Almuñécar se queda en (sin) Silencio

Los hermanos de esta cofradía, chafados, tras saber que no salían. /JAVIER YÁÑEZ
Los hermanos de esta cofradía, chafados, tras saber que no salían. / JAVIER YÁÑEZ

La Cofradía del Cristo de la Expiación decide no procesionar por la amenaza de lluvia

JAVIER YÁÑEZ Almuñécar

«Habéis trabajado bien, podéis estar orgullosos». Son las palabras con las que el párroco Vicente Guerrero ha intentado consolar a los hermanos del Silencio. La tercera Cofradía que hoy procesionaba también se ha quedado en el templo. Aunque la Junta de Gobierno ha decidido esperar hasta última hora, la lógica y la prudencia han obligado a cancelar la estación de penitencia.

Esta noche de Miércoles Santo no sonarán la corneta ni el tambor por el centro de Almuñécar, las túnicas negras no inundaránas callejuelas más antiguas y el Cristo de la Expiracion deberá esperar al próximo año para sobrecoger el alma de los sexitanos.

La Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración, más conocido como El Silencio, tenía prevista su salida a las once en punto de la noche con el único acompañamiento musical de un tambor y la corneta.

Más de 100 personas forman este cortejo que es el uno de los más llamativo para turistas y visitantes.

La imagen se hizo en 1956 y la primera salida tuvo lugar al año siguiente, en 1957. El trono ha evolucionado, pasando de una estructura a base de hierro a una de madera. Las cruces también han cambiado con el paso de los años, mejorando su estética. Al principio las mujeres no participaban y los niños no podían acompañar a la procesión hasta que no fueran mayores de edad, algo que ha cambiado hace ya un par de décadas.

Empezó saliendo Jueves Santo, por lo que muchos hermanos de la Virgen de los Dolores cambiaban de hábito y acompañaban al Silencio. Las primera salidas eran multitudinarias, según relata su Hermano Mayor, Miguel Juárez, quien asegura que «se perdía la vista entre las filas».