El Perdón de Almuñécar saluda y se encierra por la lluvia

Los varales se han alargado tres metros y 70 horquilleros han llevado el trono que solo ha podido asomarse. /JAVIER YÁÑEZ
Los varales se han alargado tres metros y 70 horquilleros han llevado el trono que solo ha podido asomarse. / JAVIER YÁÑEZ

La cofradía abría el Miércoles Santo de Almuñécar con el recuerdo a su primer Hermano Mayor recientemente fallecido y con ampliación de estructura en el trono

JAVIER YÁÑEZ Almuñécar

En Almuñécar, la lluvia ha empañado el Miércoles Santo, en el que la cofradía del Silencio está tomando la decisión de si procesionar o no. Al Perdón tan solo le ha dado tiempo a asomarse al atrio de la Encarnación, 'bailar' un par de marchas y regresar a su templo, con la pena y la decepción de todos los que forman este cortejo.

Este año había importantes novedades en la cofradía del Perdón. El más notorio se ha hecho patente en la estructura del trono, cuyos varales se han alargado tres metros, lo que ha permitido aumentar el número de horquilleros y horquilleras, pasando a 70 personas en total. Además, la cofradía ha estrenado nuevas tulipas y una peluca para la virgen que lucirá el Viernes Santo cuando la Verónica se 'convierta' en la Magdalena.

La lluvia ha fastidiado porder lucir estas novedades. Como símbolo de recuerdo al recientemente fallecido Francisco Jiménez Martín, primer Hermano Mayor de la formación cofrade, los hermanos colgaron en sus trajes y hábitos un lazo negro y han tenido presente su memoria.

La cofradía se fundó en 1977 y la imagen pertenecía a la Cofradía del Nazareno. Ese año se hizo cargo de la cofradía el sexitano Francisco Jiménez Martín, primer Hermano Mayor del Perdón y recientemente fallecido. La primera salida tuvo lugar en el 78, aunque la Verónica ya había desfilado anteriormente, hacía más de 400 años. Como la imagen se quemó, se realizó una réplica en el 1943 a cargo del escultor Sánchez Mesa, quien también se encargó de la talla de San Juan y Nazareno.