Fermín Bocos, entre tinieblas diabólicas

"El mal existe y el diablo, su jefe de recursos humanos, no para de hacer horas extras", dice el autor de 'Viaje a las puertas del Infierno'

MIGUEL LORENCIMadrid

"Es un periplo físico y emocional por los dominios del diablo que el hombre ha dejado de temer". Fermín Bocos (Valderredible, Cantabria, 1949) presenta así 'Viaje a las puertas del Infierno (Ariel)'. Es un insólito recorrido por la historia, todas las mitologías y el mundo en pos del acceso al Averno que subtitula 'Las entradas ocultas del Hades'. Babilonia, Grecia, Roma, Japón, Turín, - 'la ciudad del diablo'-, La Rábida, El Escorial y sus 'secretos' satánicos o la 'puerta del Cielo' son algunas de las etapas de un viaje que nada tiene de infernal que desvela las muchas puertas terrenales del Infierno.

"No es un libro sobre Satán ni sobre el Infierno, aunque hable de él. Refleja mi pasión por la cultura clásica, sus mitos, leyes y costumbres, que es lo que me llevó a cada una de las ciudades en las que se abren las puertas infernales", dice un Bocos que no vendería su alma al diablo "bajo ningún concepto". Su vacuna fue el 'Fausto' de Goethe y "la gran literatura que te advierte de tentaciones y errores en los que no debes caer".

La idea del castigo a las almas de los malvados en vida, común a la mitología griega, romana y judeocristiana es la brújula de su diabólica aventura. "Es un libro de viajes y una reflexión sobre qué ha pasado con el pavor al Infierno y con la comunicación de los humanos con los dioses", resume. "La pasión por la cultura, y no la obsesión con el diablo, me llevó a buscar los enclaves que tanto dicen de sus gentes y de sus mitos", explica Bocos. "Hemos perdido el miedo al diablo, imperante durante veinte siglos, pero el mal es omnipresente en muchos territorios. Si miramos a nuestro alrededor vemos que Satán sólo ha cambiado de forma", asegura. "El mal existe y quién esté detrás el diablo no para hace horas extras como jefe de recursos humanos del infierno estos días". Ahí está el horror de Siria, la barbarie del Estado Islámico, Irak, Palestina... "el Infierno en la Tierra con sus puertas abiertas desde hace demasiado tiempo", lamenta Bocos.

Pasajes infernales     

Llegó a la Rábida tras los pasos del arqueólogo alemán Adolf Schulten, que buscaba sin éxito Tartessos en la confluencia del río de las lágrimas y el río del llanto, que son el Tinto y el Odiel. "Interesado por su analogía me presenté en el monasterio y pregunté a quemarropa al padre prior si me podía indicar dónde estuvo la puerta del Infierno. ¿Cómo dice, hijo?, respondió incrédulo. Pero luego me mostró unos libros en los que encontré lo que buscaba: el Prado de Proserpina de los romanos que situaron allí el mito de Perséfone y Ceres".

En Grecia, con 'La Eneida' como guía, buscó luego la puerta por la que Orfeo entró en el Inframundo en busca de su amada Eurídice. Su viaje también nos lleva a Roma a Turín o al monasterio de El Escorial cuyo gigantesco edificio "es el 'tapón' de una de esas puertas infernales, según la leyenda". El pasaje al infierno estaría acaso en el solar sobre el que se yergue el cenobio. "Algunas fuente dicen que el sitio elegido para edificar fue una decisión personal de Felipe II", un rey mas que poderoso, fanático y temeroso de Dios.

"Los turineses aceptan vivir en 'la ciudad del diablo' porque se saben protegidos", dice Bocos. "Son conscientes de que la Síndone (la Sábana Santa) les protege de la hipotética presencia del maligno", asegura. En una Turín en fiestas constató que la idea del Inframundo, del Averno, bulle aun en las cabezas de muchos de los habitantes "de la segunda ciudad con más sectas satánicas del mundo". "Su puerta al Infierno está en la Piazza Statuto, bajo un pequeño obelisco donde 70.000 personas rindieron culto al diablo en 2012. Hay una estatua al diablo, al Ángel Caído en este caso erguido y con un estrella de cinco puntas en la frente", apunta.

Como no hay Infierno sin Paraíso, Fermín Bocos buscó también la entrada al Cielo. Ahíto de tinieblas y cansado de preguntarse por qué ya no tememos al fuego diabólico, halló la puerta del Edén en el monte Athos y sus monasterios. "Es la montaña sagrada de los ortodoxos griegos, también llamada el Jardín de la Virgen, y donde la creencia bizantina sitúa el paraíso". Los monjes que habitan estos parajes se rigen por normas dictada hace mi años hace por un emperador bizantino "que aun prohibe el acceso a los monasterios a mujeres, varones barbilampiños y animales hembras".

¿Es el Infierno más entretenido que el Paraíso? "Tengo entendido que las malas compañías son divertidas al principio, pero al final alguien paga por los demás", ironiza este periodista de larga trayectoria que iba para médico y que ha pasado por un sinfín de medios. Dirigió Hora 25 en la Cadena Ser y 24 Horas en Radio Nacional de España. Paso por Televisión Española presentó el informativo de Tele 5. Autor de las novelas 'El libro de Michael', 'El resplandor de la gloria', 'La venganza de Byron' y 'El informe San Marcos', es también profesor en la Universidad Carlos III.