Vélez busca nuevo cura después de que al sustituto le picara una garrapata

Vélez busca nuevo cura después de que al sustituto le picara una garrapata
Javier Martín

Los feligreses llevan dos meses sin vicario; el Arzobispado mantiene que después de verano nombrará y tomará posesión otro párroco

P.G-TVélez de Benaudalla

Vélez se asoma a la calle cada domingo para oír repicar las campanas. Hace dos meses que se fue Don Lorenzo a un nuevo destino y los cuarenta fieles que no se pierden la Eucaristía buscan un vicario que quiera quedarse en el pueblo. Un oriundo de Vélez de Benaudalla, convaleciente de asma después de 30 años de misionero en África, se ofreció para asumir las tareas de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario hasta que el Arzobispado lograra encontrar un sacerdote que se encomiara a los feligreses. Sin embargo, los designios del señor son 'insondables e inescrutables sus caminos' y al sacerdote de la Sociedad de Misiones Africanas tuvieron que operarle la pierna de urgencia y le picó una garrapata. El sacerdote, de 52 años de edad, guarda reposo todavía, y los vecinos manifiestan preocupados que cada semana ven una cara nueva en el púlpito de su Iglesia

«Cada domingo una cara nueva. Vienen curas de la Caleta, Motril y Granada y nosotros seguimos sin saber qué sacerdote nos corresponde aquí», lamenta Manuel, uno de los afectados. «Tendrían que haberlo previsto antes de haberse llevado a Don Lorenzo». El anterior sacerdote permaneció con los vecinos siete felices años y era querido en un pueblo en el que llegó como el nuevo y acabó acostumbrándose a él.

«Don Lorenzo llevaba con nosotros siete años, pero tuvo que irse a La Alpujarra. Ahora tenemos que ir a otros pueblos a confesarnos. Tenemos una Iglesia hermosa y grande con dos plantas para que el vicario viva en paz», asegura el vecino. «Digo esto para que los sacerdotes que haya disponibles en el mercado lo tenga en cuenta», apostilla, mientras habla con amor de su pueblo.

La falta de un cura que administre los Sacramentos les ha dejado alguna anécdota graciosa. El 15 de agosto toda una familia se presentó en el pueblo para bautizar a su hijo y se encontraron con la Iglesia cerrada a cal y canto. Los vecinos se montaron en el coche y subieron a casa del convaleciente misionero que estaba recién operado y sin dudarlo bajó a la parroquia para recibir a un nuevo católico. IDEAL se puso en contacto con el Arzobispado que manifestó que «dentro de poco habrá un nuevo ordenamiento y toma de posesión del nuevo párroco».

Por su parte, el misionero se mudará a la Caleta de Salobreña para curarse el asma por el que tuvo que abandonar la misión. «Hace once años tuve fiebre hemorrágica por la picadura de una garrapata en África y al volver me ha vuelto a picar una», narra. El sacerdote espera dejar el reposo para documentar las historias que ha vivido en la orden.