«Un mundo entero cabe en una palabra»

«Un mundo entero cabe en una palabra»

El escritor regresa al microrrelato con 'Vosotros, los muertos...', un libro en el que reflexiona sobre la muerte, el trabajo y la familia

PABLO RODRÍGUEZ

Ginés S. Cutillas (Valencia, 1973) sorprendió en 2010 con 'Un koala en el armario', un libro de microrrelatos con el que fue finalista del prestigioso premio de Setenil. Ahora, tras seis años de no silencio ha editado una novela, un volumen de relatos y un ensayo, vuelve al género con 'Vosotros, los muertos...' (Cuadernos del Vigía, 2017), un libro en el que reflexiona sobre la muerte y que presenta esta tarde, a partir de las 19 horas, en el Cuarto Real junto a Alejandro Víctor García, Jesús Ortega y Miguel Ángel Arcas.

¿Qué es 'Vosotros, los muertos...'?

Es mi segundo libro de microrrelatos. A diferencia de 'Un koala en el armario', que era un libro amable y heterogéneo en cuanto a los temas que trataba, es más oscuro y siempre versando sobre el tema central del libro que es la muerte, pero no sólo la que entendemos como física, sino también los demás tipos de muertes, desde la social, la laboral, la de los seres queridos. O, incluso, el olvido, que tampoco deja de ser un tipo de muerte.

¿Cómo ha sido la selección de piezas?

Más o menos procedí, junto con mi editor Miguel Ángel Arcas, de la misma manera que con el primero. Yo le entregaba un buen puñado de microrrelatos, alrededor de unos doscientos, él hacía una primera criba y los dejaba casi en la mitad. A continuación le entregaba esos cien más veinte nuevos y volvía a cribar. De ahí el resultado de las casi sesenta piezas que componen esta obra. Lo cierto es que esta es la parte fácil. Sobre todo cuando tomas distancia con el texto, por el tiempo, y los relees, se te caen de las manos si no tienen la calidad suficiente. Lo complicado, y más en un libro como este que es monotemático, es ordenar los textos para conseguir cierto ritmo de lectura y cierta tensión que se mantenga a lo largo de toda la obra.

¿Por qué se ha hecho tanto de rogar?

Mi primer libro de microrrelatos tuvo una aceptación inesperada. Supongo que coincidió con el incipiente auge del género. Cuando consigues que una obra sea reconocida, y cuando crees de forma fehaciente en lo que haces, sabes que tu segundo libro va a ser mirado con lupa. Era el respeto, a los lectores y quizás a mí mismo, lo que me hizo no tener ninguna prisa en publicar el segundo del género. Si a esto le sumamos que me empeñé en que tenían que versar sobre un mismo tema, incrementé la dificultad: no sólo tienes que conseguir unos sesenta textos de cierta calidad, sino que además tienen que tratar sobre lo mismo, lo que alarga el tiempo de creación. Entre 'Un koala en el armario' y 'Vosotros, los muertos...' han pasado seis años, pero no he estado parado. Publiqué una novela, un volumen de relatos y un ensayo sobre el género del microrrelato Lo bueno, si breve, etc. que está siendo muy bien acogido en los talleres literarios.

Por el libro pasan monstruos y fantasmas, casi como en la vida real, ¿no?

En esta obra, y supongo que hablo un poco por boca de todos los creadores, intento captar la vida real, los grandes temas. He pretendido fijar con pequeños textos las cosas que me inquietan, que resultan ser, al fin y al cabo, los temas que nos preocupan a todos: el trabajo, la familia, las relaciones Y las generalizo para que los lectores se puedan sentir identificados. Por eso es tan importante el estado vital del lector en el momento en que se enfrenta al texto. En un momento de su vida puede ser que no le sugiera nada, y en otro muy distinto que le llegue a las entrañas, y más en un género como este, donde el lector es una parte activa del texto, el que tiene que resolver el juego que plantea el autor. Los monstruos y fantasmas que mencionas: cada uno tenemos los nuestros. Aquí he intentado ponerlos todos. Seguro que alguno se me ha escapado.

Sus microcuentos tienen referencias al nombre, a la muerte, a la piedra... ¿Cuándo algo toma nombre, empieza a morir?

Son los tres pilares sobre los que se basa el libro. La vida queda fijada cuando tu nombre queda grabado en piedra. Una vez llegas ahí, lo bueno o malo que hayas hecho en tu existencia quedará relacionado unívocamente con tu nombre y con los recuerdos que este genere en la gente que te conoció. Cuando esta muera, seguramente tendrás una segunda muerte, más amarga, que es la del olvido. Los cementerios están llenos de gente anónima. Sólo algunos, a través de su nombre, que se relaciona con los actos heroicos o deleznables que cometieron, siguen vivos en cierta manera. Hay una frase en Cien años de soledad que dice El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo, que confronta con una de la citas que abre el libro y que es un proverbio vasco: Izena duenak izana du / lo que tiene nombre existe. Cuando algo adquiere un nombre, se le empieza a atribuir cosas buenas y cosas malas. El balance final queda fijado con la muerte o desaparición de ese algo o ese alguien. Creo que todo esto se ve muy bien en el texto que abre el libro titulado 'Ahora que nuestros nombres se escriben en piedra', y que fue el título provisional del libro hasta se me reveló el definitivo.

¿La mentira es necesaria para que funcione la pareja? Lo digo por 'Asuntos de familia'...

Las mentiras piadosas son necesarias en cualquier ámbito, no sólo en la pareja, también en los entornos laborales, en la amistad Todos guardamos algún secreto más o menos importante, no contarlo nos acerca más a la supervivencia que a la mentira.

También hay referencias a la memoria en textos como Alzhéimer o Memorias estancas. ¿Perder la memoria es morir en vida?

El olvido es una de las muertes más crueles que existen. En 'Alzheimer' el dolor no es el del protagonista, que al fin y al cabo no se entera de nada, sino de los hijos que sí lo hacen y ven cómo el padre los va borrando de su vida. 'Memorias estancas' habla sobre la infancia que todos creímos tener y que seguramente no fue vista igual por la gente que nos acompañó en esta etapa de nuestra vida. Un mecanismo de supervivencia también es crear tu propia memoria, tergiversar los hechos para sentirnos más cómodos con nosotros mismos, si no seríamos nuestros peores jueces cuando el tiempo lo pone todo en su lugar.

El arte de lo breve

¿Qué tiene que tener un microrrelato para ser inmortal?

Un texto es inmortal cuando mucho tiempo después de haber sido leído se puede recordar con facilidad. Todos sabemos de qué va 'Casa tomada' de Cortázar o 'El gato negro' de Poe. Los textos trascienden a sus autores. El género del microrrelato además tiene un componente de moraleja. Cuando recordamos 'El gesto de la muerte' de Cocteau, por ejemplo, lo que estamos reconociendo en el fondo es que la muerte es ineludible y que nos iguala a todos.

¿Todo cabe en las pocas palabras de un microrrelato?

Un mundo entero cabe en una palabra si es dicha en el momento preciso y con el tono adecuado.

En los últimos tiempos, el microrrelato parece confirmarse que es un género en auge. ¿Tiene asegurada la inmortalidad o puede morir de éxito?

Estoy convencido de que el microrrelato está teniendo este auge por la proliferación que hubo en su día de los blogs, y la importancia ahora de Facebook. Si entendemos una pantalla como una unidad visual, es el espacio justo que necesita un texto para ser leído con comodidad y ser reenviado de forma exponencial si ha gustado. De la misma manera que l aforismo está teniendo una segunda vida en los ciento cuarenta caracteres de Twitter. Entra también en juego, en esto de compartir los textos, un componente narcisista de querer hacer ver que somos todos inteligentes.

 

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