241 inmigrantes 'estrenan' el nuevo CATE de Motril

Los migrantes esperaron en la puerta del antiguo CATE para que la Policía realizara la reseña y los trasladara al nuevo campamento. /ALFREDO AGUILAR
Los migrantes esperaron en la puerta del antiguo CATE para que la Policía realizara la reseña y los trasladara al nuevo campamento. / ALFREDO AGUILAR

Salvamento Marítimo rescató a los inmigrantes que iban a bordo de 5 pateras y fueron llevados al puerto de Motril

REBECA ALCÁNTARAMOTRIL

Después de la tempestad viene la calma. Y viceversa. Hace diez días, la Unidad Militar de Emergencia (UME) levantó un campamento en el puerto de Motril con capacidad para acoger a 250 migrantes. El antiguo CATE (Centro de Atención Temporal a Extranjeros) se había quedado pequeño desde hacía meses -el Ayuntamiento ha estado cediendo un polideportivo- y además necesitaba reformas. Trece carpas con capacidad para veinte personas cada una y listas para usarse desde el miércoles 29 de agosto. Sin embargo, tras días de llegadas constantes, parecía que la tranquilidad se había instalado. Solo fue una tregua. Ayer las pateras volvían al Mar de Alborán. Un total de 241 inmigrantes, entre ellos diez niños, desembarcaron poco antes de las siete de la tarde en el puerto de Motril. Las tiendas de campaña del Ejército se abrían por primera vez para dar cobijo a estas personas que alcanzaban el sueño de pisar suelo español.

Pasadas las 18.30 horas, Guardia Civil, Policía Nacional y Cruz Roja estaban listos para la recepción de la Guardamar Caliope, a bordo de la que iban varias decenas de personas que habían sido rescatadas de cinco pateras en el Mar de Alborán. Inicialmente no estaba claro dónde iban a ser acogidos los migrantes y el desembarco se produjo cerca del antiguo CATE, que se encuentra a una distancia considerable del campamento provisional al que finalmente fueron conducidos todos los migrantes.

En general, los subsaharianos estaban en buen estado. Una mujer había sufrido una lesión en un hombro. El resto, salvo por los habituales síntomas de hipotermia, no presentaban problemas de salud. El operativo de rescate fue rápido y sin incidentes. El de recepción, eso sí, se alargó algo más.

Entre las personas que iban a bordo de las embarcaciones había diez niños

Las madres con hijos, y un padre que también iba con su niño, fueron, como es habitual, los primeros en bajar a tierra para recibir la primera atención. En los rostros de los migrantes el cansancio se mezclaba con la alegría de haber logrado su primer objetivo: sobrevivir a la travesía y llegar a España. Entre todos ellos destacaba un niño, de apenas seis o siete años, que debajo de la manta que lo cubría llevaba consigo un muñeco del que no se había querido separar. Parecía que era consciente de lo que le esperaba en el mar, tanto que llevaba su juguete refugiado dentro de una bolsa de plástico.

En pequeños grupos, los migrantes fueron bajando de la Guardamar y sentándose en la explanada habilitada para la recepción a esperar su turno para ser reseñados. Casi todos iban descalzos. Primero recibían de Cruz Roja una bolsa con ropa y calzado, después se procedía a hacerles la primera identificación, nombre y país de procedencia. De ahí, al antiguo CATE, donde los esperaba la Policía Nacional para hacer los trámites habituales y reseñarlos. El primer turno para mujeres y niños. Más tarde, los hombres.

«¿Estás contento?», preguntaba un voluntario de Cruz Roja, en francés, a uno de los migrantes que hacían cola. «Cansado», respondía mientras esperaba su turno.

Desde allí, en furgonetas, repartidos en grupos de diez o quince, estas personas iban siendo trasladadas hasta el campamento instalado por la UME. Aunque a priori se había dicho que el antiguo CATE podía seguir siendo utilizado, fuentes policiales apuntaban ayer que todos los migrantes serían llevados a las nuevas instalaciones, aunque no se les realizó allí la reseña, tal vez porque aún no estaban listos los equipos informáticos que se necesitaban.

La noche fue larga para los agentes que se encargaron de la recepción, ni que decir que también para los migrantes que llegaron tras horas en el mar. Alrededor de las diez de la noche, apenas cincuenta personas habían sido llevadas hasta las tiendas de campaña, habiendo pasado ya tres horas del desembarco. Aún quedaban cerca de doscientas por instalarse. En la recepción sólo había dos intérpretes para atender a los subsaharianos.

El nuevo CATE ya está lleno

Los inmigrantes pasarán ahora 72 horas en este campamento provisional que estará en funcionamiento hasta que se arregle el CATE para adaptarlo a las recomendaciones que se han hecho desde instituciones como el Defensor del Pueblo, que llegó a pedir su cierre. El espacio está ya, por tanto, al límite de su capacidad. Si en las próximas horas se rescatan más pateras en l Mar de Alborán, probablemente los migrantes sean llevados a otros puertos. Al menos esa fue la alternativa que dio el jefe de la Policía Nacional en Granada, Jorge Infantes, cuando en su visita a este espacio hace una semana se le preguntó qué ocurría si llegaban más de 250 personas. «Hay otros puertos», indicó.

Efectivos de Salvamento Marítimo habían rescatado hasta primera hora de la noche de ayer a un total de 659 inmigrantes de 16 pateras frente a las costas andaluzas. En concreto, a 192 personas en siete embarcaciones en aguas del Estrecho de Gibraltar y a otras 467 personas en nueve neumáticas en el Mar de Alborán, donde se había localizado otra infraembarcación en el marco de un operativo de búsqueda en el que prosiguen las embarcaciones Salvamar Spica y Alnitak.

Hasta el 15 de agosto habían llegado a las costas españolas más de 25.000 inmigrantes, frente a los 9.139 rescatados el año pasado, cuando ya se registró una cifra récord.

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