Los padres que recorrieron cortijos y entraron en la cárcel por amor

Paco Lobatón charla con los padres de María Teresa en su casa de Motril. / JAVIER MARTÍN

El periodista Paco Lobatón visita a la familia de la motrileña María Teresa Fernández para arroparlos y contar su historia en un libro

Laura Ubago
LAURA UBAGOMOTRIL

Teresa, la madre de María Teresa Fernández, la joven que desapareció en el año 2000 en Motril, tiene de fondo de pantalla en su teléfono la foto de su hija. Hay un mensaje en letras grandes. Pone 'te quiero'. Han pasado 17 años y si ahora mismo les propusiesen a estos padres -más que coraje- hacer una batida arrancarían con las mismas fuerzas de los comienzos. Lo han pasado muy mal. Teresa llegó a tener una anorexia nerviosa y una depresión de los que se ha repuesto por las ganas de saber la verdad. Antonio se emociona mucho, seca las lágrimas detrás de las gafas y asegura que jamás en la vida dejarán de buscar a su niña bonita. Y basta solo mirarlos para saber que dicen la verdad.

«Me decían que habían visto algo en un cortijo perdido. La Policía me pedía: 'no vayas, que no va a haber nada' y cuando tiraban ellos para allá yo ya estaba de vuelva», cuenta emocionado este padre que se ha recorrido, con familiares y amigos, hasta el último monte de la zona.

Se sintieron muy solos. Al principio, aún más. Sufrieron la rabia por tener que esperar 48 horas para buscar algo. Consideran que no se hizo bien al principio y que no se buscaron pruebas con intensidad. Y ahora tienen poca cosa. Lo que ellos se han ido trabajando, como aquella durísima visita a la cárcel para hablar con Tony King.

Entra en escena el periodista Paco Lobatón. Ese hombro eterno para las familias de los desaparecidos. Esa voz de la experiencia que enumera con nombres, apellidos y ciudades de origen a casi todos los que faltan.

Paco viajó ayer a Motril con su coche, solo, para visitar a los padres de María Teresa. Los dos perrillos de la familia saltaron como locos al verle. En realidad, saltan con cualquiera pero para ellos, para los padres de María Teresa, Lobatón es de esas personas cercanas a las que recibir en casa, en el sofá o en la mesa, con los retratos de la joven mezclados con los de sus sobrinos que no conoce. Lobatón preside una fundación sin ánimo de lucro, QSDglobal, desde donde colabora para que los familiares de desaparecidos tengan algo más fácil el camino. Pide que las tasas para declarar el fallecimiento de los desaparecidos se eliminen -es un proceso duro, necesario y doloroso que puede llegar a costar 4.000 euros- o difunde la elaboración de un estatuto para que las leyes arropen a esta gente y no se archiven los casos con tanta celeridad. Ahora está escribiendo un libro que se llamará 'Te buscaré mientras viva'. Bajo ese título, Paco Lobatón se encuentra con los padres de María Teresa. «Fueron a la cárcel para sentarse con Tony King y preguntarle qué sabía de su hija y éste les dijo que Graham la había matado. Fue un momento muy duro. Ellos siempre han llevado una lucha muy singular: valiosa y valerosa por eso tenían que estar en el libro».