Cuando la vida se abre paso entre las cenizas

Dos años después del incendio de Lújar la naturaleza resurge aunque nada será como antes del fuego | El pueblo se queja de la «soledad» en todo este proceso y comprarán terrenos para recuperar parte de lo que tenían

Flores blancas, ahora, en uno de los caminos de la Sierra de Lújar que ardió aquellos primeros días de julio de 2015./JAVIER MARTÍN
Flores blancas, ahora, en uno de los caminos de la Sierra de Lújar que ardió aquellos primeros días de julio de 2015. / JAVIER MARTÍN
LAURA UBAGOGranada

La naturaleza es sabia y cabezona y se empeña en seguir su camino y avanzar aunque le pongan trabas. Donde todo era negro, donde los árboles eran estacas de color tizón, llegaron los brotes verdes. Y ahora, ese pequeño trocito de vida es un arbusto grande con flores blancas que alegran un camino. Lújar se repone poco a poco al incendio que -hace justo dos años- asoló casi por completo su Sierra. Fue un susto grande, supuestamente provocado por un cable, que habrá todavía que esclarecer.

El alcalde de la localidad, Mariano González, destaca la soledad. Cuando las teles recogieron el micro, cuando los políticos dejaron de hacerse fotos plantando un arbolito, él se quedó solo con sus apenas 487 vecinos y con el silencio de sus callejuelas en lo alto de la montaña.

El pueblo estaba en un momento bueno. Acababan de construir un albergue para dedicarse al turismo rural. Venían extranjeros y había movimiento. Tenían el alcornocal centenario que llamaba la atención a los amantes de la ecología y también a los profanos. Tenían el aire puro de la Sierra que estuvo meses oliendo a quemado, cuando todo empezó a ir mal, después de que el monte ardiera tras unos días en llamas, rodeados de desolación e impotencia.

«Nunca imaginé lo solos que íbamos a sentirnos». Mariano González se queja de que la Junta de Andalucía y la Diputación hicieron lo «mínimo» imprescindible. Colocar unos diques para frenar el arrastre cuando lloviese y recuperar algunos caminos o la carretera. Poco más. Ahí se quedaron los vecinos con sus fincas quemadas, con los senderos desbaratados, con el albergue cerrado porque las visitas «bajaron un cien por cien». «Es decir, que no iba absolutamente nadie», dice con claridad el alcalde.

«Yo creo que la Junta como tal, salvo poner los medios del Infoca, poco más ha hecho. Y la Diputación... hemos estado un año con la carretera cortada y aislados. No hemos visto ayuda ni nada de dinero. La naturaleza sí ha hecho su labor lentamente, pero estábamos acostumbrados al flujo constante de visitantes de fuera, turismo ecológico, y ahora no tenemos nada de nada», anota Mariano González.

La Sierra de Lújar en llamas el 8 de julio de 2015.
La Sierra de Lújar en llamas el 8 de julio de 2015. / JAVIER MARTÍN

El ecologista de Buxus, Fernando Alcalde, explica que la gran pérdida ha sido el alcornocal. Los pinos sí que rebrotan pero los alcornoques, no. «Lo peleamos desde un primer momento. Sabiendo que el alcornocal estaba en unos terrenos privados le dijimos a la Junta que los concesionara, es decir, que los hiciese públicos también para poder intervenir. Se hubiesen podido hacer muchas cosas como tratar los árboles afectados, no es seguro... pero de haber hecho algo, habría más de lo que hay actualmente», expresa este voluntario que cuenta que las jornadas que han organizado con gente que se han prestado a colaborar han ayudado al monte pero que, en este caso, se hubiese necesitado el apoyo de la administración.

«Hemos hecho jornadas de reforestación y hemos ido frecuentemente con los niños del colegio de Gualchos para ver cómo iba el alcornocal y para concienciarles del peligro del fuego. Hemos plantado 5.000 árboles, entre ellos alcornoques, pero habremos llegado a 10 hectáreas como mucho cuando el alcornocal tenía unas 300», expone Fernando Alcalde que reprocha a la Junta que no aprovechase el impulso del movimiento social que generó el incendio y las ganas de ayudar de la gente, en aquel momento, tras el desastre.

«Se podía haber intentado pero no se ha hecho nada... cero, y ahora no es un alcornocal, es un pinar con algunos alcornoques», expresa Fernando Alcalde apenado por la gran pérdida para la Costa de este trozo tan especial de la Sierra, donde crecían los alcornoques arrullados por la brisa marina.

El alcalde, Mariano González, cuenta que, el Ayuntamiento, con sus pocos medios, va a comprar unos terrenos en el monte -22 hectáreas de la zona del alcornocal- para recuperarlo y que vuelva la vida a esta zona como antes con nuevos proyectos de reforestación. Tratar de recuperar la joya por la que los visitantes venían atraídos.

«La gente tenía ganas, tenía ideas y le fueron poniendo muros por lo que se aburrieron. Ahora queremos recuperar eso, volver a conseguir que los turistas nos visiten», expresa Mariano González que ya se ha acostumbrado a la soledad y a lo negro dentro de su Sierra. Aunque él aprecie lo verde.

«Ya hemos superado el duelo y ahora toca salir adelante»

Tras el incendio, el Gobierno central y la Junta actuaron con una inversión cercana a los 600.000 euros para crear barreras naturales y contener los sedimentos, una plan para preservar el suelo que se limitó al dominio público, menos del 5 % de la zona afectada.

También se cursaron las reclamaciones a seguros y una comisión formada para atender a los afectados contabilizó las pérdidas, que ya han cobrado los dueños de algunos de los invernaderos asegurados, un 1 % de los vecinos, según el alcalde de Lújar. «Estamos muy desencantados con las administraciones, aunque no estamos peor que hace dos años porque es como cuando pierdes a un familiar, ya hemos superado el duelo y nos toca intentar salir adelante», dijo.