La solemnidad marca los desfiles del Viernes Santo en Motril

La imagen del Cristo de la Veracruz de Motril en el Viernes Santo. /Javier Martín
La imagen del Cristo de la Veracruz de Motril en el Viernes Santo. / Javier Martín

Las cofradías de la Vera Cruz y el Santo Sepulcro se lucieron en la calle, ante el respetuoso silencio de cientos de personas que les arroparon

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETE

Sin amenaza de lluvia, las Cofradías del Viernes Santo motrileño, la Vera Cruz y el Santo Sepulcro, culminaron una brillante estación de penitencia con centenares de personas arropándoles en las calles.

La primera en echarse a la calle y en pasar por el recorrido oficial fue la hermandad de silencio de la Vera Cruz, que salía desde la iglesia mayor de la Encarnación a la hora establecida bajo una solemne música de capilla y piezas sacras, como Lux Aeterna o La Hora Nona, interpretadas por la motrileña Coral Armiz.

El imponente paso de Expiración estrenaba el juego de cuatro candelabros tallados en cedro, que estilizó mucho más el conjunto de las tres imágenes: Expiración, María Santísima del Valle y San Juan Evangelista.

Además, el estreno le otorgó mucha más luz al paso, algo que el público comentaba en voz baja, ya que durante el itinerario reinó el mutismo y respeto de las personas que siguieron el cortejo procesional de la Hermandad.

Horas más tarde, la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de los Dolores hizo lo propio, lrse con la sobriedad y la solemnidad que les caracteriza. La Virgen de los Dolores, que este año estrenó candelería, llevaba prendido un broche bordado en oro y sedas con la medalla de oro de la ciudad que el Ayuntamiento de Motril le concedía unos meses antes por su estrecha vinculación con el Consistorio.

La corporación municipal, encabezada por la alcaldesa de Motril, Flor Almón, acompañó a la Cofradía en su estación de penitencia que finalizaba, como es tradicional, con la subida, desde el principio de la Plaza de España, de los dos pasos malagueños a la vez con la mecida pausada de los dos cuerpos de portadores de la Cofradía más antigua de la ciudad.