¿Dónde están las medusas? 5 medidas de los expertos para que Granada se prepare para su vuelta

Unos pequeños, el pasado verano, señalando una medusa cazada en la playa de Almuñécar. /Javier Martín
Unos pequeños, el pasado verano, señalando una medusa cazada en la playa de Almuñécar. / Javier Martín

Los biólogos del Observatorio del Mar piden a las administraciones granadinas que se adelanten al problema e impulsen sistemas de predicciones fiables y otras soluciones similares a las que funcionan en Málaga

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETEMotril

En las playas de la Costa Tropical se han visto este verano novedosas e inofensivas criaturas cristalinas, las 'salpas' y hasta curiosos episodios de mareas naranjas... pero a 17 de julio las que no han aparecido todavía a veranear por Granada son las temidas medusas. Ni un episodio de alerta, ni fotos de bañistas llenando Facebook, ni pequeños con cazamedusas, ni banderas de alerta en los puestos de las playas, ni chiringuiteros desquiciados por estos invertebardos que el sector turístico no quiere ni nombrar.

Pero precisamente cuando parece que no existen y las administraicones ya creen que se han librado del problema es cuando habría que ponerse a trabajar y tomar medidas para combatirlas. Así opinan los expertos Rafael Jiménez y Félix Hidalgo, biólogos marinos del Observatorio del Mar, una asociación de profesionales que va a cumplir quince años investigando temas marinos en Granada.

Todo sobre las medusas

Estos expertos tienen claro que no puede cantar victoria y que, aunque aún no hayan aparecido este verano, las medusas no se han marchado definitivamente de Granada. «Las plagas de medusas son cíclicas. Este año hemos tenido una primavera muy buena, ha llovido en abril y mayo y no ha hecho excesivo calor, por lo que no han saltado las alarmas«, explica Rafael Jiménez.

«Como regla general se puede indicar que las condiciones óptimas para la proliferación masiva de Pelagia noctiluca se dan cuando hay inviernos suaves, pocas lluvias, altas temperaturas y presión atmosférica elevada, principalmente en los meses primaverales«, especifica.

No obstante, asegura que medusas ha habido toda la vida -la diferencia es que antiguamente la gente no iba tanto a las playas ni tenía teléfonos móviles para fotografiarlas- y van a seguir apareciendo.

Para desgracia de los bañistas y del sector turístico que se pone de los nervioso con su sola mención, las medusas van a volver. «El fenóneno de las plagas de medusas es global. Sus proliferaciones son cada vez más frecuentes y masivas y esto afecta notablemente a la economía de nuestra Costa. Por ello no es de extañar que la gente se pregunte qué ocurre y exijan soluciones y que las administraciones prometan estudios para buscar causas y soluciones», apuntan los expertos.

«El fenómeno y el problema de las plagas de mesas es global, viene de antiguo y lleva mucho tiempo siendo estudiado por científicos de muchos países. Lamentabmente ya sabemos lo suficiente como para poder predecir que no habrá una fácil solución del problema», añaden.

Por eso, Jiménez cree es hora de pasar a la acción en Granada con medidas y soluciones, en lugar de seguir empeñados en estudiar las causas o intentar acabar con ellas, que es misión imposible.

«Debemos adaptarnos a su presencia, adoptar una serie de medidas de prevención o precaución en nuestra zona, más que medidas de mitigación ya que hay muchas instituciones bien consagradas al estudio teórico de las mismas», insiste.

Los expertos utilizan la metáfora del cambio climático: «Es inútil negarlo, ya está aquí, hay que adaptarse poniendo zonas de sombra en las ciudades». Y ahora a la Costa granadina le tocaría hacer lo mismo, a su juicio, con las plagas de medusas.

El biólogo marino Rafael Jiménez, del Observatorio del Mar.
El biólogo marino Rafael Jiménez, del Observatorio del Mar. / Javier Martín

Desde el Observatorio de Mar, Rafael Jiménez y Félix Hidalgo, señalan cinco medidas que las administraciones (Ayuntamientos, Mancomunidad, Diputación...) de la mano del sector turístico deberían impulsar para estar preparados para la vuelta de las medusas.

Primera Políticas de adaptación

Para los expertos del Observatorio del Mar, es hora de que la Costa de Granada ponga en marcha políticas de adaptación a la presencia de las medusas en lugar de destinar recursos a estudiar las causas. «Inevitablemente vienen para quedarse, por lo que más que una política de mitigación con estudios tendentes a limitar y reducir su número o averiguar sus causas hay que poner en marcha políticas de adaptación a los daños y pertumbraciones probables, no mitiagarlos».

Segunda Un sistema de predicción fiable

«La información sobre la presencia de medusas no puede basarse en la ciencia ciudadana, donde cualquiera puede informar o lanzar alertas en las redes sobre la presencia de medusas. Esto plantea problemas de fiabilidad, información descontrolada y alarma si no es verificaba por expertos. No podemos confiar este tema al científico ciudadano, lo tienen que hacer profesionales, que no solo digan dónde hay medusas sino que interpreten los datos«.

Tercera Red de informadores profesionales

Desde el Observatorio del mar propone modelos de predicción, como el que tiene la Universidad de Barcelona, a través de un observatorio con profesionales que captan datos. En este sentido, creen que Granada necesita una red de informadores profesionales, biólogos que deberían estar contratados por las administraciones. «La Diputación de Málaga y el Aula del Mar de Málaga tienen programas de observación, esto no se le peude dejar a los bañistas».

Cuarta Campañas y medidas de información

Los expertos del Observatorio del Mar consideran fundamental que se informe a los bañistas con campañas sobre las medusas y se desarrollen aplicaciones para teléfonos móviles y páginas webs fiables, que informen de la presencia y también de la ausencia de las medusas en las playas de Granada. En este sentido creen que el modelo a seguir es el de la Diputación de Málaga.

Quinta Las medusas como recurso pesquero

Proponen que se impulse en Granada el estudio de la utilización de las medusas como recurso pesquero económicamente rentable y su potencial consumo humano, «como se está haciendo en la actualidad en Italia con muy buenos resultados».