Un documental rodado en Nicaragua muestra cómo la poesía funciona de manera terapéutica en niños con cáncer y leucemia

Me gustan los poemas y me gusta la vida, dirigido por el granadino Daniel Rodríguez Moya y el nicaragüense Ulises Juárez Polanco, se adentra en los talleres literarios que imparten los poetas Ernesto Cardenal y Claribel Alegría en un hospital infantil en Managua

R. I. granada

Me gustan los poemas y me gusta la vida es un verso de Ibis Palacios, una niña nicaragüense de ocho años que falleció de leucemia en 2008. Aprendió a escribir poesía en el Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera 'La Mascota', en Managua, de manos del gran poeta Ernesto Cardenal. Ese es también el título que ha escogido el poeta y periodista español Daniel Rodríguez Moya para su primera película documental, dirigida junto al escritor nicaragüense Ulises Juárez Polanco, que se presenta en la Biblioteca de Andalucía de Granada el próximo 14 de abril a las 19 horas. Una película que se adentra en este hospital para niños con cáncer en el que todos los martes del año, desde hace más de una década, Cardenal y otros poetas como Claribel Alegría imparten un taller de poesía que ha dado excelentes resultados.

El documental, de 50 minutos de duración, cuenta con los testimonios de médicos, psicólogos, poetas y familiares de niños con leucemia y cáncer que van desgranando cómo a través de la poesía se logran magníficos resultados que funcionan dentro de las terapias que deben seguir los pequeños. Además, los propios pequeños van leyendo a lo largo de la película algunos de los poemas más bellos que se han escrito en el taller.

La experiencia del taller de poesía del Hospital La Mascota fue iniciativa del especialista italiano en oncología infantil Giuseppe Masera, que en su larga experiencia tratando a niños con leucemia y cáncer apreció que el arte, y especialmente la poesía, incide de manera muy positiva en los tratamientos. Masera propuso a Cardenal en 2004 poner en marcha este taller en Nicaragua, aprovechando su experiencia como tallerista. Y es que Ernesto Cardenal fue el artífice, como ministro de Cultura, de los famosos talleres de poesía en Nicaragua tras el triunfo de la revolución sandinista en 1979.

Hay algo especial en ellos. Casi nunca hablan de su enfermedad si no que hablan de la vida, afirma Ernesto Cardenal en la película. Además, considera que la poesía de estos niños, en ocasiones, alcanza una excelente calidad literaria. Por ejemplo, continúa Cardenal, en esta poesía las estrellas son de color transparente, la luna plateada como el agua y el sol tiene pestañas rosadas. De hecho, hasta el momento se han publicado dos antologías que reúnen los poemas de muchos de estos pequeños poetas.

El documental se rodó durante varias semanas de julio de 2014 en el Hospital Infantil la Mascota, durante las sesiones de poesía del taller. Los poemas de los propios niños sirven como hilo conductor de la historia, que parte del diagnóstico de la enfermedad y se va adentrando poco a poco en el poder de la poesía como elemento que hace que los niños afectados logren una mayor autoestima y fuerza para superar el cáncer.

La idea de rodar esta historia partió en 2007, cuando el poeta y periodista español Daniel Rodríguez Moya fue invitado por Ernesto Cardenal y Claribel Alegría a participar en una de las sesiones del taller. Los primeros minutos fui incapaz de articular una palabra al mirar frente a frente a aquellos pequeños, con los efectos de la quimioterapia visibles, explica Rodríguez Moya. Pero aquel primer impacto rápidamente se disipó al observar el entusiasmo de los pequeños al llegar la hora del taller. Leían sus poemas y la cara les cambiaba completamente, asegura. De pronto se creaba un clima en el que la enfermedad no era lo importante. A partir de ese momento las imágenes literarias, muchas de ellas realmente asombrosas, se sucedían unas a otras casi por arte de magia. Durante una hora y media aproximadamente, el hospital se llenaba de bellos cantos a la vida.

Rodríguez Moya quería contar esa historia aunque no encontraba el modo de hacerlo. En varias ocasiones, en sus periódicas visitas a Nicaragua, volvió al hospital para asistir a alguna sesión de estos talleres hasta que en 2014 dio el paso de aventurarse a rodar un documental que contara esta historia. Para ello contó con la complicidad del escritor nicaragüense Ulises Juárez Polanco y el periodista especializado en documentales Erik Flakoll. En el rodaje, además de Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, participaron la hija de la ex presidenta de Nicaragua Violeta Barrios de Chamorro, Claudia Chamorro, cuyo hijo falleció de leucemia a los 12 años, el fundador del hospital, Fernando Silva pediatra y uno de los más importantes narradores nicaragüenses poetas como Daisy Zamora, William Agudelo o Julio Valle-Castillo, así el director del área de hemato-oncología del Hospital La Mascota, el doctor Fulgencio Báez.

Para el proceso de montaje, que se ha prolongado nueve meses, el periodista ha contado con varios profesionales de la edición, el sonido y la fotografía que se han implicado en el proyecto, y que, a partir de más de 15 horas de grabación, han logrado un trabajo que sin grandes medios técnicos cuenta de manera emotiva y efectiva una bella historia que, en palabras de su director, contesta a la pregunta que muchas personas se hacen: ¿para qué sirve la poesía?

En la actualidad los talleres de poesía en el Hospital La Mascota se siguen desarrollando cada martes, aunque Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, ambos nonagenarios, espacian más su asistencia. Otros poetas como Juan Ramón Falcón, que siendo un campesino aprendió a escribir poesía en los talleres del Ministerio de Cultura de Nicaragua con el triunfo de la revolución sandinista, se encarga de dirigir las sesiones.

 

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