La piscifactoría de Salobreña reanuda los arreglos de las jaulas y saca adelante un 'cultivo' de mejillón

Los barcos trabajan en la zona para recuperar las jaulas./Javier Martín
Los barcos trabajan en la zona para recuperar las jaulas. / Javier Martín

La empresa que quebró tras el temporal asegura que, «por encima de las desgracias», quieren salvar la última tanda de cría y poner en marcha las granjas

PILAR GARCÍA-TREVIJANOSalobreña

Las aguas frente a la azucarera del Guadalfeo en Salobreña retoman la actividad. La piscifactoría trata de remontar el vuelo y un barco de la empresa Acuicultura Granada S.L surcó el mar durante todo el día de ayer para arreglar «poco a poco» las jaulas marinas y sacar adelante la última cría de mejillones que quedaron en la red después de que un temporal en marzo de 2018 destruyera las estructuras, causando pérdidas millonarias a la sociedad. El incidente obligó a los trabajadores a paralizar la actividad. Durante la jornada de ayer, el navío bogó mar adentro y giró alrededor de los restos de la jaula para evaluar la situación y acometer trabajos que –a la larga– reanimarán la piscifactoría.

«La instalación no está ni mucho menos abandonada. Estamos intentando reactivar la empresa con todo nuestro esfuerzo. Durante esta semana estaremos tres días con batidas continua en la zona, al igual que el resto de meses que quedan, y tal y como hemos hecho las semanas previas, hasta que logremos sacar adelante la empresa», aseguró a IDEAL M.M uno de los administradores de la piscifactoría que responde a estas siglas.

«Durante los meses de enero, febrero y marzo de este año estuvimos sacando productos y preparando parte de las instalaciones. La empresa está en una situación crítica, pero los socios estamos apostando para sacar la piscifactoría adelante otra vez», reiteró el administrador. Según mantiene M.M, del 'cultivo' que extrajeron en los tres primeros meses del año, aún quedan «mejillones para sacar que están madurando».

Un pequeño respiro para la sociedad que no pasa por su mejor momento. La piscifactoría continúa capeando el temporal que el año pasado le costó 2 millones de euros y les obligó a paralizar la producción. Sus redes se rompieron con las inclemencias meteorológicas y la población de lubinas y doradas para el engorde que había en la granja se escaparon.

El cese de la actividad ha preocupado a la oenegé Ecologistas en Acción. Los defensores del medio ambiente mostraron su consternación por las posibles consecuencias que podría tener para el ecosistema el abandono de las jaulas. Salobreña había sido testigo del hundimiento y el naufragio progresivo de 36 jaulas de engorde para peces que utilizó una piscifactoría anterior y que no fueran retiradas.

Esta piscifactoría abrió en la década de los 2000 y utilizaba el agua caliente residual de la producción de la fábrica de azúcar para criar peces. Sin embargo, en 2009 la crisis se llevó por delante la granja marina que tuvo que echar el cierre. Las 36 jaulas que conformaban la súper fábrica de pescado no se retiraron. Permanecieron ancladas frente a la antigua azucarera hasta que poco a poco las olas del mar las esparcieron.

La actual concesionaria se demarca así de la anterior gestión y responden a los ecologistas. «Queremos que se sepa que eso está abandonado. Aún por encima de las desgracias y de todos los temporales nosotros mantenemos contacto con el área de playas del ayuntamiento de Salobreña y en el momento en el que nos comunican cualquier incidencia, vamos al lugar a solucionarlo y costeamos las intervenciones necesarias», manifestó.

La cesión del uso de las aguas para su aprovechamiento tiene una vigencia de 20 años más y los propietarios piensan hacer un esfuerzo ingente para que la piscifactoría no tenga que dar un adiós definitivo. Hasta entonces seguirán salvando los baches.