La llegada de viajeros a Motril sigue a la baja, mientras Málaga bate récords y saca plazas extra

El Volcán de Tauce es el barco que opera actualmente la ruta con Melilla/JAVIER MARTÍN
El Volcán de Tauce es el barco que opera actualmente la ruta con Melilla / JAVIER MARTÍN

El puerto motrileño ha registrado una bajada de casi el 65% en la ruta de Melilla y de más del 21% en total, mientras en el malagueño sube un 33%

REBECA ALCÁNTARAMOTRIL

El cambio de barco que opera la ruta entre Motril y Melilla ha tenido consecuencias muy negativas para el puerto motrileño, que espera ahora que Armas cumpla con su compromiso y traiga un ferry de mayor calidad en los próximos meses. La otra cara de esta realidad se está viviendo en vecino puerto de Málaga, donde este año se han batido récords de pasajeros en la Operación Paso del Estrecho (OPE). El paso del Volcán de Tinamar, un buque con capacidad para 1.500 pasajeros, al Volcán del Tauce, donde entran 347, es decir, ni una cuarta parte, ha provocado una sangría del tráfico de viajeros que no cesa. También ha podido influir en el hecho de que la semana pasada Melilla se quedara 'incomunicada' por mar y el Gobierno tuviera que instar a Trasmediterránea a aumentar su servicio con Málaga, algo que no puede hacer en el caso de Motril por no ser una línea con declaración de interés público.

La cosa parece lógica. Si hay menos plazas en Motril, los viajeros buscan alternativas en otros puertos, como el de Málaga, algo que a su vez hace que la oferta de esta ruta también acabe siendo insuficiente. La consecuencia, el tráfico de pasajeros al puerto motrileño no deja de caer, y el de los puertos vecinos sufre el efecto contrario.

El año pasado entre el 15 de junio y el 15 de agosto habían llegado al puerto motrileño procedentes de Melilla un total de 45.505 personas. En el mismo periodo de 2018 la cifra ha caído hasta los 16.015. Un descenso de casi el 65%, según los datos que maneja la Autoridad Portuaria de Motril y a los que ha tenido acceso IDEAL. Los números hablan por sí solos.

Las cifras se 'maquillan' un poco gracias a que las rutas entre Motril y las ciudades marroquíes de Nador y Alhucemas han funcionado algo mejor que el pasado año. Así, en el caso de Nador se ha producido un aumento de pasajeros del 10%, pasando de los 29.234 de 2017 a los 32.409 de este año. Algo similar ocurre con el caso de Alhucemas, donde se ha pasado de 15.971 pasajeros a 22.702. En total, nuestras instalaciones portuarias han recibido 71.126, casi un 22% menos que el año anterior, cuando se alcanzaron los 90.710.

La influencia en esta evolución de las cifras del cambio de barco de Melilla no parece que deje lugar a dudas. A pesar de que los buques llegan llenos desde la ciudad autónoma, de hecho la semana pasada incluso había problemas de disponibildad de billetes, la llegada de personas no deja de caer.

Esta realidad contrasta frontalmente con la que vive el puerto de Málaga, donde se están superando las expectativas. Allí el número de viajeros hasta el 15 de agosto era ya de 102.000, un 44% más que el año pasado, con 31.000 personas más, según los datos que recogía hace unos días Diario SUR.

Todo apunta a que se ha producido un trasvase de pasajeros de una ruta a otra.

Si se echa la vista un poco más atrás en el tiempo, los números continúan apoyando que este cambio de buque ha sido muy perjudicial para nuestro puerto.

Las estadísticas de Puertos del Estado del primer semestre de este año mostraban que el puerto motrileño estaba creciendo en tráfico de pasajeros, con un 9% más que en el mismo periodo del año pasado. En Málaga, también había aumento, pero mucho más leve, apenas del 1%. Es precisamente a partir de julio cuando la naviera alemana FRS se hace cargo de la ruta entre Melilla y Motril y se produce el cambio de buque. La tendencia a partir de ese momento comienza a cambiar y los datos empeoran de forma ininterrumpida.

Hay que recordar que la naviera canaria Armas compró la compañía Trasmediterránea y para autorizar esa operación millonaria la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) le imponía condiciones como la cesión de tráficos a una tercera naviera para evitar que acaparase el negocio de los tráficos entre Melilla y la península.

El objetivo era impedir que con la compra de Trasmediterránea, que opera entre otras las líneas que conectan Almería y Málaga con Melilla, Armas se quedase como operador dominante en distintos mercados como el de las comunicaciones de la ciudad autónoma con la península. Esto provocó que entrara en juego FRS, que se quedaba con la ruta de Motril en julio, pero lo hacía con un barco más pequeño, más lento y con peores servicios. De ahí, el desplome del tránsito de pasajeros.

Hace algo más de un mes el presidente de la Autoridad Portuaria motrileña, Francisco Álvarez de la Chica, anunciaba que habían obtenido el compromiso de Armas de traer un barco de mejores condiciones, con el que FRS operará la línea. Tenía un plazo de cinco meses (ahora ya son cuatro) para llegar.

Este ha sido el último capítulo de lo que desde Motril se ha considerado en muchas ocasiones una discriminación para su puerto, ya que mientras que las rutas con Almería y Málaga cuentan con la declaración de interés general por parte del Estado, no ocurre lo mismo con la ruta entre Melilla y las instalaciones motrileñas. «Por eso nos pasan estas cosas, se ha tocado al puerto de Motril porque no había ningún poder público que lo defendiera», afirmaba hace unas semanas Álvarez de La Chica.

Los datos de la OPE vienen a mostrar que, cuando menos, de esta decisión de Competencia y este cambio de barco ha salido un claro perjudicado, Motril.