El otro tren que no llega a Granada

Jornada sobre el tren en el Colegio de Arquitectos de Granada. /Ideal
Jornada sobre el tren en el Colegio de Arquitectos de Granada. / Ideal

El puerto busca informes oficiales que confirmen la viabilidad de un ferrocarril entre la capital y Motril

Laura Ubago
LAURA UBAGOGranada

En el Puerto de Algeciras han considerado de «verdadero desastre» haberse quedado sin tren temporalmente por los graves desperfectos que causó la gota fría en la línea Bobadilla-Algeciras hace unos días. Salían 300 contenedores a la semana por tren y ahora tendrán que buscar otra salida. Sus mercancías de exportación e importación estaban en un momento de repunte y se quedarán sin tren hasta enero.

Hay otros puertos como el de Motril al que, directamente, no se le ha dado la opción de tener tren. Según apuntan en la Autoridad Portuaria motrileña, es el único puerto de los 28 de interés general que no tiene una conexión ferroviaria. Y para que empiece a ser una realidad, hay que reivindicarlo y «ponerlo en la agenda», como dice el presidente de la dársena granadina, Francisco Álvarez de la Chica.

Conseguida la autovía, Motril comenzará la cruzada por un tren que le conecte con Granada capital y de ahí al Levante o al eje interior. Y el puerto va a pelear para que deje de verse como una utopía y esta conexión ferroviaria se contemple en la siguiente planificación de la red transeuropea, en la que Europa decide qué trenes financia.

«En Granada nos vemos siempre intentando demostrar por qué las infraestructuras son útiles, las necesitamos y son rentables porque parece que nos da cargo de conciencia. Ese tren entre Motril y la capital es totalmente imprescindible y así lo vamos a demostrar», apunta beligerante Francisco Álvarez de la Chica. En el Corredor Mediterráneo llegó a aparecer Motril, conectado con Málaga y Almería, pero ese vínculo se terminó borrando del mapa.

La primera vez que se reivindicó el tren Granada-Motril fue en el año 1886 a través de la Cámara de Comercio y unos cuantos años más tarde, en 2006, la Junta prometió que lo dibujaría en el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, más conocido como POTA, y así fue. «Este tren servirá de eje de articulación para Jaén y Granada y será, en especial, para la salida de productos de la Costa por el puerto de Motril», dijo por entonces el consejero Gaspar Zarrías.

«El POTA recoge esa conexión ferroviaria porque Motril es uno de los nodos logísticos de Andalucía. Ese tren le haría mantener su importancia y su papel de ciudad... si no, la gente se seguirá yendo como ahora ocurre», expresa el urbanista Juan Fernando Pérez, jefe de servicio de Urbanismo del Ayuntamiento de Motril.

Pero el POTA es tan solo un documento de planificación del territorio que no quiere decir que haya proyectos o dinero para hacer todo lo que marca.

Por eso el puerto se ha puesto manos a la obra para aportar documentación a ese foro en el que se deciden qué trenes financia Europa, donde se quiere colocar el Granada-Motril.

El presidente de la Autoridad Portuaria ya anunció en un foro Granada-Motril que el puerto iba a encargar un estudio de viabilidad del tren. Y eso es ya casi una realidad. A finales de año se quedará adjudicado a una consultora y se contarán con esos datos en 2019.

El puerto demostrará que ese tren es una «necesidad estratégica» exponiendo sus tráficos portuarios y sus posibilidades de crecimiento. El documento desarrollará los detalles técnicos de cómo llevar a cabo ese tren y su rentabilidad. «Del puerto salen unos 70 camiones diarios y eso serían dos salidas por ferrocarril de mercancías», señala De la Chica.

Una jornada reciente en el Colegio Oficial de Arquitectos de Granada sobre este tren, resucitó la necesidad de reivindicar esa conexión ferroviaria para que las administraciones se impliquen.

En ella se ofrecieron datos e informaciones de peso y solvencia que desmontan algunas «supersticiones» –como estos expertos las llaman– que existen sobre el posible trazado del ferrocarril entre Granada y el puerto de Motril. «Las pendientes y dificultades orográficas no son más desfavorables que las que hay entre Antequera y Málaga», dicen en las conclusiones de estas jornadas.

De hecho, desde el puerto han hecho mediciones y han demostrado con datos que la pendiente media del trayecto de AVE entre Málaga y Antequera es del 1,62% y que la que habría entre Granada y Motril para su línea de mercancías sería del 1,53%. Por lo que quieren desmontar así el «mito» del terreno escarpado entre la capital y la Costa, que imposibilitaría el tren, argumento popular que se ha ido arrastrando a lo largo de los años.

El puerto tiene claros los argumentos de por qué es necesaria una conexión ferroviaria. «La evolución de los mercados, las exportaciones, el crecimiento de Marruecos y el mercado potencial que supone África, son razones suficientes para justificar la necesidad de un tren», expresa Francisco Álvarez de la Chica.

Si llegase un tren ganarían las principales empresas de la zona, las hortofrutícolas, serían más atractivos el millón de metros de suelo industrial que hay, sería unir la autopista del mar con una autopista ferroviaria y copiar modelos de éxito que ya existen en Europa y al ser el puerto andaluz más cercano a Madrid, se potenciarían los tráficos con África. «El mercado de la automoción solo podría abordarse por tren porque los coches solo viajan en ferrocarril. Mercancías como los productos de Inditex nos podrían llegar por tren para enviarlas a Marruecos... todo sería mejor y el puerto está demostrando que crece y que eso sería su gran impulso», remata el presidente de la dársena.