Luz y magia sobre el cielo de Almuñécar para el fin de fiesta

Los fuegos artificiales volvieron a convocar a miles de personas en Almuñécar. /JAVIER MARTÍN
Los fuegos artificiales volvieron a convocar a miles de personas en Almuñécar. / JAVIER MARTÍN

Miles de personas disfrutaron un año más del espectáculo de fuegos artificiales

R. A.Almuñécar

Almuñécar vivió anoche el día más grande de sus fiestas patronales. Los fuegos artificiales fueron el colofón final a siete días llenos de música, diversión y tradición. Miles de personas disfrutaron un año más de esta semana y no quisieron perderse anoche el espectáculo pirotécnico, que fue la guinda final.

Tras la procesión marítimo-terrestre de la Virgen de la Antigua, llegó el momento del gran castillo de fuegos. La playa estaba a rebosar de vecinos y visitantes que un año más querían ver con todo detalle el espectáculo de luz y sonido que el Ayuntamiento había estado preparando junto a la empresa pirotécnica Martín con esmero desde el lunes, fecha en la que comenzó el montaje del dispositivo en la playa Puerta del Mar, el Castillo de San Miguel y los peñones del Santo.

Después de dar los últimos retoques, ayer por la mañana ya estaba todo listo y cuando los asistentes llegaron a la zona sólo quedaba esperar que comenzaran a lanzarse los primeros cohetes que una vez más iluminaron el cielo del verano sexitano. Alrededor de las once y cuarto de la noche, cuando la barca de la Virgen de la Antigua superó los peñones del Santo rumbo a la playa de Puerta del Mar, tal y como manda la tradición. Muchos habían sido los sexitanos que habían salido a la calle para acompañar a su patrona en procesión y muchos fueron también los que acudieron a su cita anual con la magia de cada 15 de agosto.

Durante casi veinte minutos los asistentes vieron el lanzamiento de los cohetes desde los distintos puntos, mientras se escuchaban temas de Queen o canciones de conocidas películas como la Bella y la Bestia o Rocky. Un momento inolvidable en el que la magia fue la protagonista un año más y en el que la ilusión dejó de ser por un rato una cosa sólo de niños. Tanto para los que lo veían por primera vez, como para aquellos que tienen en rojo esta fecha marcada en el calendario, fue una noche especial.

La empresa encargada del montaje y disparos de los fuegos artificiales ya lo había dicho antes de la noche del espectáculo, estos fuegos suponían «un reto de superación» y no defraudaron.

Para ellos, además de una oportunidad de conectar con el público, suponía también un escaparate. Todo salió tal y como habían imaginado y las sonrisas de los asistentes ante el cielo iluminado lo demostraron. El verano llega así a su recta final.