Seis saetas para El Moreno de Almuñécar

El Moreno llenó la plaza y consiguió una lluvia de saetas en este Martes Santo en Almuñécar. /JAVIER YÁÑEZ
El Moreno llenó la plaza y consiguió una lluvia de saetas en este Martes Santo en Almuñécar. / JAVIER YÁÑEZ

El martinete de Sergio Gómez 'El Colorao' y la saeta de María Montilla han acompañado al Cristo de los Gitanos de Almuñécar en su salida

JAVIER YÁÑEZ Almuñécar

Todo un año esperando, todo un año en vilo. Después del 'tropezón' que sufrió 'El Moreno' la pasada Semana Santa, este Martes Santo ha salido a la calle por todo lo alto. No ha fallado Manolo Cortés, Hermano Mayor de la Cofradía, en su pronóstico: «si la plaza fuera tres veces más grande también la llenaríamos». Y así ha sido. Cientos de personas se agolpaban a las puertas del templo del Salvador para disfrutar con la puesta en escena del Cristo de los Gitanos al caer la noche.

En esta ocasión han sido 62 los horquilleros encargados de llevar en volandas al 'Moreno' durante el recorrido frente a los 36 que, a duras penas, completaron la estación de penitencia el pasado año. Además, se ha elevado el número de saetas ofrecidas al Cristo Atado a la Columna, que a lo largo del itinerario suman hasta seis, concretamente en los puntos más concurridos del callejero sexitano.

Como novedad, el cortejo, que supera las 300 personas, ha desfilado este año por la Avenida Costa del Sol, después de abandonar esa parte del itinerario durante años. Por su parte, el trono no ha sufrido modificaciones ya que como apunta Cortés, «hemos preferido esperar a tener el nuevo estandarte en 2020 y centrarnos en las ropas de los horquilleros que llevan el trono».

Respecto al acompañamiento musical, la cofradía ha contado este año con dos formaciones: como novedad, la Agrupación Nuestra Señora de la Cabeza de Motril, abriendo calle, y la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Encarnación de Almuñécar, tras el trono.

Historia

A principios de la década de los noventa se reunieron un grupo de personas que decidieron formalizar una cofradía que hasta entonces no era más que una pequeña formación con escasa proyección de futuro. Los hermanos fundadores de aquel entonces acordaron aportar cada uno 10.000 pesetas para la adquisición de una imagen. Además, implicaron a los vecinos de Almuñécar, a los que llamaron casa por casa para ver qué podía aportar cada uno.

El escultor Miguel Zúñiga cobró un millón de pesetas por la actual talla del Cristo de los Gitanos, imagen que tuvo muy buena acogida en su primera salida. Cuenta Manolo Cortés, Hermano Mayor de la Cofradía, que aquel año 1991 había una expectación «tremenda» por ver al 'Moreno' en la calle. «Lo teníamos todo menos el trono. En un primer momento los Nazarenos nos prestaron el suyo, pero era demasiado grande. Poco después nos fijamos en el de la Magdalena, que para nosotros era perfecto, así que salimos con ese».

Para Cortés la Semana Santa de Almuñécar ha sido «un poco pobre de saetas», por ello cuenta que cada año los hermanos se trasladan a las mejores peñas flamencas de Málaga y Granada para conseguir saeteros de primera categoría.

Una de las grandes frases de Manolo Cortés reza así: «el Moreno es menor de edad. Hay que cuidarlo porque está en pañales», refiriéndose al cariño que le tienen los hermanos dentro de la cofradía. Cortés apunta a que el reciente trabajo del jefe de trono ha conseguido atraer a decenas de familias al seno de la cofradía, lo que ha permitido aumentar considerablemente el número de personas interesadas en portar el trono.