían, como ha sido el caso, pues solo han pasado dos de 16, las plazas pasaban al turno general, por eso lo ha hecho«, indica. Además, explica que la proporción entre aprobados en su turno y en el general no ha sido equitativa, pues mientras que en el suyo han conseguido superar la prueba el 10% de los aspirantes, sus compañeros del turno general han pasado en dos de cada tres casos.

Todos ellos saben que la calificación del tribunal no se puede modificar y que pueden reclamar, pero la situación seguirá siendo la misma. A pesar de ello, quieren «que esto se sepa y se clarifique». «Ha sido un palo muy grande para todos nosotros, qué menos que saber por qué ha pasado y por qué nos ha tocado a nosotros», dicen.

«Sigo sin creerme que por fin pueda dejar las oposiciones»

Hoy se ha hecho pública la asignación de las plazas de las oposiciones a maestro. 3.800 personas de toda Andalucía se han despertado esta mañana con la noticia de que eran los receptores de uno de los ansiados puestos fijos. Y Miguel ha sido uno de ellos. Tal y como el granadino cuenta, ha sido un proceso duro que se torció cuando tuvo que repetir parte de su examen de la especialidad de Pedagogía Terapéutica por un «error técnico». Lo volvió a hacer, y consiguió una buena calificación. Semanas después, logró grandes resultados en la prueba oral y la programación. «Pero no sabía si iba a ser definitivamente mi oportunidad o no», dice.

Han sido sus compañeros los que le han dado la buena noticia porque él no podía acceder a la web debido a que estaba saturada. Y cuando se lo han comunicado, no se lo podía creer: «Hasta mañana no seré consciente de todo esto. Sigo sin creerme que por fin voy a poder dejar de estudiar las oposiciones y me voy a poder dedicar a mis niños, a formarme yo y a no gastarme el dinero en academias», explica. Se siente «muy feliz» y por eso, aunque aún no es consciente del todo de su fortuna, lo ha celebrado con todos aquellos que le han aguantado en los malos momentos y le han sostenido para que llegase a su meta. Un recorrido que por fin ha finalizado hoy.