Liberar a una tortuga: cinco meses de cuidados para eliminar el plástico y volver a flotar

La tortuga fue liberada este lunes/IDEAL
La tortuga fue liberada este lunes / IDEAL

Una tortuga boba rescatada en Motril antes del verano, cuando estaba atrapada en unas redes de pesca, regresa al mar

REBECA ALCÁNTARAMOTRIL

Cinco meses han necesitado los especialistas del Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas de Málaga (CREMA) en recuperar a una tortuga boba que fue rescatada en Motril, cuando se encontraba a la deriva enmallada en redes de pesca y con «serias dificultades» para regular su flotabilidad. Los análisis posteriores en el CREMA revelaron la presencia de residuos plásticos en su aparato digestivo que le producían importantes problemas de salud. El animal fue liberado este lunes en la costa malagueña. Se trataba de un ejemplar de tortuga boba.

Los expertos que se han encargado de su recuperación explican que uno de los principales problemas de esta tortuga era la cantidad de residuos plásticos que había ingerido. Estos restos provocan la aparición de dolencias como los gases y aunque a priori pueda parecer algo sin importancia, en ocasiones, como le sucedió al animal rescatado, los gases, unidos a que el galápago no se alimenta de forma correcta y no puede eliminar este plástico, provoca que tenga serios problemas para flotar y se hunda.

Precisamente en esa situación se encontraron los veterinarios a la tortuga liberada el pasado lunes. Durante varios meses se trabajó con el animal para que se aclimatara al entorno y para que poco a poco fuera eliminando los residuos plásticos que tenía en su interior y que le impedían flotar. Tras cinco meses, se logró que gracias a una alimentación especial, pudiera eliminar todos estos restos. En este caso, no fue necesario realizar una intervención quirúrgica, pero muchos otros animales no tienen tanta suerte y es necesario operarlos para que puedan deshacerse de estos plásticos.

Con este tipo de actuaciones el Aula del Mar y el CREMA contribuyen a la conservación y a la gestión sostenible de los ecosistemas marinos del litoral malagueño y del Mar de Alborán.

Además, en este caso también han realizado una importante labor educativa, ya que en el proceso de tratamiento y liberación del animal han participado alumnos de un colegio malagueño que acompañaron al quelónido hasta el momento de su puesta en libertad y reintroducción al mar, que se hizo a bordo de un barco que los llevó desde el puerto de Málaga hasta el punto del Mediterráneo elegido para devolver a la tortuga, ya debidamente marcada y con un chip, a su entorno natural.

La tortuga liberada tenía un tamaño de unos 40 centímetros de longitud y unos siete kilogramos de peso. Este tipo de recuperaciones, según explican desde el Aula del Mar de la Universidad de Granada, son llevadas a cabo en Málaga porque es donde cuentan con un centro especializado en este tipo de tratamiento.

 

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