El polígono del Vadillo empieza a cambiar de cara con una reforma que durará diez meses

Los trabajos comenzaron este lunes y el periodo de ejecución previsto es de diez meses./MARÍA ESCÁMEZ
Los trabajos comenzaron este lunes y el periodo de ejecución previsto es de diez meses. / MARÍA ESCÁMEZ

Los trabajos arrancaron el lunes con los primeros cortes de tráfico. La obra costará 1,5 millones de euros

REBECA ALCÁNTARAMOTRIL

El polígono del Vadillo ya está en obras. Vecinos y empresarios llevaban años esperando el arreglo de la zona. Una obra que tiene un periodo de ejecución previsto de diez meses y un coste de alrededor de 1,5 millones de euros. El lunes se hacía el primer corte de calle, al que ayer le siguieron otros. Serán meses de molestias, pero en general los afectados se alegran de que por fin la zona vaya a tener la imagen que entienden que se merece.

Los obreros comenzaron a trabajar el lunes a primera hora. Carteles indicando que la carretera estaba cortada y las máquinas empezando a perforar. El objetivo es que este polígono industrial cuente con los servicios adecuados y sea accesible para que cualquier ciudadano pueda llegar a los negocios instalados en él sin tener que enfrentarse a ningún peligro. Ahora mismo las aceras son inexistentes y la calzada está en mal estado, por citar algunos de los desperfectos que hace falta solucionar.

Adriana Castilla, del restaurante 'El cortijo del asador de Paco' afirma que que la zona ha estado totalmente «abandonada». «Han tardado tres años en podar los árboles, algo que llevábamos mucho tiempo pidiendo. Eso sólo por poner un ejemplo», asegura. Está contenta con que por fin se vaya adecentar este espacio, pero cree que no es el mejor momento para iniciar los trabajos y teme que los efectos para su negocio sean negativos. «Esto tendría que haberse hecho hace mucho tiempo y además no entendemos por qué no han empezado las obras a inicios de verano cuando hay mucha menos actividad. A ver cómo sobrevivimos estos meses», reflexiona la mujer.

Algo similar opinan en los concesionarios de la zona. Están contentos con que se vaya a actuar. Recalcan que era necesario y que hasta ahora habían sido, en muchas ocasiones, los propios empresarios, los que habían adecentado un poco las inmediaciones de sus negocios para dar una mejor imagen a los clientes. Sobre si les afectará, tienen claro que sí, pero consideran que tiene que aceptar pasar unos meses algo más complicados, a cambio de que por fin este espacio tenga unas condiciones adecuadas.

La obra es una de las grandes demandas de los motrileños desde hace años. A algunos, de hecho, les cuesta creer que por fin la maquinaria haya llegado a esta zona para hacer realidad lo que consideran que es imprescindible. «Más de quince años lleva el proyecto en un cajón», lamenta uno de los trabajadores de Tecnicar, que asegura que todo lo que sea trabajar para mejorar esta zona tiene que ser bienvenido, aunque eso provoque algunas molestias para empresarios y clientes durante los meses que dure la obra.

Y es que los cortes de tráfico van a ser numerosos en la zona y desde ayer hay muchos cambios para motrileños y visitantes. A partir de ahora el tráfico en general de salida de Motril, cuando el destino no sea el propio polígono El Vadillo, se realizará desde el desvío en la rotonda del Puente Toledano -a la altura de supermercados DIA- a través de la calle Tegucigalpa o camino de Las Ventillas; el acceso a la ciudad desde Torrenueva por la carretera N-340, se realizará desde el desvío en el cruce de la calle Lima -junto gasolinera Shell- a través de la calle Tegucigalpa.

En cuanto al tráfico interior por el kilómetro 1, éste se limitará exclusivamente para los usuarios y clientes de los negocios allí instalados, permitiendo la doble circulación desde la rotonda del Puente Toledano, calle Brasilia, hasta el cruce con la calle Lima. De hecho, en la calle Brasilia se eliminarán las bandas de aparcamiento para facilitar la maniobra de los vehículos, ya que será de doble dirección.

Muchos cambios que, como es habitual, hasta que no haya costumbre resultarán complicados. Alfonso Pablos, del restaurante Muñoz, reconoce que la obra les puede perjudicar al principio, pero tiene claro que era necesaria. «Esto era una zona olvidada. Hay hasta agujeros en la calzada. Agujeros de verdad», señala.

De una opinión muy similar es Susana Arráez de Rabema. «Esto tendría que haberse hecho hace mucho tiempo. Sólo hay que darse un paseo por el polígono para ver cuál es la situación. Pero bueno, nunca es tarde. Esperemos que el resultado sea positivo para todos», asegura.

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