Enri, un joven de Motril tetrapléjico que ha redactado su segunda novela

Luis Enrique Bustamante, acompañado por su hermano gemelo / JAVIER MARTÍN

El joven se quedó tetrapléjico hace más de una década y ha podido redactar la novela con la ayuda de un puntero diseñado por él mismo y fabricado por su hermano gemelo

REBECA ALCÁNTARAMotril

A Luis Enrique Bustamante le cambió la vida en un abrir y cerrar de ojos. Este joven peruano, que vive en Motril junto a su familia desde hace más de doce años, estudiaba Económicas en la Universidad de Granada y era profesor de ajedrez cuando comenzó a sentirse mal y acabó cayendo en coma. Una década después tiene una discapacidad reconocida del 98%. Sin embargo, las limitaciones físicas causadas por su enfermedad no le han impedido seguir viviendo. Enri, como lo llaman sus amigos, ha publicado su segundo libro, 'Buscando la felicidad'. Para escribirlo ha usado un aparato que él mismo ha inventado y que su hermano gemelo ha fabricado, un puntero enganchado a un casco de obrero que le permite redactar en una tablet. Para él la escritura significa libertad. Es una de las pocas cosas que puede hacer sin depender de otra persona.

Su historia es una historia de superación. En 2008 ya publicó otro libro, 'Hablando con un ángel', entonces tenía algo de movilidad en una de sus manos y pudo redactarlo con su dedo meñique. Ahora ni siquiera puede realizar ese movimiento, pero eso no le ha impedido continuar ideando. «Él siempre ha sido el pensador», afirma su hermano gemelo, Arturo Bustamante, que de alguna forma se ha convertido en sus pies y sus manos para ayudarle a hacer realidad todo lo que él imagina.

Para Luis Enrique el puntero que lleva enganchado a un casco colocado sobre su cabeza es imprescindible para poder comunicarse con el resto del mundo. Le concede algo de autonomía.

Su hermano, que durante la entrevista lo ayuda a expresarse y a contar su historia, reconoce que estos años no han sido fáciles. Recuerda que cuando Luis Enrique cayó enfermo aquello fue como «un tsunami» en su casa. La vida de este escritor cambió, pero también la de todos los que estaban a su lado.

Terminó la carrera yendo al a Facultad de Económicas acompañados por su madre o por su hermano a hacer los exámenes. Pero nunca se rindió, nunca renunció a continuar viviendo, nunca dejó que la dependencia lo dejara sin ideas.

En 2008 ya publicó otro libro, 'Hablando con un ángel', entonces tenía algo de movilidad en una de sus manos

Su sobrina, de dos años, hija de su hermana, los paseos por la playa, los recuerdos de Arequipa, su ciudad natal, o las bromas que Arturo inventa para hacerle reír hacen que mantenga la ilusión. «Yo antes no era bromista, pero cuando eso también cambió», dice el hermano, que deja claro que ellos no ven a Luis Enrique como una personas con discapacidad, sino como un hombre inteligente, con iniciativa y con ganas de seguir adelante. «Sabemos que en su mente siempre está haciendo cosas», reitera. Además, Luis Enrique se fija en los que están peor que él y valora su realidad, aunque sea complicada.

Crear una fundación

Este segundo libro que seguramente se presentará en Motril en la primera semana de marzo, no es el último proyecto de este joven. Ahora en su mente ronda la idea de crear una fundación a través de la que se pueda ofrecer a personas en su situación todo lo que él ha echado en falta en este camino. Entre esas cosas, está una atención psicológica durante los primeros meses de recuperación. Explica que mientras que se le daba tratamiento físico, es necesario también contar con ayuda para aprender a asumir una nueva realidad tan complicada como la de de la dependencia y sin marcha atrás.

Al mismo tiempo, y con el mismo objetivo, ha creado un canal en YouTube a través del que cuenta su experiencia, sus motivaciones o las dificultades con las que se ha encontrado.

Para sus familiares, Luis Enrique Bustamante es un espejo en el que mirarse, un ejemplo de fortaleza y de cómo incluso cuando la vida se pone muy cuesta arriba se pueden encontrar motivos para seguir adelante. Ninguno imaginaba este escenario vital hace una década, pero todos han entendido que lo único que podían hacer llegados a este punto era buscar el mejor lado de las cosas y estar cerca de Luis Enrique para ayudarle a hacer sus ideas realidad.

«Él siempre ha sido el pensador. Sabemos que en su mente siempre está haciendo cosas» arturo bustameante, hermano de luis enrique

Tras más de una década sentado en una silla de ruedas y con una dependencia casi total, este joven de 34 años demuestra a todos los que están a su alrededor que siempre hay algo por lo que luchar. Su casco, su puntero y su imaginación lo hacen libre, mientras que el amor de su familia le da el impulso que necesita cuando los días son menos buenos.