Rafael Amargo, el 'loco' que conquistó el Generalife

Rafael Amargo, durante una actuación. /
Rafael Amargo, durante una actuación.

Su montaje de 'Poeta en Nueva York' para el ciclo 'Lorca y Granada' atrajo a más de 40.000 espectadores, un 54% más que en la edición de 2014

PABLO RODRÍGUEZ

"Al final el loco no está tan loco", decía Rafael Amargo este lunes. El bailaor y coreógrafo granadino, sentado como un emperador en el Palacio de Carlos V, seguía todavía en una nube tras conocer los resultados de su paso por el ciclo 'Lorca y Granada'. No era para menos. Su adaptación de 'Poeta en Nueva York' atrajo este verano a 40.108 espectadores, una cifra de público que supone un 54% más que en la edición anterior. El montaje fue capaz, a lo largo de 31 sesiones, de alcanzar un índice medio de ocupación del 78%, con casi 1.300 espectadores por función. El culmen, diez citas en las que el público llenó todos los asientos del más bello escenario de la ciudad,

"Estoy conmocionado por lo ocurrido, muy emocionado por el cariño de la gente", confesaba en la rueda de prensa. Hace unos meses había hecho una apuesta de altos vuelos, una 'locura', al proclamar, durante la presentación del ciclo, que batiria todos los registros del Generalife. Parecía imposible en un teatro que ha visto pasar a compañías del nivel de Antonio Gades, Mario Maya, Cristina Hoyos o Blanca Li, pero lo dijo -"vamos a llenar más que ninguna otra compañía"- y lo cumplió. Ayer recordaba el episodio y respiraba al fin tranquilo. "Todo ha ido bien, hemos tenido una unión maravillosa y todos hemos disfrutado", aseguraba entre lágrimas.

El artista regresaba a su ciudad por todo lo alto. Después de abandonar Granada en su juventud para estudiar en Madrid, Amargo alcanzaba la colina de la Sabika con 40 años, siendo una referencia del baile internacional y con la intención de enamorar, de ser "profeta en mi tierra". Para ello escogió su pieza más premiada, 'Poeta en Nueva York', un trabajo adaptado de un García Lorca al que se siente unido. Pulió detalles -"el tiempo no pasa en balde, pero miradme lo bien que me he quedado", decía con guasa- y reunió a 40 artistas de la talla de Edith Salazar o los Maya. A ellos sumó un equipo de producción que bombardeó por tierra, aires y redes sociales el regreso del artista. Y entonces comenzó la 'locura'. Ventas en ventanilla, en la red, a través de agencias de viaje, como incentivos para trabajadores de empresas, un sin fín de orígenes que desembocaban ante el escenario, ante la obra de Amargo.

Con los resultados en la mano y con el testimonio de la gente que fue a ver su espectáculo ayer pudo decir que lo logró, que cumplió lo prometido en aquel arrebato. "He tenido que esperar veinte años, pero al fin puedo decir que hemos triunfado". El bailaor explicó que lo que más orgullo le ha aportado de la experiencia es la repercusión que el espectáculo ha tenido en la vida de muchos granadinos. "Me gusta que esto haya llegado a la gente, que el del bar me abrazara el viernes porque este año le han cuadrado las cuentas o que un taxista, el otro día, me abrazara y me pidiera que me quedara porque estaban haciendo muchos viajes gracias a la obra -dijo antes de terminar-, es lo que me llevo".

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