Franco, el camaleón corrupto

Francisco Franco./
Francisco Franco.

Ángel Viñas documenta los oscuros orígenes de la fortuna del dictador y sus latrocinios "de guante blanco"

MIGUEL LORENCIMadrid

"Franco no robó, pero se apropió de grandes sumas de dinero. Se enriqueció de forma escandalosa e inmoral. Era la ley, la fuente del derecho, y la ley no va contra sí misma". El historiador Ángel Viñas (Madrid, 1941) no osa llamar ladrón a Franco, pero sí certifica que fue "corrupto y corruptor, digamos, de guante blanco". En su ensayo 'La otra cara del Caudillo' (Crítica) documenta algunos de los oscuros manejos que permitieron a un general mal pagado por la República en 1936 atesorar en 1940 una fortuna próxima a los 400 millones de euros actuales.

Tras constatar algo obvio -"que Franco fue un dictador, por más que para muchos fuera la cabeza de un régimen autoritario"-, Viñas prueba cómo nada más empezar la guerra civil recibía ya sustanciosos y atípicos ingresos. Cómo derivó a sus cuentas fondos y donaciones a su causa, el fruto de la venta de siete toneladas de café regaladas por el dictador brasileño Getúlio Vargas a la depauperada España de 1939 y recibió una jugosa "gratificación" mensual de Telefónica. Todo convirtiendo en testaferros a su primo o a su esposa y adecuándose a las circunstancias de cada momento. "La cara oscura de Franco es la de un camaleón que se mimetiza con el terreno; cambia del color, anda, repta o escala adecuándose al entorno sin perder su esencia camaleónica. Y eso es señal de inteligencia, de voluntad y capacidad de supervivencia", apunta Viñas. "Es fascista cuando toca, nacional-católico o tecnócrata. Siempre con un resabio fascistoide, muy importante al principio, y que permanece incólume hasta el final", resume el historiador.

Desmonta Viñas el perfil del Generalísimo generoso, entregado a su pueblo y desapegado del dinero y construye el del "corruptor corrupto". Constata cómo el dictador fallecido en 1975 comprendió pronto que con su magro sueldo de militar recortado por la República -2.500 pesetas- no haría fortuna. Así que, a diferencia del coronel de García Márquez que no tenía quien le escribiera, el general tuvo ya quien le pagara, "en octubre del 36". "Entró en la guerra sin un duro y conocemos que su sueldo en 1940 era de 50.000 pesetas anuales. Si lo multiplicamos por cuatro, por su pluriempleo como jefe del Estado y llegamos a las 400.000 pesetas en cuatro años, las cuentas no salen", dice Viñas.

Bautiza como 'operación Café' la maniobra que llenó la cuenta del dictador «sin mancharse las manos, corrompiendo a su entorno y sin pasar por corrupto». Se sirvió de su propia burocracia "y de su primo, Francisco Franco Salvado-Araujo, su más fiel testaferro". El café, bien precioso y carne de estraperlo, lo vendió a precio tasado -12,48 pesetas el kilo- a través de la CAT (Comisaría de Abastecimientos y Transportes) que controlaba Salgado-Araujo, responsable de la Secretaría de Estado de Franco y "pieza fundamental en sus manejos, aunque lo ignore en sus memorias".

"Franco ingresó 7,5 millones de pesetas en 1940 en una de sus cuentas, casi a 88 millones de euros actuales, fruto de la venta de café donado por Getúlio Vargas", explica Viñas, que localizó en el archivo del Palacio Real el documento que consigna el monto exacto de la venta, "curiosamente los 7,5 millones que figuran en la relación de cuentas del Caudillo cerrada a 31 de agosto de 1940". Franco disponía entonces de 34,30 millones de pesetas en sus cuentas, casi 400 millones de euros en su contravalor actual. Vilas sospecha que también se apropió de las aportaciones de simpatizantes de su causa tras la suscripción nacional abierta para financiar la guerra.

Rastrea también el "donativo mensual" de 10.000 pesetas -unos 11.000 euros de hoy- que Franco recibía de la Compañía Telefónica Nacional, la primera corporación española, entonces en manos de ITT. No ha constatado cuándo Telefónica comienza a pagar al dictador ni durante cuánto tiempo, "pero es obvio que en este asunto no actúa al margen de ITT y que la entrega de dinero tiene que ver con la nacionalización de Telefónica, que Franco anunció y que no se realizaría hasta 1944".

Documenta el regalo de 10.000 cajetillas de tabaco americano en plena guerra a cada uno de su generales, rastrea posibles desvíos de donaciones y recuerda que Franco jamás devolvió 'regalos' como el Pazo de Meirás, residencia de la escritora Emilia Pardo Bazán comprada por 400.000 pesetas reunidas mediante forzosa suscripción pública, o el coche que Hitler le regaló en enero de 1940, valorado en 33.597,50 marcos de entonces, "unos 400.000 euros".

Los manejos de Franco dejan en mantillas tramas como Gürtel, Púnica o los falsos ERE en Andalucía, pero Viñas asegura que Franco "jamás habría acabado ante los tribunales". "Tampoco con un marco legal como el actual. Hoy tendría un estatuto legal como el que tiene el Rey, y eso le haría inviolable", asegura. "Yo solo abro puertas. Mis conclusiones son provisionales y hay mucho que investigar", concluye.

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