La salida del polémico 'Cheshire' a remolque obliga a cerrar tres horas el Puerto de Motril

Remolcadores sacando al Cheshire del puerto de Motril. /Javier Martín
Remolcadores sacando al Cheshire del puerto de Motril. / Javier Martín

El carguero que se incendió en las costas canarias ha permanecido siete meses en Motril, donde se ha realizado su descarga, y ya se dirige a Turquía para ser vendido como chatarra

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETE

Llegó hace siete meses al Puerto de Motril envuelto en la polémica y acaba de abandonarlo en medio de un espectacular operativo. Lo que queda del Cheshire, el buque carguero que permaneció a la deriva tras incendiarse cerca de las costas canarias, puso rumbo en la tarde de ayer hacia Turquía, arrastrado por un potente remolcador, después de culminar una compleja operación de salida que comenzaba a las seis de la tarde en el puerto de Motril. Por motivos de seguridad, Capitanía Marítima mantenía como medida excepcional cerrado el puerto de Motril al tráfico durante tres horas, entre las seis y las nueve de la noche, aunque finalmente apenas hora y media después del inicio de la operación el buque enfilaba ya la bocana del puerto.

Durante este tiempo se prohibió la salida de embarcaciones pesqueras, deportivas y comerciales, una medida que solo se toma en días de nula visibilidad por niebla.

El dispositivo diseñado por la Autoridad Portuaria para sacar el Cheshire de Motril se ponía en marcha una vez que Capitanía Marítima autorizaba la operación y tras ser comunicada a todas las embarcaciones.

Cuatro remolcadores

En la espectacular maniobra de salida del Cheshire se utilizaron dos remolcadores propios del puerto y otro más contratado por la empresa propietaria del buque. Un cuarto remolcador, denominado de altura, muy potente pero con menor capacidad de maniobra, cogía por último los cabos del buque y para conducirlo hasta su nuevo destino en Turquía, donde la empresa lo ha vendido como chatarra.

El Cheshire transportaba 42.000 toneladas de nitrógeno, fósforo y potasio utilizados como fertilizantes para el campo, cuando se incendió el pasado 12 de agosto cerca de las Islas Canarias, a donde se dirigía para repostar durantante la travesía de Noruega a Tailandia.

A la deriva

Sin luz y a la deriva después de que lo abandonase la tripulación, el barco permaneció en combustión durante tres semanas. El rechazo de las autoridades Canarias a que el buque entrara en las Islas encendió la polémica y puso el foco de la opinión pública sobre este carguero que finalmente entraba al puerto granadino el pasado 14 de septiembre.

Lo hacía remolcado y entre fuertes críticas de los ecologistas que advertían de que la combustión de los fertilizantes podía haber convertido la carga en elementos tóxicos. Sin embargo, basándose en informes técnicos y lanzando un mansaje de tranquilidad a la ciudadanía, las autoridades competentes de Granada decidieron autorizar la descarga del barco en el puerto de Motril, alegando que la compañía propietaria del barco tenía almacenes e instalaciones en esta dársena y que no se trataba de mercancía peligrosa.

20 días de carga

¿Qué ha pasado desde entonces hasta ahora? Básicamente, el macrooperativo de descarga del buque se prolongó durante unos veinte días y se llegó a trabajar, incluso en dobles turnos, según informan fuentes portuarias.

Hasta 200 personas participaron en esta operación de descarga del buque, que se realizó con las máximas medidas de seguridad. Además se fueron realizando reparaciones necesarias para poder volver a poner el barco en el mar.

Una vez descargado, una parte de la mercancía se sacó de Motril vía carretera, para ser trasladada a almacenes de la empresa y otra parte se reexportó vía marítima.

La salida del Cheshire de la dársena granadina se ha hecho esperar, no obstante, por la complejidad del proceso técnico y administrativo que tenían que resolver las empresas propietarias de la embarcación y de la carga, así como como la investigación sobre el accidente. Los técnicos han tenido además que realizar la valoración económica real del barco después del accidente.

Una vez finalizados todos estos trámites, el Cheshire ha abandonado Motril donde además de la polémica, la parte negativa, ha dejado algo positivo: un impacto económico, en tareas de estiba, reparación y otros trabajos, que en la Autoridad Portuaria cifran en más de ocho millones de euros.

 

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