El calvario de una granadina para votar el día que cumple 18 años

Teresa Moral enseña su DNI en el que se demuestra que cumple la mayoría de edad el día de las próximas elecciones./ALFREDO AGUILAR
Teresa Moral enseña su DNI en el que se demuestra que cumple la mayoría de edad el día de las próximas elecciones. / ALFREDO AGUILAR

Teresa Moral quiere elegir presidente, que pueda hacerlo depende de su inscripción en el censo

ÁNGELA MORÁNGRANADA

María Teresa Moral cumple la mayoría de edad justo hoy, 28 de abril, el día de las Elecciones Generales. «¡Qué suerte!», fue la reacción de Moral cuando todavía era menor de edad y se enteró de la importante fecha. Sorprende la ilusión con la que se enorgullece de poder ejercer su derecho al voto, a pesar de que dice no tener aún muy clara su decisión.

Aunque ahora ya sabe que podrá participar en el sufragio, la espera para recibir la inscripción en el censo ha sido todo un calvario. «No sabía si iba a poder porque la tarjeta del censo no llegaba, y sin ella, ya puedo ser mayor de edad que no puedo votar», explica.

La ley recoge que los nacidos a partir de las 00:00 son considerados adultos y, por consiguiente, capaces de decidir a los gobernantes. Por suerte, Moral podrá asistir a lo largo de la mañana a la mesa electoral ya que recibió la notificación hace apenas una semana, pero, cuenta que la mayoría de sus compañeros y ella misma, al no obtener la tarjeta del censo, «hubiera dado por perdida la papeleta». «Afortunadamente he recibido el papel que me acredita para poder votar pero si no hubiera llegado, no sabría que hacer», dice la que se inicia con entusiasmo en el sistema democrático.

Desde la oficina del censo, Ana Nestares, secretaria del Juzgado de Primera Instancia Nº8 de Granada, aclara que el recuento de la documentación «se suele cerrar un mes antes, aunque para los casos de las elecciones se hace con dos meses de margen». Nestares comenta que son casos excepcionales en los que «se tiene que velar por el derecho al voto». «Si los jóvenes cumplen los 18 años ese mismo día no podemos poner trabas», esclarece.

Las oficinas de registro están a tope. Los empleados son los encargados de revisar que todos los nombres, apellidos, empadronamientos y números de identificación sean correctos. Nestares advierte de la «necesidad» de facilitar el acceso a las listas del censo para evitar problemas en las urnas. «Nadie va al Ayuntamiento de Granada para ver si aparece en las listas pero debería hacerse. En las pasadas elecciones vinieron nueve personas a la oficina para quejarse porque venían del colegio y no les habían dejado votar», recuerda la secretaria.

Excusas

El trabajo no solo se centra en corregir posibles errores, también en decidir si las excusas que se alegan para evitar ser miembro de la mesa son reales o no. «Sólo en nuestra oficina hemos recibido 1.100 excusas desde el 2 de abril», dice Nestares. Una cifra formada personas con discapacidad, de baja por enfermedad, mayores de 65 años -que pueden elegir si asistir o no-, analfabetos o personas que tienen reservado algún viaje desde meses antes de crear las mesas y que tengan costes de cancelación o pérdida económica importante. Estas son las más habituales pero también los hay que recurren a la objeción de conciencia, según informan desde la oficina del censo. Una excusa que obviamente rechazan y que provoca alguna risa espontánea en la sede. «Señor, esto es como los impuestos, aquí no se puede librar por no compartir la idea», cuenta Nestares entre risas.