Motril vuelve a abrir su pabellón de deportes para asistir a 116 inmigrantes

Inmigrantes en el pabellón deportivo municipal. /JAVIER MARTÍN
Inmigrantes en el pabellón deportivo municipal. / JAVIER MARTÍN

El CATE del puerto tiene una capacidad de un centenar de personas y en las últimas 48 horas han llegado más de 200

MARÍA ESCÁMEZMOTRIL

No es la primera vez que Motril habilita el pabellón del Polideportivo municipal Emilio Hidalgo para acoger una llegada masiva de pateras ante la falta de espacio en el Centro de Acogida Temporal (CATE) de la Policía Nacional, situado en el Puerto de Motril.

Esta dramática situación, que empieza a ser costumbre en las costas del litoral granadino, obligó a reubicar ayer a 116 personas que viajaban en tres pateras que salieron de la zona de Tensaman y Bouyafar (Marruecos), con dirección a la Península, entre ellas 14 mujeres y una niña, en las instalaciones deportivas del pabellón en donde podrán pasar un máximo de 72 horas.

Tras el rescate realizado por Salvamento Marítimo en las cercanías de Alborán, los inmigrantes fueron trasladados al Puerto de Motril a bordo de la Guardamar Calíope y la Salvamar Hamal. La situación acrecentó la incertidumbre: el CATE del puerto vive a pleno rendimiento y la primera patera rescatada terminó de colapsar el centro y obligó a buscar alternativas extraordinarias.

Por segunda vez, la pista cubierta del pabellón fue el emplazamiento escogido para esta asistencia temporal. La Policía Nacional trasladó a los inmigrantes en grupos de diez personas, una vez acondicionado el lugar con camas y utensilios por parte de los voluntarios de Cruz Roja. Una embarazada fue trasladada al Hospital Santa Ana de Motril para ser sometida a una revisión rutinaria y Cruz Roja informó de que el estado de salud de los inmigrantes es bueno, aunque algunos de ellos precisaron una atención especial al presentar diferentes dolencias, rozaduras y quemaduras.

En menos de 48 horas han llegado más de 200 personas a la Costa, un número que supera con creces la capacidad del CATE de Motril, habilitado para acoger como máximo a un centenar. La cifra hizo saltar las alarmas y, ante la insuficiencia de espacio en el CATE, el Ayuntamiento de Motril también respondió solidariamente.

«La obligación es ayudar»

El concejal de Deportes, Miguel Ángel Muñoz, señaló que «cuando hay una emergencia sanitaria y humanitaria, la obligación es ayudar en todo lo posible a esas personas que se jugaron la vida en el mar». El edil expresó que no pueden «mirar hacia otro lado ante esta terrible situación, que nos debería hacer aún más humanos».

Una niña con menos de seis años miraba ayer en Motril confundida sus nuevos alrededores sin soltar la mano de su madre, que respiraba aliviada y hasta sonreía. La crisis humanitaria muestra el lado más humano de las personas y deja una lección. Son 116 historias que hoy intentan miran al frente dejando atrás el pasado y la tragedia de la que muchos aún intentan recuperarse. Acabado su plazo legal, 53 personas llegadas en los últimos días han sido puestas a disposición de varias ONG, entre ellas Cruz Roja.

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