El primer vuelo que 'durmió' en Chauchina cumplirá 15 años (o no)

Un panel informativo del aeropuerto de Granada-Jaén anuncia una demora de más de una hora del vuelo nocturno IB8648 procedente de Madrid./Ramón L. Pérez
Un panel informativo del aeropuerto de Granada-Jaén anuncia una demora de más de una hora del vuelo nocturno IB8648 procedente de Madrid. / Ramón L. Pérez

El vuelo de las 7 de la mañana a Madrid, cuya permanencia está en el aire, inició su andadura el 1 de julio de 2004 y contribuyó al crecimiento de tráfico en el aeropuerto

DANIEL OLIVARESGranada

El aeropuerto Federico García Lorca Granada-Jaén apaga sus luces y cierra sus mostradores y puertas cada día cuando la medianoche se aproxima al reloj. Y las vuelve a abrir pocas horas después. La instalación no es un '24 horas', como sucede con otros aeródromos de gran mayor tráfico (el vecino malagueño, por ejemplo). Aquel personaje de Tom Hanks en 'La Terminal' no podría dormir en sus entrañas. Solo son cinco horas, pero cierra, y no podría quedarse allí. Siempre ha sido así. Lo que no fue así es su horario actual. Hace quince años cambió. Se amplió para dar cabida a la petición de Iberia de instalar una nueva frecuencia. El aeródromo empezó así a estar operativo desde las 7.00 horas hasta las 23.15 de la noche, sustituyendo al anterior horario, de 7.30 a 22.00 horas. Ahora Iberia pide adelantar su apertura otra media hora más para mantenerlo, además de una compensación económica.

El nuevo vuelo que Iberia empezó a operar el 1 de julio de 2004 conectó Granada con Madrid a primera hora del día y al llegar la medianoche. La ida era a las 7.00 horas y el regreso a las 21.50. Su llegada a Granada a las 23.15, unido a la temprana salida del otro 'slot' generó otra novedad en el aeropuerto de Chauchina: tanto la tripulación como el avión 'dormirían' en suelo granadino, al tiempo que amplió las posibilidades de conexión con otros vuelos procedentes de la capital, multiplicando las opciones para llegar a Granada, o viceversa, para llegar a otros destinos con escala en Barajas.

La ampliación de horario y el nuevo vuelo incrementaron también la oferta de conexiones entre Granada y Madrid, que pasó a tener una frecuencia semanal de 56 vuelos a un total de 68. Fue la tercera ampliación que se producía en la instalación de Aena desde 2000.

Modificaciones laborales

El aumento del horario supuso además una modificación sustancial de las condiciones de trabajo para los empleados del aeropuerto. Aena mantuvo las oportunas reuniones de negociación con los representantes de los trabajadores y alcanzó un acuerdo para llevar a cabo la ampliación horaria. Las negociaciones, de hecho, provocaron que los trabajadores desconvocaran una huelga que en principio anunciaron para el día 1 de julio.

Para sobrellevar la nueva carga de trabajo de los empleados con jornada continua, que era el grupo más afectado pero a su vez el menos numeroso, al aeropuerto de Granada anunció que llegarían cinco nuevos bomberos y al menos un señalero procedentes de las bolsas de trabajo de otros aeródromos.

El efecto de ese nuevo vuelo se dejó notar en cierto modo y el aeropuerto de Granada recibió en agosto de 2004 51.470 pasajeros, todos de origen nacional, lo que supuso un 15,4 por ciento más que en agosto de 2003. Su nivel de ocupación rozó el 80% desde casi el primer día. La ampliación horaria y el nuevo vuelo se vieron acompañados de promesas de nuevas inversiones en las instalaciones. Aena anunció una remodelación y ampliación de la terminal (con un presupuesto de 3,3 millones de euros) y la construcción de un nuevo edificio del servicio de salvamento y extinción de incendios y su acceso a la pista, así como a la centralización de control de las instalaciones del complejo.

La terminal de pasajeros creció con el paso del tiempo hasta alcanzar los 8.000 metros cuadrados, 3.000 más que los que había. Estas mejoras se hicieron no solo por la novedad de las nuevas frecuencias con Madrid, sino en previsión de un incremento de su tráfico internacional poco tiempo después, como así ocurrió con la llegada de vuelos desde ciudades europeas un año más tarde (ya era intenacional desde en el año 2000, cuando se puso en servicio un vuelo a Marraquesh que luego desapareció).

Un éxito de su nacimiento

El vuelo IB280, que fue la nomenclatura que recibió la nueva conexión con Madrid era una vieja reclamación de empresarios granadinos, sobre todo, y de las instituciones. De hecho, ya en 1999 hubo reuniones con Aena y con Iberia, en las que participaron la Diputación de Granada, el Ayuntamiento de la capital y la Cámara de Comercio. Ese año ya se anunció que Iberia, a través de su filial Binter, pondría en marcha una nueva conexión con Madrid a partir de enero de 2000.

Sin embargo, el vuelo extra no llegó. Tiempo después se habló de verano de 2003 como inicio de su puesta en servicio. Para entonces Binter ya había desaparecido como filial de Iberia (la vendió a Hesperia Inversiones Aéreas en 2002). Pero en marzo de aquel año, la sección sindical de UGT en el aeropuerto denunció que aquel vuelo pactado entre Iberia y los empresarios tampoco saldría adelante.

A pesar de la demora, la nueva frecuencia, operada por Air Nostrum, tuvo buena acogida y fue un éxito para la compañía aérea. En octubre de 2004 ya se había convertido en el más rentable. Aunque también protagonizó algunos momentos desagradables para sus pasajeros. En febrero de 2006, se registró uno de ellos.

Por causas que nunca llegaron a explicarse, Iberia canceló el vuelo IB270, con salida a media tarde desde Madrid y recolocó a los pasajeros en el IB 280, el de la noche. Pero el aparato, un MD87, se quedó pequeño para albergar a más de 200 pasajeros (disponía solo de 180 asientos).

La compañía había calculado mal y generó 'overbooking'. Algunos pasajeros tuvieron que quedarse en tierra y volar en el primero de la mañana al día siguiente. Para mayor escarnio de los que sí pudieron volar, el avión despegó de la T4 madrileña con más de una hora de retraso, lo que obligó a los empleados del aeropuerto a mantener abierta la instalación hasta casi la una de la madrugada. Las reclamaciones fueron numerosas.

Ahora el entonces vuelo IB280, hoy renombrado IB8639 (ida) y IB6348 (vuelta) y operado con aviones más pequeños y modernos (un CRJ 900 con capacidad para un centenar de pasajeros), se ha visto envuelto en otro tipo de polémica: su posible supresión. IDEAL avanzó la noticia el 4 de enero. Air Nostrum, aerolínea filial de Iberia que hace la ruta, había suprimido a partir de abril los dos principales vuelos de la conexión Granada-Madrid. Ante la polvareda que levantó la información, Iberia comunicó en una reunión en Madrid al alcalde de Granada, Francisco Cuenca, y al presidente de la Diputación, José Entrena, que suspendía la supresión. Aunque desde la oposición no las tienen todas consigo y exigen por escrito el acuerdo, como ha hecho el PP.

¿Llegará a cumplir 15 años el viejo vuelo IB280? De momento su permanencia está en el aire por motivos económicos.