La lonja de Motril mantiene su crecimiento y vuelve a facturar más de cinco millones de euros

Cada tarde la lonja de Motril es un atractivo espectáculo donde los pescadores exponen y venden sus capturas. /Javier Martín
Cada tarde la lonja de Motril es un atractivo espectáculo donde los pescadores exponen y venden sus capturas. / Javier Martín

Los pescadores motrileños capturan 1,5 millones de kilos de pescado y repiten en 2018 la mejor cifra de ventas de los últimos cinco años

Laura Ubago
LAURA UBAGOMotril

La descarga del pescado y la subasta, en la lonja, son todo un espectáculo, sobre todo en años como este en que se ha nadado en la abundancia. Cada tarde circulan por la cinta las cigalas, las gambas, las quisquillas motrileñas... los pulpos... muchos pulpos ha habido en 2018: se ha pasado de coger de 51.000 kilos (2017) a más de 73.000, este año.

Los pescadores están contentos, la profesión les sonríe y como apunta el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Motril, «hay futuro».

Durante los últimos cinco años el crecimiento de las capturas de pescado en la lonja motrileña fue espectacular: se pasó de 3 millones de euros de facturación en 2014 a más de 5 millones en 2017 y este pasado 2018 se ha mantenido ese crecimiento.

El pasado año la lonja facturó 5.285.432 de euros gracias a la venta de 1.545.000 kilos de pescado. Se ha ganado casi el mismo dinero que en 2017 con 300.000 kilos menos de capturas, por lo que se ha revalorizado.

En los años boyantes la lonja llegó a sumar más de 7 millones de euros pero con los 5 actuales los pescadores están más que satisfechos. «Que haya estabilidad y se mantengan las cifras del año pasado es bueno. El crecimiento se produjo en los últimos años y ahora debemos conservarlo, consolidar esos datos nos hace entender que la pesca de Motril tiene futuro», expresa el representante del sector pesquero granadino, que ya puede decir que ha superado la crisis en la que se vio sumido.

Para Ignacio López Cabrera estas cifras también revelan la salud de los caladeros. En unos momentos en los que se quiere limitar la pesca de arrastre desde Europa, los pescadores motrileños defienden la salud de los lugares donde van a pescar y la cantidad de peces que encuentran. «Eso se nota... llegas y ves el caladero lleno de alevines», apunta el representante de los pescadores motrileños que entiende que no sería momento de aumentar la flota y, por tanto, el esfuerzo pesquero en la zona, sino de aprovechar esos recursos para crear más puestos de trabajo y riqueza.

La flota motrileña la componen unas 30 embarcaciones que echando las mismas horas que siempre han traído a puerto este año más de 1,5 kilos de pescado y que, por eso, están «contentísimos».

«Era necesario salir de la crisis tan pronunciada de los últimos años y ahora hay que consolidar esos buenos datos y hacer atractiva nuestra lonja para que vengan más compradores y de otros sitios», apunta el patrón mayor de Motril.

Desde la cofradía piden oportunidades para poder sacarle más provecho a la pesca con industrias para poder producir concha fina, almejas, o mejillones. Varios empresarios ya estuvieron interesados en poner polígonos de mejillones en la Costa pero este proyecto se frustró por la ubicación y aún confían en que pueda retomarse.

Además los pescadores esperan ahora la llegada de ayudas millonarias de Europa para gestionar proyectos al 50%, gracias a las cuales empresarios se quieren lanzar a crear industrias y propuestas que puedan generar empleo entre los pescadores y sus familias y así revitalizar el barrio de Varadero.

¿Quiénes compran?

La lonja de Motril está gestionada por la asociación de armadores y tiene repartidos unos 100 mandos para poder pujar, aunque suelen ir unos 50 compradores al día de media.

El pescado motrileño va a las pescaderías y a la hostelería, aunque los hosteleros no suelen ir a comprar directamente, sino que declinan esa tarea en los distribuidores.

Cada vez hay más empresarios hosteleros de primer nivel que quieren tener pescado fresco de Motril en sus restaurantes y no necesitan estar, físicamente, en la lonja para comprarlo, sino que confían sus encargos a los distribuidores, que saben que no pueden fallarles y pujan al alza en la subasta, lo que sube los precios.

«El pescado de Motril está presente en grandes restaurantes... hasta en Diverxo tienen nuestra quisquilla», expresa orgulloso Ignacio López Cabrera.

«Con los kilos que pescamos tenemos a la provincia muy bien abastecida. Lo que no vendemos lo donamos al Banco de Alimentos, al de aquí, si tiene opciones de recogerlo o al de Málaga si pueden venir», apunta el representante de los pescadores que está satisfecho de cómo ha ido este año y que defiende que, en gran parte, el mérito está en cuidar los caladeros que siguen dando buen pescado a la lonja motrileña.

 

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