Las diez papeletas de Benavides

Juan Carlos Benavides con su equipo, en la campaña de las elecciones municipales pasadas. /JAVIER MARTÍN
Juan Carlos Benavides con su equipo, en la campaña de las elecciones municipales pasadas. / JAVIER MARTÍN

Juan Carlos Benavides vuelve a la carga renovado, después de haber sido cinco veces alcalde y haber perdido solo dos comicios de las nueve veces que se ha presentado en Almuñécar. A estas también se presentará

Laura Ubago
LAURA UBAGOAlmuñécar

.Es como el junco que no se dobla y la religión que no pasa de moda. Dice, con cierto pudor, que cree que hay gente en el pueblo que no lo conoce, pero... allí, en Almuñécar, aunque es grande y cosmopolita, todos saben quien es Juan Carlos Benavides, el 'Benata', al que se le quiere y se le venera o se le rechaza y repudia a partes iguales. Es el que va por la calle enganchando un saludo con otro y el que ahora, 40 años después, ha comenzado otra campaña electoral con micro reuniones con dos o tres vecinos... o con uno. «Más que hablar, escucho. Tengo comprobado que es mucho más útil».

A Juan Carlos Benavides casi todo se lo aporta la experiencia. Se ha presentado a todas las elecciones municipales de Almuñécar –desde la democracia– y a estas, también. Serán sus décimas, su papeleta número diez en las urnas escolares de su municipio.

Lleva 40 años de concejal, ha sido cinco veces alcalde, una teniente de alcalde y otras tantas concejal de oposición, como lo ha sido en los últimos ocho años. Tan solo ha perdido dos elecciones: unas en el 91, en las que ganó el PSOE, y otras en 2015 en las que ganó el PP.

Ha gobernado en minoría y también ha ganado sin poder gobernar ya que nunca ha pactado con nadie. Ahora está completamente abierto a esas alianzas y quiere subrayar esa idea. A él le han llegado a hacer en dos ocasiones lo que llama «pactos a la sexitana»: todos junto contra él.

Juan Carlos Benavides tiene un largo historial de partidos. Él en sí mismo es una marca personal e invade con su esencia todas las siglas que toca. «Durante este último año he estado barajando dar un paso atrás pero también he visto en la calle voluntad de cambio y he pensado: si hay ganas, tendré que tirar para adelante», cuenta Benavides que se afilió al PSOE con 22 años. Allí protagonizó la llamada 'Revolución de los catetos' y alguien poderoso le dijo que no duraría mucho en política. En el año 82 ganó el congreso provincial de los socialistas ante Ángel Díaz Sol y de ahí saltó al Partido Socialista del Pueblo Andaluz.

Ya integrado en el Partido Andalucista sacó en unas elecciones 11 concejales de 17... barrió y cuando vio que las cosas se pusieron feas bajo estas siglas porque «decidían los de arriba», se fue a Convergencia Andaluz, un partido que fundó y al que ha vuelto para estos comicios de mayo –tras otra etapa en el PA–, a los que parece que va con la ilusión renovada, como el que no se ha despeinado nunca en esto de la política. «Mi familia siempre me ha apoyado... mi mujer es más política que yo, se afilió al PSOE conmigo y... si tu pareja no te entiende esto es imposible, acaba en ruptura porque esto te requiere mucho tiempo y mucha dedicación».

Cuenta Juan Carlos Benavides que se está mucho más cómodo de concejal de oposición pero... que le va la marcha. Que si pierde o no gobierna, no se piensa ir, y que hará esa labor de pelear a la contra del gobierno que se forme. «Me encanta la política municipal porque tiene una respuesta inmediata. Haces un pabellón o una casa de la cultura y en seguida puedes ver cómo tiene su uso», dice el incombustible Benavides.

Esta vez se ha lanzado a la piscina, como casi siempre, con una lista con todos los concejales renovados. Tan solo ya fueron ediles hace tiempo su mujer y otra compañera más que es comerciante. Sus concejales de este pasado mandato se han puesto como suplentes para apoyarlo. En este último mandato Benavides ha estado ejerciendo de médico en su pueblo y se queja de que «lo han jubilado». Ahí, en el mítico barrio del Castillo, siempre ha sido don Juan, y con la bata blanca cuenta que ha tenido contactos muy gratificantes y una cercanía especial con algunos vecinos. De lo que no se jubila –tiene 65 años– es de la política, que le corre por las venas y le hace tener a veces una coraza sobre la que se ha grabado sus iniciales. «Algunos callos he pisado... nunca por hacer la puñeta. He tenido que decir que no a quien esperaba un sí, y claro que te vas creando enemigos... también están los que viven cabreados por todo y conmigo también, por supuesto», dice Juan Carlos con un punto de humor y con 40 años en esto a sus espaldas. Dice que se presenta para que haya acción, para que su pueblo vuelva a la vida... y ahí está él, en otra papeleta más, y la décima... irá o no la vencida, pero puede que no sea la última.

La dureza de una portada y 30 banquillos

Juan Carlos Benavides, tras 40 años de plenos, no tiene una época favorita. «Es que bonitas son todas», resume este enamorado de la contienda local.

Lo que tiene claro es que les gusta estar «a las duras y las maduras» y que, hasta que no tuvo su plaza de funcionario, no se liberó porque entiende que la política no es una profesión a la que haya que aferrarse sin colchón. Aunque, durante todo este tiempo tiene momentos almacenados muy gratificantes, la dureza de la política también ha estado presente en su vida pública. «Los malos momentos van en el lote. No es agradable que te digan en la portada de un periódico que eres un chorizo», expresa aliviado porque su familia siempre lo ha entendido. Benavides ha protagonizado muchas portadas por sus pleitos y embrollos judiciales. Se ha sentado 30 veces en el banquillo como acusado y ha sido objeto de un centenar de denuncias... la absolución ha sido el resultado más repetido en su trayectoria.

Ante los nuevos revolcones que siguen llegando no pierde la calma. Juan Carlos Benavides era capaz de levantar un hotel de cinco estrellas y chocar después con los criterios urbanísticos con la Junta. Siempre le ha caracterizado la acción, aunque se haya llevado esos malos ratos. En estas elecciones no sabe qué pasará. Dice que tiene su electorado fiel pero también muchos que van y vienen. Los mayores lo conocen, a otros los ha visto crecer y los jóvenes del pueblo es raro que no hayan oído hablar del 'Benata'.

Sea como fuere está listo para que le quiten el envoltorio y empezar de nuevo. Con aires renovados y con ganas de volver a ser alcalde de su pueblo, el que le duele y al que ama.