El crimen de un recluso dentro de la prisión del Albolote será enjuiciado por un jurado popular

Instalaciones de la cárcel, donde se produjo el apuñalamiento con la hoja de unas tijeras./ROMÁN URRUTIA
Instalaciones de la cárcel, donde se produjo el apuñalamiento con la hoja de unas tijeras. / ROMÁN URRUTIA

El juez rechaza la petición de su abogado para que archive la causa, pues observa en los hechos indicios de un posible delito asesinato

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGRANADA

El 29 de junio del año pasado se cometió un crimen dentro del Centro Penitenciario de Albolote. Eran las 17.15 horas cuando un preso, supuestamente David M. Q., clavó la hoja de unas tijeras a otro recluso, Pedro V. C., «en el desarrollo de una discusión». El presunto asesino no se someterá a un juicio cualquiera: será enjuiciado por un tribunal popular, integrado por nueve ciudadanos legos y dos suplentes, y presidido por un magistrado de la Audiencia.

IDEAL ha tenido acceso a un auto dictado el 19 de octubre por el órgano que ha investigado los hechos, el Juzgado de Instrucción número 9 de Granada, a través del que ha transformado la causa en un procedimiento de la Ley del Jurado. La resolución se produce después de la celebración de la comparecencia prevista en la referida ley, en la que se informa al procesado de los cargos que se le imputan. Este acto procesal, tras el que la fiscalía formulará acusación contra el reo encausado por el crimen, se desarrolló el 18 de octubre en los juzgados de la Caleta, si bien la comparecencia del interno tuvo que realizarse mediante una videoconferencia, al estar encerrado en un penal de otra provincia.

En el auto, el juez rechaza acordar el sobreseimiento -archivo- de la causa para David M. Q. y plasma un escueto relato de lo que, a juicio de la fiscalía, ocurrió presuntamente aquel día. De acuerdo con el representante del ministerio fiscal, aquella tarde David M. Q. «esgrimió» la parte de las tijeras «que portaba oculta entre sus ropas» y con la que cometió la acción homicida. Lo hizo, según opina la fiscalía, «con ánimo de acabar con la vida» del otro interno, que recibió diversas puñaladas con aquella atípica arma, que tenía 6 centímetros de hoja.

Perseguido

Durante la escena, según el ministerio público, el presunto autor del crimen persiguió al otro interno «por las instalaciones» y le causó heridas incisas en la cara, el tórax, la región abdominal y las extremidades superiores o inferiores. El cadáver presentaba al menos una decena de heridas. Las puñaladas provocaron su fallecimiento, que ocurrió entre las 17.30 y las 17.45 horas de ese mismo día.

«El acusado, tras los hechos, confesó a los funcionarios de prisiones comparecientes la autoría de los hechos», indica el auto, que asimismo revela que, en opinión del fiscal, David M. Q. está diagnosticado de «trastorno antisocial de la personalidad, de consumo perjudicial de cocaína, cannabis y benzodiacepinas». No obstante, el fiscal puntualizó que el reo tenía conservada «la capacidad de comprensión», aunque «levemente mermada su capacidad de actuar conforme a la misma».

Para el juez instructor de este caso, que es el magistrado José Luis Ruiz Martínez, los hechos investigados revisten, «por ahora y sin perjuicio de ulterior calificación», un posible delito de «asesinato». Por ello, acuerda que el caso continúe por los cauces correspondientes que concluyan en un juicio ante el tribunal del jurado.

La fiscalía sostiene que el encausado mató al otro interno clavándole la hoja de una tijera

Según las fuentes del caso en su día consultadas, las tijeras eran de fuera de la prisión. Aunque el auto no recoge nada sobre el posible móvil del crimen, en su momento se barajó un simple desencuentro en la convivencia, pues suelen ser fricciones por cosas nimias los detonantes de este tipo de hechos violentos protagonizados por internos entre rejas.

El crimen tuvo lugar en la zona de talleres del módulo cuarto de la prisión provincial. La víctima, de 47 años y natural de Albox (Almería), era un preso de segundo grado. La agresión mortal se produjo delante de un nutrido grupo de internos que, previsiblemente tendrán que testificar en el juicio, o presencialmente o por videoconferencia. Además, el ataque fue recogido por las cámaras de videovigilancia del centro penitenciario, por lo que se presumen una prueba clave a la hora de esclarecer cómo se llevó a cabo el crimen. Tanto la víctima como el presunto responsable estaban cumpliendo condena cuando sucedieron los hechos.

A raíz de este ataque mortal en el Centro Penitenciario de Albolote, David M. Q. fue trasladado a otra prisión de fuera de Granada. La decisión se adoptó por «seguridad».

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