Un nuevo inversor inyecta un millón de euros al chiringuito expedientado de Playa Granada y lo abrirá este viernes

El chiringuito Oleaje, reconvertido en el Badía Beach Club, prevé abrir sus puertas mañana viernes. /Javier Martín
El chiringuito Oleaje, reconvertido en el Badía Beach Club, prevé abrir sus puertas mañana viernes. / Javier Martín

El propietario del restaurante Badía de Sierra Nevada pretende reflotar el Oleaje, reconvertido en Badía Beach Club, a pesar de que su licencia está en el aire por el conflicto con la concesionaria

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETEMotril

«No pueden abrir en esta situación, así tengamos que enviar a las fuerzas del orden a precintarlo». Apenas una semana después de que el teniente alcalde de Urbanismo en funciones de Motril, Antonio Escámez, lanzase esta lapidaria advertencia, el polémico chiringuito Oleaje de Playa Granada se prepara abrir sus puertas, mañana viernes, con nuevo nombre y reformado por completo. Lo hará bajo una nueva dirección, después de que un inversor haya puesto sobre la mesa un millón de euros para reflotar el club de playa que fue construido en 1.300 metros de suelo público y adjudicado en 2011 a la empresa Marisquería Chill Out Swing S. L., que ha acumulado una deuda de 150.000 euros con el Ayuntamiento de Motril por no abonarle durante los últimos años el preceptivo canon mensual.

La concesión a esta empresa está ahora en el aire, después de que el Ayuntamiento aprobara el pasado mes de marzo en pleno la revocación de la concesión pública por el incumplimiento de los términos de la concesión. Un embrollo legal sobre el que ahora tiene que pronunciarse el Consejo Consultivo, que tiene que avalar la decisión municipal de revocar la licencia o bien dar una nueva oportunidad a la empresa propietaria. Aprovechando que hasta se resuelva este conflicto aún mantienen la concesión pública, Marisquería Chill Out Swing ha traspasado la gestión del negocio a una nueva empresa, que ha reformado el chiringuito y lo va a inaugurar mañana viernes con un nuevo nombre y nueva filosofía.

El hombre dispuesto a hacerle frente al follón del Oleaje se llama Martín España y es un empresario hostelero de origen argentiano, propietario del restaurante Badía de Sierra Nevada, con cinco locales en Granada, Málaga y Almería y del restaurante Badía de Sierra Nevada, además de otros negocios.

Para intentar pasar página y que Oleaje se convierta en el Badía Beach Club, que así se llamará ahora el negocio, Martín España afirma que ha puesto sobre la mesa un millón de euros con el que ha hecho frente a la reforma, las deudas que arrastra el negocio y también pretende contribuir a resolver el gran embrollo legal, además de asumir el reto de revertir la mala reputación que se labró el local durante años de mala gestión empresarial.

Lo hace, según asegura, porque confía en las posibilidades de la zona de expansión turística de Motril. «Creo que este chiringuito en Playa Granada tiene muchas posibilidades. Estos años me he movido mucho por Marbella, Ibiza, Miami, conozco bien el negocio y tengo claro el concepto de lujo asequible por el que quiero apostar. Esta es una zona muy virgen, muy poco desarrollada... a diferencia de la Costa del Sol. Para sorprender con un club en Marbella necesitas una inversión de diez millones. Aquí podemos conseguir sorprender y una oferta de calidad con un millón», asegura confiado el empresario.

«Quiero hacer algo como lo que tengo y funciona en Sierra Nevada», asegura España.

La mochila

La gestión de Oleaje conlleva una 'mochila' de deudas con la Seguridad Social, con Hacienda, expedientes sancionadores municipales... Ahora el empresario trata de desmarcarse de esa herencia y de convencer al Ayuntamiento de que «la mejor solución» para Motril pasa por un acuerdo que prolongue la concesión al chiringuito, para que se la puedan traspasar a él, y así se evitaría que se quede cerrado indefinidamente. Para retener la concesión los propietarios tendrían que empezar por saldar la deuda de 150.000 euros que mantienen con el Ayuntamiento.

El nuevo inversor asegura que existe «una vía legal» para resolver el tema de la concesión y que los abogados están trabajando en esa línea junto al Ayuntamiento.

España asegura que, a diferencia de los anteriores gestores del negocio, su idea es abrir el Badía Beach Club todo el año y potenciar la terraza chill out en lugar de la discoteca. «Busco un cliente que busca el confort, quiero apuntar a un nivel medio alto y crear en la Costa una oferta que no existe de lujo a precio competitivo», esgrime.

El chiringuito está pensado así para satisfacer a lo que que él llama «la nueva juventud», los clientes que rondan los cuarenta, algunos con niños y que buscan «calidad, comodidad y ambiente familiar, por ello hemos incluido miniclub».

El local, que acumula un expediente por ruidos, no podría de hecho a día de hoy abrir como discoteca, según fuentes municipales. Y otro asunto que tiene que resolver es el expediente de infracción que le ha abierto el área municipal de Urbanismo por ejecutar las obras de reforma del local sin licencia. Con respecto a este tema, el nuevo dueño asegura que los trabajos no han aumentado la edificabilidad, como señaló el inspector municipal en su informe tras la visita realizada a la obra y que confían en solucionar este asunto junto a los técnicos municipales.

«Nuestros abogados aseguran una reforma así no habría ni que haber solicitado permiso, pero ya lo hemos hecho y hemos pagado las tasas. Es todo decoración y revestimientos, no es obra nueva», asegura.

España pide al ayuntamiento de Motril que apueste por una vía de negociación para regularizar la situación de este negocio «que va a generar trabajo y movimiento para el destino turístico». «Este verano vamos a tener cincuenta personas en plantilla y esperamos llegar a más, además de todas las empresas locales que están trabajando en la reforma», explica el empresario. «Este club no es competencia para los demás de Playa Granada sino todo lo contrario, se van a beneficiar porque va a potenciar el destino y va a hacer que venga más gente. Yo quiero intentar subirme al carro del crecimiento de Playa Granada y contribuir al desarrollo turístico de esta zona», afirma.

Desde el área de Urbanismo aseguraron hace unos días que, con la normativa en la mano, podrían clausurar el local por este expediente infractor y el teniente alcalde en funciones aseguró que no le iba a temblar la mano si tenía que enviar a la Policía Local. Sin embargo, apertura, noche antes de que se constituya nueva corporación, poco margen maniobra al actual responsable de Urbanismo y deja claro que será el próximo gobierno el que tendrá que resolver la patata caliente del antiguo Oleaje.

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