Guardianes de la Costa

En grande, el faro de La Herradura, ubicado sobre la Punta de la Mona; en menor tamaño, el faro de Sacratif en Torrenueva./J. I. C.
En grande, el faro de La Herradura, ubicado sobre la Punta de la Mona; en menor tamaño, el faro de Sacratif en Torrenueva. / J. I. C.

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDO

Permanecen como vestigios de la importancia que un día tuvieron para quienes visitaron la provincia procedentes del mar Mediterráneo. La Costa Tropical y las playas granadinas conservan sus faros, con utilidad todavía como el de Sacratif, que se ve acompañado por los de La Herradura y Castell de Ferro, además del farillo de Calahonda. Siguen suponiendo una atractiva visita con preciosas vistas al mar.

El faro de Sacratif se erige sobre el cabo con el mismo nombre sobre una zona de acantilados en el Cerro del Chucho. Las olas rompen con violencia bajo sus pies. La blanca torre de piedra, con linterna y galería, mide 19 metros de altura y presenta cornisas de ocre y un edificio rectangular adosado. Las ventanas tienen forma de ojo de buey. Fue construido en 1863 por el ingeniero Constantino Germán. Se eleva sobre los cimientos de una torre de vigía anterior. Su instalación se produjo para facilitar la entrada en Calahonda, complicada por los acantilados escarpados.

Al principio, su luz era proyectada por una lámpara Degrand alimentada con aceite de oliva, pero en 1916 se colocó una lámpara a vapor de petróleo y en 1956 se sustituyó por una nueva óptica y linterna aeromarítima, electrificada con lámparas de 1.500W, que lo convirtió en el único aerofaro de las provincias de Granada y Almería. Sólo pueden visitarse sus exteriores y se llega por un desvío de la N-340 en dirección Almería tras haber dejado atrás el camino de La Joya. Es el faro principal de la Costa.

Coronando la playa de Marina del Este se encuentra el faro de La Herradura, sobre la llamada Punta de la Mona. Restaurado para convertirse en faro en 1990, anteriormente era una estancia árabe llamada Torre de la Rábita. Mide 14 metros y se ubica a 140 de altitud. Está hecho en mampostería de piedra caliza y mortero bastardo, con verdugadas de ladrillo.

También Castell de Ferro tiene su faro, construido sobre una torre vigía árabe reformada en el siglo XVIII y restaurada para albergar el faro en 1990. Mide 12 metros y se ubica en la Punta del Melonar a 237 metros de altitud. El farillo de Calahonda yace muy inclinado y sin luz desde 1939.