Cuatro años de cárcel por cortarle en la oreja a su hermano con un cúter que le dirigió a la yugular

Cuatro años de cárcel por cortarle en la oreja a su hermano con un cúter que le dirigió a la yugular

La Audiencia rebaja la pena al tener en cuenta la toxicomanía del acusado, que exigía dinero en efectivo a sus padres cuando la víctima se metió por medio

Y. HUERTAS GRANADA. GRANADA

El suceso ocurrió hace un año en un domicilio de Pinos Puente. Un vecino cortó con un cúter en la oreja a su propio hermano cuando éste trató de mediar en la discusión que mantenía con sus padres, a los que, llevado por su toxicomanía, les estaba exigiendo dinero en efectivo. El acusado había sido condenado a seis años de cárcel por lesiones agravadas y amenazas, pero finalmente la Audiencia le ha rebajado la pena a cuatro años al tener en cuenta «su adicción a estupefacientes» como una circunstancia atenuante.

El acusado cuenta, por lo visto, con un largo historial de adicción documentado en el expediente del proceso. Se ha sometido a tratamientos de deshabituación y los ha abandonado, «lo que le ha provocado trastornos mentales y una falta de control de impulsos».

Para ilustrar la influencia de su adicción en su comportamiento, la Audiencia recuerda que de los interrogatorios durante el juicio «se desprende que el factor desencadenante de la trifulca que tuvo tan graves consecuencias para el lesionado fue precisamente la exigencia de efectivo para la posterior compra de droga». En este punto, considera probado que la toxicomanía del acusado «opera como motivadora de la actuación criminal, en cuanto se realiza a causa de aquella».

La primera sentencia -ahora corregida en la pena- fue dictada por el Juzgado de lo Penal 1 de la capital, cuyo titular es el magistrado Manuel Piñar. En ella, consideró probado que los hechos ocurrieron sobre las 7.50 horas del 17 de enero del año pasado, cuando el procesado estaba en el domicilio de sus padres y comenzó a discutir con ellos. La discusión motivó que el hermano acudiera para tratar de mediar, «lo que ocasionó que el acusado dirigiese su agresividad hacia él golpeándole con un vaso en la cabeza, y después, de forma traicionera y premeditada, con un cúter que le dirigió a la zona de la yugular y pudo esquivar, aunque le fue alcanzada la zona auricular y de la mejilla».

El herido tardó un mes en curarse. Tenía heridas en la oreja y la cara, así como en el antebrazo izquierdo. Necesitó, de hecho, «cirugía plástica, y puntos de sutura» , aparte de una férula, pues sufrió una fractura en un dedo y tuvo que llevar un cabestrillo.

Se da la circunstancia de que cuando el acusado estaba siendo detenido «dijo de forma insistente a su hermano que le tenía que matar». Por eso el juez condenó también por amenazas.

La Audiencia modifica la pena al estimar en parte el recurso que interpuso la defensa del procesado. No obstante, acepta íntegramente el relato de hechos probados, al que dispone que se añada que «la causa que originó el altercado familiar» fue «la exigencia» del acusado a sus padres «de entrega de dinero para la satisfacción de su adicción a las drogas (cocaína)».

No consta que el procesado estuviese aquel día bajo los efectos de la droga, ni de una fuerte intoxicación o síndrome de abstinencia. De ahí a que aunque el tribunal acepte atenuarle la pena por su toxicomanía, no le exima de responsabilidad. Ni siquiera en el juzgado de guardia, donde fue conducido tras su arresto, los funcionarios o el juez observaron síntomas de que fuera drogado. Es más, declaró «con normalidad» e incluso ofreció su propia versión de lo ocurrido, pues admitió el uso del cúter «como mecanismo de defensa».