Vecinos contra la 'ruina' de su urbanización

Algunos de los vecinos de la urbanización Costa Banana./JAVIER MARTÍN
Algunos de los vecinos de la urbanización Costa Banana. / JAVIER MARTÍN

Parte de la comunidad de Costa Banana, en Almuñécar, se planta ante el deterioro que sufren los edificios desde hace años

REBECA ALCÁNTARAMotril

Parte de los vecinos de la urbanización Costa Banana, en Almuñécar, están cansados de pagar todos los meses su cuota de la comunidad y que los edificios y zonas comunes estén cada vez más deteriorados. Un grupo de unos ochenta se ha unido ya para tratar de conseguir un cambio en la presidencia de la comunidad de la que se encarga el mismo propietario desde hace catorce años. Además, quieren que la administradora de fincas les enseñe las cuentas porque les resulta imposible comprender que pagando una media de mil euros anuales, los edificios estén llenos de desperfectos.

«Pedimos por escrito que nos enseñaran las cuentas, a través de un abogado, y nos dijeron que no tenían obligación de mostrárnoslas. No lo entendemos», lamenta Antonio, uno de los vecinos que vive todo el año en la urbanización.

En Costa Banana, un complejo construido hace alrededor de cinco décadas, hay alrededor de quinientos vecinos. Sin embargo, menos de la mitad son los que residen allí todo el año y sufren en el día a día las consecuencias de la «dejadez» en el mantenimiento del inmueble.

Barandillas oxidadas, baños en los que ya no hay sanitarios, una pista de tenis que lleva una década sin utilizarse, antiguas porterías reconvertidas en trasteros de objetos inservibles, son algunos de los desperfectos que se pueden ver a simple vista sólo con dar un paseo por la urbanización. El actual presidente de la comunidad de vecinos, con el que trató de hablar IDEAL para conocer su versión de la situación, se limitó a decir que prefiere no decir nada al respecto.

Mientras tanto el grupo de vecinos que se ha formado para tratar de cambiar esta situación se está asesorando con un abogado y no descarta llevar el asunto a los juzgados. «Nosotros sólo queremos ver en qué se están gastando el dinero», afirman, al tiempo que reclaman al presidente que dimita y deje que sean otras personas las que intente ponerse al frente de la comunidad para intentar mejorar el edificio.

Tienen muchas ideas. Entre lo primero que querrían hacer está la renovación de la pista de tenis, para que vuelva a ser un espacio en el que adultos y niños puedan disfrutar del tiempo libre. También aprovechar todos los espacios que están inutilizados o que se han convertido en trasteros, pintar la fachada, a la que en muchas zonas se le cae la pintura a trozos, colocar jardineras o ver funcionar de nuevo la fuente de la entrada a la urbanización que hace años que no echa agua.

«Se gastan 3.000 euros al año en fotocopias y 1.600 en papel higiénico, a pesar de que los baños de las zonas comunes no se utilizan», dicen.

A la pregunta de por qué el actual presidente de la comunidad lleva catorce años siendo el más votado, este grupo de vecinos explica que el principal problema es que muchos de los propietarios de las viviendas sólo pasan los meses de verano allí y no están tan implicados en los problemas que hay en el edificio.

Este grupo de propietarios deja claro que no tienen nada en contra del actual presidente, pero que entienden que el dinero que se recauda tendría que invertirse mejor para mantener la urbanización en buen estado. Lamentan que los pisos se hayan devaluado y que lo que nació como una urbanización moderna y con servicios se haya convertido en un lugar lleno de recovecos destrozados.

En la urbanización Costa Banana parece que se ha parado literalmente el tiempo y los años han causado estragos en muchas de las zonas de los edificios. Casi medio millar de viviendas que sufren una falta de mantenimiento que ahora los vecinos no están dispuestos a permitir.