Los nudistas recuperan la playa de El Muerto de Almuñécar que llevaba meses aislada por un derrumbe de piedras

Situación de la playa de El Muerto ahora, tras las obras. /Javier Martín
Situación de la playa de El Muerto ahora, tras las obras. / Javier Martín

La asociación de nudistas ha logrado que Costas retire las grandes piedras que bloqueban la entrada desde hace cinco meses y convertían el rincón naturista en un peligro

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETEMotril

La entrada a la playa nudista de El Muerto de Almuñécar nunca fue precisamente cómoda ni sencilla. Tradicionalmente su estrecho y rocoso acceso, a través de un acantilado, siempre ha sido un filtro para los que buscaban más intimidad y ha servido para delimitar ese pequeño paraíso secreto de los bañistas sin ropa que se esconde al final de la playa de Cotobro. Pero el pasado mes de febrero el acceso a una de las playa nudistas más emblemáticas y famosas de Almuñécar, con permiso de Cantarriján, se convirtió directamente en un peligro. Los desprendimientos de rocas desde el acantilado, que se produjeron durante los meses de invierno, cortaron el acceso final de tierra que tenía la playa y dejaron una entrada de grandes peñascos que durante meses los asiduos a El Muerto han sorteado no sin peligro.

La playa se quedó completamente aislada por las piedras y su entrada, aunque salvable para personas ágiles que podían trepar las piedras, era misión imposible para personas con movilidad reducida. Tampoco era apta para chanclas, carritos, tobillos o rodillas lesionadas, ni para los que no estaban por la labor de arriesgarse a acabar en el agua antes de quitarse la ropa. A los miembros de la Asociación Cultural y Naturista de la playa de El Muerto se les partía el alma de ver así 'su' playa y empezarona moverse para pedir soluciones, convencidos de que los desprendimientos de rocas iban a ir a más si no se tomaban medidas de emergencia.

La activa asociación naturista de El Muerto, que sigue el camino de la vecina asociación de la playa de Cantarriján en su defensa y promoción del nudismo, envió escritos al Ayuntamiento de Almuñécar, a la Subdelegación del Gobierno, de la que depende la dirección provincial de Costas y a la delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para ponerles en conocimiento del «peligro» de la playa de El Muerto.

Los nudistas lo han peleado durante meses y su tenacidad ha tenido premio. Este mes de julio la dirección Provincial de Costas ha puesto en marcha un proyecto de reparación de las cárcavas del camino de Cotobro para despejar el acceso a la playa de El Muerto. «La actuación consiste en la reparación de unos veinte metros lineales del camino que comunica las playas de Cotobro y El Muerto, al haber sido dañado y descalzado dicho camino por el efecto de los temporales que lo dejaron en situación de riesgo para la integridad física de los usuarios. La inversión ha sido de 17.922 euros», explican desde la Subdelegación del Gobierno en Granada. Las obras, que continúan esta semana, conllevan la carga y transporte de tierra, la demolición de un muro y el hormigonado de la zona para dotarla de más seguridad así como la ejecución de mampostería con preparación de piedra, su colocación y asentado y el traslado de piedras al vertedero.

Para la asociación de nudistas, que se temía que la playa se iba a quedar aislada todo el verano, las obras han sido una agradable sorpresa. «Han hecho un gran trabajo, queremos darle las gracias a Costas, han quitado la piedra grande con grietas que era una amenaza y estaba a punto de desprenderse y además lo han hecho sin romper nada del entorno», valora Justo Bagüeste, presidente de la Asociación cultural y naturista de la playa de El Muerto.

«Hace unas semanas tuve que rescatar a dos personas mayores y acompañarles para que pudieran salir. Se ve que no sabían donde se metían y se quedaron en mitad de las rocas, ni para atrás, ni para adelante», explica Curro, otro de los miembros de la asociación de naturistas de esta playa, que incide en lo necesarias que eran las obras.

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«Miguel García Ballesteros, otro de los jóvenes naturistas de la asociación, incide en que El Muerto tiene que ser «una playa para todos». Por eso, la asociación seguirá luchando para conseguir mejoras. La obsesión de todos, según explica Pilar Nadal, secretaria de la asociación, es que El Muerto sea una playa completamente accesible para personas con discapacidad.

La asociación también reivindica actuaciones en materia de seguridad como la creación de una calle náutica y la instalación de una boya de amarre para embarcaciones, de manera que los servicios sanitarios o de rescate pudieran acceder más rápidamente desde el mar en caso de un accidente o cualquier emergencia.