El Defensor del Pueblo vigila el estado del campamento para inmigrantes

Inmigrantes en el campamento del puerto de Motril con un charco, que según el SUP, procede del desborde aguas fecales./Ideal
Inmigrantes en el campamento del puerto de Motril con un charco, que según el SUP, procede del desborde aguas fecales. / Ideal

Mientras el Gobierno destaca el cambio a mejor el Sindicato Unificado de Policía sigue hablando de aguas fecales, calor y policías desbordados de trabajo

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETE

Han cambiado el encierro en una celda de pocos metros y luz artificial por un campamento al aire libre con 13 tiendas –con diez literas cada una– que se extienden en una explanada de 4.800 metros cuadrados en el puerto de Motril. Antes tenían un solo baño y ahora módulos con 16... Pero no hay sombra y en esas tiendas de campaña, a pleno sol en el puerto de Motril, el sol azota fuerte. También la lluvia, que dejó inundadas las tiendas de campaña y la oficina de la Policía este sábado. Las condiciones en las que son recluidos, durante las primeras 72 horas de estancia en Motril, los inmigrantes que son rescatados de las pateras sigue estando en el punto de mira del Defensor del Pueblo desde la perspectiva de los derechos humanos.

El pasado lunes un grupo de 241 personas rescatadas de varias pateras estrenaba el campamento provisional instalado en terrenos del puerto de Motril y ese mismo día las instalaciones recibían la visita sorpresa de los técnicos de la Oficina del Defensor del Pueblo.

Además de una inspección de las instalaciones, los técnicos realizaron entrevistas a los inmigrantes recluidos y a los policías que les custodian. Desde la Oficina del Defensor señalan a IDEAL que la auditoría se enmarca en una ronda de visitas a las instalaciones de inmigrantes de la costa andaluzas, en plena oleada de pateras y que las conclusiones de la visita a Motril se recogerán en un informe que se publicará próximamente.

El Gobierno levantó este campamento militar para mejorar la recepción de inmigrantes «desde una perspectiva humanitaria» y la propia subdelegada en Granada, Inmaculada López Calahorro, que estuvo sobre el terreno inspeccionando el funcionamiento del nuevo CATE en su primer día de funcionamiento, advirtió que veía una diferencia notable con respecto a las condiciones en las que estaban recluidos los inmigrantes en el antiguo centro de acogida.

Sin embargo para el Sindicato Unificado de Policía con el nuevo campamento no se ha ido a mejor, sino todo lo contrario. Este sindicato, que ha sido el azote del antiguo centro de inmigrantes durante años, ha hecho su propio análisis de las nuevas instalaciones y tampoco las aprueba. «No se ha mejorado en nada. En lo único que puedo estar de acuerdo con la subdelegada es en las palabras que dedicó a la profesionalidad y solidaridad de la Policía y la Guardia Civil pero las instalaciones siguen siendo una vergüenza, ¿por qué no dejan entrar a los periodistas en el campamento?», opina Juan Manuel Aguado, del SindicatoUnificado de Policía en Motril. El SUP denuncia que en la primera jornada con el campamento ocupado, el acceso a las tiendas de los policías se convirtió en un «río de aguas fecales» que alcanzaba también la zona de las carpas de las mujeres. El calor, tanto para los que están recluidos como para los agentes que les custodian, también se hizo insoportable, según el SUP.

«No tienen ni un árbol donde cobijarse. Es indigno para los inmigrantes y para los compañeros. Con esas altas temperaturas en las tiendas la Policía científica trabaja con monos, mascarillas...», critica el asesor del sindicato.

Además en las carpas habilitadas como oficina para los policías se trabaja «a cuarenta grados, con cables tirados por el suelo y rodeados de cajas», según el SUP. El sindicato insiste en que la oleada de pateras está suponiendo una sobrecarga de trabajo tremenda para los agentes y que hay una consecuencia aún peor: «Motril se queda sin policía en la calle y también Granada, que tiene que enviar refuerzos».

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