«Cuando me meto en la piel de un personaje, me aterrorizo»

Tom Hardy. /
Tom Hardy.

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MARÍA ESTÉVEZlos ángeles

Tom Hardy (Londres, 1977) interpreta en 'Legend' a los gemelos Kray, algo así como los Bonnie y Clyde británicos en los años 60. Uno de ellos, Ronnie, abiertamente bisexual, tenía problemas mentales, mientras que Reggie era el cerebro de los dos. Ambos se hicieron famosos como capos del crimen organizado londinense. Hardy, famoso por interpretar papeles de tipo duro en 'Bronson', 'El caballero oscuro', 'Warrior' y 'Mad Max: Furia en la carretera', reconoce que nunca se vio a sí mismo siendo sinónimo de "brutalidad" en la ficción. Tom Hardy es uno de esos actores con el don de mutar de piel prodigiosamente y transformarse de forma abrupta para encarnar cada una de sus criaturas.

¿Hollywood ansiaba un tipo duro como usted?

Debo reconocer que soy el primer sorprendido. Me fascina actuar. Por eso interpreté a Bane, Warrior Bronson y ahora a los hermanos Kray. Elijo en función de lo que me ofrecen y cualquier personaje que me permita ponerme frente a las cámaras es bienvenido.

¿Cómo se calificaría como actor?

Elijo fijarme en características que me inspiren, me siento como un Charles Bronson. Quiero encontrar papeles divertidos, que me hagan reír, que me interese viajar con ellos de principio a fin. Siempre que me meto en la piel de un personaje me aterrorizo, todo me asusta, dudo de mí mismo, me siento inseguro. No quiero aburrir al público. Como ser humano, unas personas me afectan y otras no.

Usted da vida a los hermanos Reggie y Ronnie Kray, y trata de representar el éxito y el fracaso que rodearon sus vidas.

Ellos vivieron al borde del precipicio. Para mí lo más difícil que he intentado en mi carrera ha sido interpretar dos personajes en un mismo filme. Fue un gran riesgo por parte del director, Brian Helgeland, contratarme para los dos papeles. Yo no quería hacer los dos personajes y me negué al principio, pero Ronnie me pareció un personaje tan interesante que acabé metiéndome en este lío.

¿Conocía la historia de los Kray antes de recibir el guión?

Siempre estuvieron en mi radar porque son parte de la iconografía de Londres y del folclore de la ciudad, pero a su alrededor se han creado muchas historias que no son ciertas. Se les ve como un tesoro nacional porque en algunos aspectos son dos seres míticos, pero al mismo tiempo suponen figuras de la infraestructura del crimen organizado de su generación. Sabía que iba a ser excitante trabajar con Brian porque es un guionista que cuida mucho sus historias.

Paisaje emocional

¿Cuál de los dos personajes fue más difícil de interpretar?

Sin duda Ron, porque el director me dio mucha libertad para representarlo. Tuve que tener más cuidado con este personaje ya que era más fácil encarnarlo y no quería convertirlo en una caricatura. Reggie era un tipo que interiorizaba todo lo que sentía, era muy cerebral, con un paisaje emocional muy complicado.

¿Qué le motiva a la hora de elegir un personaje?

Trato de encontrar proyectos interesantes. Tal vez la llave esté en el simple hecho de divertirme trabajando. Para mí es importante rodearme de un equipo creativo que disfrute con la colaboración, que tenga sentido lo que hacemos. Disfruto tanto con mi profesión que me motiva el reto de crear un papel complicado de interpretar.

¿Le cuesta no juzgar a los personajes que interpreta?

Por supuesto que lo hago. Es importante juzgar para aprender a no hacerlo; uno tiene que elegir no ser una persona sentenciosa. Todos nos mentimos, ¿o no?

Nunca he oído a un actor confesar que juzga a sus personajes.

Uno tiene que plantar su bandera en algún sitio para seguir adelante. Yo tomo decisiones y eso es un juicio.