Mujeres en Roma, subalternas pero privilegiadas

'Las tres Gracias', obra que forma parte de la exposición. /
'Las tres Gracias', obra que forma parte de la exposición.

Una exposición en CaixaForum muestra el papel femenino en la sociedad romana

ANTONIO PANIAGUAMadrid

La mujer romana era deseada y temida. Ya fuera matrona, meretriz, sacerdotisa o incluso emperatriz, siempre desempeñaba un papel secundario. Bajo la tutela del marido o el esposo, la mujer en Roma estaba en una minoría de edad permanente. Pese a esa condición subalterna, Roma trataba a sus hijas con un estatuto privilegiado en comparación con el trato dispensado por otras civilizaciones. Además, en la época del Imperio se produjo una evolución favorable de la condición de la mujer. De las representaciones de la mujer en la sociedad trata la exposición 'Mujeres de Roma. Seductoras, maternales, excesivas', una muestra que nace del acuerdo entre la Obra Social 'la Caixa' y el Museo del Louvre. La exhibición se compone de 178 piezas de uso cotidiano, procedentes de la decoración de las villas romanas. La exposición incluye 47 objetos que han sido restaurados ex profeso para lucir en CaixaForum. Se trata sobre todo de relieves de terracota conocidos como 'placas campana'. Todos ellos permanecían ajenos a la vista del público porque se encontraban en los almacenes del Louvre. Además se pueden contemplar un conjunto de pinturas murales procedentes de Pompeya.

La muestra arqueológica indaga en imagen de la mujer a través de sus representaciones en la decoración doméstica. Mientras en los ámbitos público y oficial la mujer estaba absolutamente marginada, en el privado la representación femenina es omnipresente, según ha dicho el comisario de la muestra, Daniel Roger, conservador jefe del Departamento de Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas del Museo del Louvre. El cambio de mentalidad que se opera entre el siglo I a. C. y el I d. C. se traduce en una destacada presencia de la mujer en el terreno de la mitología y la religión. Por ello se recurre a la imagen femenina para expresar las fuerzas de la naturaleza y ofrecer alegorías de la seducción y el exceso.

Procedentes del museo parisino han llegado numerosas esculturas y bustos en mármol, mosaicos y muchos objetos de uso cotidiano, desde lámparas de aceite hasta candelabros, espejos, horquillas y camafeos, además de varias joyas.

La asunción de nuevos roles se refleja en la literatura antigua y los mitos clásicos, que dan cuenta de numerosos personajes femeninos que ocupan el centro de los relatos. La presencia femenina atestigua una nueva sensibilidad, muy lejos de la moral tradicional que confinaba a la mujer en la esfera privada. Encarna desde ese momento principios positivos como la fertilidad, la prosperidad, la creación o el poder del destino.